lunes, 15 de enero de 2007

¿Qué une a las personas?



Ayer domingo tuve el placer de pasar la jornada con mis amigos moteros. Un buen paseo en moto seguido de una excelente comida y una vuelta a casa tras las despedidas de rigor. Había gente nueva, mucha gente nueva, y los habituales de estas reuniones. El restaurante demasiado "pijo" para tantísimo energúmeno y las 25 criaturas con chupas de cuero, cadenas y botas sentadas en una gran mesa junto a los trajeados comensales.

El caso es que tras los primeros minutos la compustura se fué haciendo mutis por el foro, y comenzaron los chistes malos, los recuerdo de tal o cual ruta (Piensen en una mesa alargada, con 25 personas, y la de una punta hablando con la de la otra punta, el jaleo era de órdago). Ya daba igual si nos conocíamos de hacía un año o si eramos extraños esa misma mañana, no había diferencia. Compartíamos mesa y mantel, compartíamos también la afición por las motos, aunque incluso en ese punto había divergencias, varias marauder de 125 y 250, un par de dragstar medianas y grandes, una Ninja, una cbr, etc... pero la misma pasión y el mismo deseo de coger la moto y compartir momentos.

¿Qué más nos unía?

NADA

Es curioso, de camino a casa iba pensando en la gente que había. Casi todos nos conocimos através de foros de internet. Eso si era común.

Había gente de Marbella, de Málaga, de Torremolinos, de Granada, de Maracena, de Acalá la Real (evidentemente), de Córdoba, y de varios lugares más sin contar a los que faltaron. Vale, no vivimos muy lejos los unos de los otros, pero también es cierto que no me los cruzo normalmente por la calle.


Había funcionarios, farmaceúticos, comerciantes, técnicos, electricistas, abogados. Había gente con carrera y gente con el graduado pelao y mondao. Había gente de 25 años y gente de 50.
Había gente casada y gente soltera.

A lo que voy, si hace un tiempo, fuera de contexto, me enseñas a este grupo y me dices que iba a pasar un dia estupendo con ellos, el descojone sería instantáneo. Nada en común. Todo lo más por cuestiones de trabajo (y a posteriori) con alguno de ellos, pero poco más.

¿Y qué hace un grupo tan heterogéneo en una reunión de este tipo? Pues reirse a más no poder, contar chistes, anécdotas, hablar de motos, hablar de todo, de proyectos de futuro, en fin, un grupo de amigos que se forma en cuestión de minutos.

Todo esto es posible sólo gracias a una pequeña máquina de dos ruedas, peligrosa, vulnerable, que te congela en invierno y te pone vuelta y vuelta en verano, que te moja cuando llueve y te tira al suelo cuando hay gravilla. Una máquina que a cambio de eso te regala una sensación de libertad inimaginable. Una máquina donde no cabe más que uno mismo, solo, donde la concentración es absoluta y hablar con uno mismo es lo más normal del mundo (más que nada por que nisiquiera te puedes sacar un moquillo y a duras penas rascarte).

Y esa pequeña máquina (digo pequeña por la mía, por había cada pepino...) obra milagros tales como los que vengo comentando, que gente de cualquier lugar y cualquier profesión se reunan y pasemos una velada como si de pandilleros macarras se tratara.

A la vez que comíamos estaba en su recta final la concentración invernal de pingüinos , y la vecina de motauros. Sólo he ido una vez. Salí un viernes sobre las 7 de la madrugada, y llegué a tordesillas sobre las 5 de la tarde. Helado, con carámbanos de hielo en los guantes, en el casco y en todo el cuerpo, con los dedos de los pies al borde de la amputación. Una vez allí dormí rodeado de extraños en un pinar, a cero grados (ni frio ni calor), conocí a gente muy curiosa y me volví
el domingo por la mañana. ¿A quién le apetece (es más, le gusta) pasar frio, mojarse, dormir a la entemperie y jugársela con una niebla que apenas deja verte el moquillo? la respuesta es sencilla, a un motero. Pero no os preocupeis, que eso es sólo en invierno, en verano cambia la cosa por que vas con la chaqueta abrochada hasta arriba, los guantes y las botas. ¿A quién le gusta pasar más calor que follando debajo de un plástico en pleno agosto a las 4 de la tarde? A un motero. Qué gente más tonta, si, pero que pedazo de gente.

De momento por lo menos no cambiaría ni loco el empaparme en mi moto por un plácido paseo en coche. No es lo mismo. Decían por ahí que las vacaciones en coche comienzan cuando llegas al lugar de relax, y las vacaciones en moto comienzan cuando sales de la cochera con la moto cargada hasta los topes. Por algo será.

Salud y suerte

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