lunes, 8 de enero de 2007

Las cuestas de la cartera

Ya estamos en enero. En la cuesta de enero para más señas. La fiestas nos han dejado una resaca tremenda, las vacaciones un síndrome post-vacacional y el IPC los sueldos manga por hombro. Y para rematar la faena tenemos la puñetera cuesta de enero.

Esto de las cuestas no deja de ser un maldito invento (de las conspiraciones judeo-masónicas a las que ya estamos acostumbrados) para echarnos en cara lo derrochadores que somos. Primero nos dicen que nos bebamos más de 20.000 duros en cava, champán y marisco y luego nos dicen que hay que apretarse el cinturón por que vienen curvas. El cinturón ya se encargan los mantecados de apretarlo y las curvas pues ahí están, las de siempre. Pero con una gran diferencia, están las rebajas para que podamos seguir gastando pero más barato. Sólo falta ya entrar a una tienda y a la pregunta ¿cuanto cuesta? nos contesten ¿Cuánto tienes? y echarnos al trato como toda la vida.

Sucede como en verano. Hasta un mes para los humanos y varios para los profesores de vacaciones con lo que ello conlleva (viajes, comilonas, etc) y luego la "vuelta al cole". Y sinceramente es una gran crueldad. Gastarse sueldo y medio en ir de crucero a Florencia es mucho más agradable que hacerlo en libros de texto, cariocas y sacapuntas. El primer gasto está justificado por estar de vacaciones, pero el segundo es una verdadera putada. ¿Y qué se hace entonces? pues seguir gastando, pero más barato. Las rebajas, esas entrañables amigas que aparecen al final de una buena noche de juerga cuando uno está ya torcido y sin pelas y nos dicen que les prestemos 20 euros. Y se los prestamos, y lo que haga falta.

Las asociaciones de consumidores nos advierten año tras año de que hay que tener mesura en las rebajas y no gastar sin ton ni son. Que guardemos los comprobantes de compra y que adquiramos sólo lo que realmente nos haga falta. Se agradece el detalle, pero... ¿por qué no me advertiste de la mesura al comprar 25 kilos de langostino y 18 botellas de güisqui? ¿qué falta me hará tirar media bandeja de gambas y tener dos meses en la nevera la botella de champán con una cucharilla dentro?

Y es que en estas épocas que hay a lo largo del año (que vienen a ser un mes si y otro no) se nos permite e incluso se nos invita al gasto, y al mes siguiente se nos regaña por haber gastado tanto. Aunque a modo de "que no se vuelva a repetir" nos cuelan unas rebajas no vaya a ser que algún eurillo se nos haya perdido en la cartera y no lo hayamos gastado. Estamos como aquel que a las 5 de la madrugada estaba frotando una peseta contra el escalón de su casa y al preguntarle qué hacía decía que gastar la última peseta que le había sobrado de la parranda.

Así que dejo ya esto y me voy pitando a las rebajas, a ver si en algún piso han colgado el cartel de "Antes 180.000 euros, ahora 179.999" más IVA, claro.

Salud y suerte

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