sábado, 30 de diciembre de 2006

Propósitos de año nuevo (o como ser hipócrita con uno mismo)

Mañana es el último dia del año. No deja de ser un dia como otro cualquiera, pero este tiene su gracia. Básicamente se resume en comer como un cochinillo, tomar uvas de postre y salir de fiesta hasta jartarse. Y si se remata la noche tomando churros con Gin Tonic pues mejor que mejor. Como durante todo el año apenas ha salido uno de fiesta, esta última noche hay que aprovecharla ya no como si fuera la última del año, sino como si fuera la última de la vida.

Tambien toca hacer recuento, como el especial de informe semanal, de lo acontecido a lo largo de estos ultimos trescientos y pico dias. Unos estarán deseando comenzar el nuevo año, otros sentirán tristeza al ver que el mejor año de su vida se va por los sumideros del tiempo y otros como yo diremos eso de "virgencita que me quede como estoy".

Este año ha sido curioso. He cumplido los dramáticos y achacosos treinta años teniendo como regalo unos terribles dolores de espalda y alguna que otra migraña. He conocido a personas estupendas (una en concreto especialmente genial) y he desconocido a otros tantos. No por nada, sólo es que el cerebro humano tiene una capacidad limitada para recordar nombres y caras, y en según que casos gustosamente se sustituye un nombre por otro. Como decía Mateo en su columna "La Esquina del Viento" todos esos recuerdos se almacenan a modo de trastero en los palacios de la memoria para visitarlos tranquilamente algún que otro dia soez y aburrido. Y precisamente son esos palacios, los de la memoria, los que más se frecuentan estos dias. Vienen amigos que hacía meses no veíamos y nos ponemos a recordar como si de la vida de otro se tratase, lo que hizimos el último verano (que acojone da esto) o de cómo nos divertíamos de mozuelos. Es curioso, pero tras 6 meses sin ver a alguien automáticamente se pone uno a rememorar lo que sucedió años ha.

2006. Una fecha mucho más sosa que su antecesora. Cuando el tio de la capa dé los cuartos (que por cierto, sólo una vez se confundieron y ese error se recuerda bastante más que el resto de aciertos) se habrá terminado. Finiquito. Caput. Así que toca rememorar lo que ha dado de sí este numerillo.

Empezó el año ligeramente mamado, que es como suelen empezar los años. Con un aún veinteañero solterito de oro Rafa cantando Barricada a grito pelao (como debe de ser). Tras un resacoso y apocalíptico dia uno lleno de promesas del tipo "ya no vuelvo a probar el alcohol" se dió por iniciado el nuevo año. Este año tuvo un verano curioso. Varios colegas se casaron y alguno que otro pasó a formar parte de los ansiados solteritos de oro locales, con todo lo que conlleva tanto una cosa como otra. Despedidas de soltero, bodorrios, noches toledanas y crapuleo en general.

Y ahora ese año plagado de fiestas y noches apoteósicas finalizará en breve con otra noche más que memorable (espero) en la mejor compañía que se puede tener: familia, amigos y compañera.

A lo que iba, propósitos para el año nuevo. Pues la verdad es que ninguno. Seguir como hasta ahora (contando "hasta ahora" a partir de los últimos dos meses) y poco más. Seguir trabajando, comprarme un piso y lo más dificil de todo, poder pagarlo en cómodas mensualidades.

Esperar que el gobierno haga algo con el tema de los guardarrailes (mal llamados quitamiedos) y dejar de leer crónicas negras en cada gran premio, concentración, etc... de moteros pasados por el cuchillo jamonero que tenemos en los arcenes. Esperar que este año esté repleto de rutas y salidas con los nuevos amigos marauderos y los viejos marauderos. Salidas un domingo al mes, comida en cualquier lugar recóndito, y curvas y más curvas a lomos de mi pequeña dos y medio a la espera de ahorrar para cambiarla por algo más grande.

Esperar que no suban mucho las hipotecas, el agua, la luz, más que nada para poder comerse un cuscurro de pan de vez en cuando. Esperar que el negocio vaya bien, que aporte alguna subida de sueldo y esperar vivir una vida medianamente cómoda y compartida.

Esperar que nos vaya bien a todos y si nos tenemos que quejar, como decia un viejo examigo, que sea en los bares. Esperar que los que han perdido tanto lo recuperen y los que lo hemos encontrado lo conservemos.

Esperar que cada noche sea noche de bodas y que cada luna sea luna de miel.

Y esperar que dentro de 365 dias pueda poner otra entrada como esta simplemente para contar lo bien que nos ha ido a todos.

Y mientras tanto esperaré, como el cuplé, fumando, por que este año... NO pienso quitarme de fumar.

Salud y suerte

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