sábado, 28 de abril de 2007

Amnesia Colectiva

Es curioso las vueltas que dan los recuerdos, de un lado al otro del universo conocido (y más allá) y cómo a modo de boomerang (o como diría el hermano de Earl "ese palo australiano que vuelve") regresan a nosotros un tiempo después no sin antes acicalarse y traernos de recuerdo alguna que otra amistad o algún que otro disgusto.

La cosa es que tardé en recuperarme del subidón cuando mirando las lamentables estadísticas de este blog me encuentro que a lo largo de la semana el 50% de las visitas (en concreto 9, en números redondos) provienen de otro blog denominado "Sumidero Clandestino" al que agradezco el detalle que aún no le he dado una explicación. Tras este enlace (huy como suena eso) no pude menos que visitar dicho blog más que agradable y hacer click (o clickear o pinchar o lo que sea) en el resto de blogs enlazados.

Una cierta dosis de frikismo, siempre agradable en estos tiempos que corren, y para mi asombro me topo con un comentario sobre una película que vi hace ya algunos años y de la que aún me estoy recuperando. En concreto es el blog de "La Barca de Caronte" y la película en cuestión "El Ataque de los Tomates Asesinos". Ahí es .

Y evidentemente han vuelto a mi escueta memoria escenas del filme, esa banda sonora que llevo tarareando toda la mañana para desasosiego de los sufridos clientes madrugadores sabáticos y que a su vez me recuerda al gran musical de "Little Shop of Horrors". Yo que pensaba que tan sólo el director y un servidor habían visto la película en cuestión me encuentro con este nutrido y documentado resumen/comentario de semejante obra de arte. Es de ese tipo de películas que sólo nos gustan a mí y a mi cuñado, que una vez me la llevé al bar de costumbre para verla y casi me echan a patadas escaleras abajo.

Pues si señores, acabo de retomar mi fe en el ser humano. Hay esperanza, compañeros. Después de esto no tengo por más que buscar un bodrio ochentero como es "La Matanza del Microondas",
y caramba, existía. Aún recuerdo esa primera escena en la que una señorita muy señoreada colaba sus generosos senos por los agujeros de la tapia para deleite de los albañiles que al otro lado desayunaban. Algo casi tan friki como cuando en la boda de un amiguete al entrar al salón en vez de la marcha nupcial sonó la sintonía de McGyver, claro que yo me callo por que iba con una corbata de Darth Vader.

¿Y donde quiero llegar con esto? Pos yo que sé. A ver, es sábado, son las 10 de la mañana, y lo primero que me encuentro hoy es a los tomates asesinos. El día promete. No se si acostarme hasta el lunes o ponerme la camiseta de Los Ramones.

Resumiendo y centrándonos en el título en cuestión. Amnesia Colectiva. Ahí englobo todas esas películas, todos esos episodios, todas esas canciones que nuestro cerebro relega a su rincón más recóndito (es decir, a la tercera y última neurona) pero que por arte de magia un pequeño comentario, un sonido lejano o simplemente una imagen nos traen de nuevo a la memoria para deleite nuestro y de alguno que otro.

Me parece que esta tarde me voy a sentar a ver "La novia del Monstruo" o "Plan 9", no sé, me lo pide el cuerpo.

Salud y suerte

viernes, 27 de abril de 2007

Esto ya se va pareciendo al siglo XXI

Tanto ver películas de ciencia ficción (o "sai-fai" que se dice ahora) nos han hecho formarnos una imagen del siglo XXI que no sera la correcta. O tal vez sí y lo que no era correcto era el propio siglo. Empezando por 2001 Odisea del Espacio, o por Blade Runner y aquel "Los Ángeles 2019", o si me apuras Plan 9 hacia el Espacio Exterior con la caseta de herramientas que hacía las veces de nave espacial donde perpetrar esa horripilante bomba de luz solar; todas estas joyas del cine nos prometían un futuro cuanto menos curioso, con transporte aéreo personal, trajes ajustados, y vacaciones en el planeta del al lado.

¿Y qué es lo que tenemos? Pues lo mismo que teníamos antes. Con Internet, eso si, y poquito más. Los únicos que se han molestado en acercarnos al futuro han sido los fabricantes de coches y de motos, que nos ofrecen unos diseños más que futuristas en sus vehículos. Pero ya está. ¿Donde están los robots que nos harían la compra? ¿Nos tendremos que conformar con la Termo-Mix? ¿Donde están esas fulanas tritetas de Desafío Total?

Nada, no tenemos nada de eso. Nos pusieron la miel en los labios y nos la arrebatan de un sablazo cada vez que imprimen The End en la tele de plasma.

Pero eso se va a acabar. Por fin los científicos se han dado cuenta de que tienen que ponerse al día antes de que las películas los vuelvan a dejar a la altura del betún. Seguramente tendría cientos de descubrimientos bajo llave a la espera del momento para sacarlos, y el momento es este, justo cuando tras 7 años de siglo nos hemos dados cuenta del timo, ahora es cuando empiezan a agasajarnos con esos detalles futuristas que tanto ansiábamos.

Primero empezaron enviando al primo pequeño de Cortocircuito a Marte, un robot que viene a ser como el tractor de mi sobrino solo que de hierro y algo más grandón. No estaba mal la cosa, pero tampoco era para tanto. Así que ahora se han sacado de la manga la Kriptonita. Ahí es . Con dos... si señor. Eso si es un descubrimiento en condiciones, no la penicilina ni leches. Pero no contentos con eso van y se sacan de la otra manga un planeta nuevo, y además parecido a la tierra (es decir, estará podrido, infectado de habitantes que lo destruyen todo a su paso, etc...) Tal vez por compensar la pérdida de Plutón como planeta, al pobre lo trataron como "pluta" por rastrojo.

Esto ya si parece un siglo nuevo, si señor, que habrá que reescribir los libros de la escuela para adaptarse a los nuevos tiempos. Eso si, sin pasarse y dejando algo para los próximo 100 años.

Así que ya que nos sentimos plenamente sigloventiunistas miraremos con nostalgia al siglo pasado. Y parafraseando a Javier Krahe: "al ver que se me fue... me da nosequé"

Salud y suerte

viernes, 13 de abril de 2007

A mano

Hace ya algún tiempo disfrutaba en el precioso teatro Isabel la Católica de Granada de un concierto de Paco Ibañez. Durante el descanso del mismo, los fumadores empedernidos "ocupamos" el hall del teatro para hacer salmón ahumado vuelta y vuelta y darle un toque londinense.

En ese descanso, y como podía ser de otra forma, me encontré con un paisano. En concreto era un zapatero que tiene su negocio en la misma calle que el mio (una tienda de informática, para el que no lo sepa). Pero un zapatero de los de antes, con su delantal de cuero, las gafas resbalando por la nariz y ese olor tan peculiar entre cuero y pegamento.

Pues bien, algún tiempo después estuvimos hablando y me hizo una curiosa observación. Decía más o menos que no dejaba de resultar llamativo que un informático (una ciencia relativamente nueva, en constante evolución) y un zapatero (profesión antigua donde las haya y prácticamente inamovible) coincidiéramos en aquel concierto. El suyo un oficio casi desaparecido o al menos en vías de extinción y el mio uno en pañales y con todo un universo de posibilidades por delante. Pese a todas esas diferencias había aún cosas que nos unían. Me pareció un observación realmente preciosa.

¿Y a qué viene toda esta parrafada? Pues viene a que hoy me he dado cuenta de que no estaba del todo en lo cierto, de que aún quedan artesanos, gente que hace las cosas "a mano" (hermosa expresión, no exenta de chistes onanistas). "A mano". Cuando alguien dice que ha hecho algo "a mano" todos lo miramos con otros ojos, con ojos de "que clase tienes, Vivancos".

Siendo sinceros, en el mundo de la informática están los auténticos artesanos, los linuxeros, esos que para poder ver una película deben de teclear el equivalente al primer capítulo del quijote se seguido de cuatrocientos parámetros que evidentemente hay que recordar de memoria y saber razonarlos. Pero héteme aquí que hoy ha desaparecido el desencanto que tenía con el nuevo Windows Vista. La era de los entornos gráficos ha llegado a unos límites que el teclado se usa exclusivamente para chatear y golpearlo cuando algo falle. Y en esta era queda poca gente que guste del antiguo arte de "aporrear el piano" (véase anuncio nuevo de vodafone).

Pues tenia yo un pequeño problema, y tenía que editar el sistema de arranque de un Vista para cargar varios sistemas operativos, y buceando por la web me encontré una guia de cómo hacerlo. Todo a mano, utilizando comandos (si le preguntas a un joven de hoy en día que es un comando te dirá que uno de los mejores juegos españoles de la historia, se ve que no conocen la abadía del crimen), con esos preciosos parámetros, con esas variables tan sensuales, con esos errores por que "default" termina con "t".

Y me han venido a la memoria los tiempos del MSX, aquellas increíbles aventuras conversacionales donde no había ni un puñetero gráfico, sino que te describían la habitación y tenias que ir tecleando "coger bate de béisbol", "golpear policía", "salir cagando leches", etc... Aquellos tiempos del MS-Dos que con de la mano de un teclado mecánico decía la gente, cómo trabaja este muchacho, que no para de escucharse, y sin embargo ahora un click aquí, otro allá y pare usted de contar.

La facilidad de uso de los entornos gráficos ha llevado a un uso más extendido de la informática, cosa que está bien, pero que por otro lado permite que cualquier toque un ordenador. Y eso es bueno, pero a ver, cuando antes alguien tenía un ordenador no lo llevaba al taller a no ser que echara humo. Si fallaba se arreglaba, si fallaba más pues se golpeaba el teclado y la pantalla, y si eso no valía pues se recurría a meter un disquete detrás de otro hasta dejar todo como el primer día. Pero hoy no, y lo digo por experiencia. Hoy en día cuando le digo a alguien que debe desinstalar tal aplicación "a mano" se echa las susodichas a la cabeza y me dice, anda que te lo traigo y ya lo haces tu. Por otro lado luego al llevárselo sentencian "40 euros¡¡¡¡¡ pero si eso lo haces tu en un momento, ya te vale".

Resumiendo, que me voy por las ramas. Que aún no está todo perdido. Mientras haya un teclado con el que hacer las cosas, mientras para las tareas realmente serias haya que utilizar los comandos, mientras que haya operaciones que sólo se puedan hacer desde la consola, mientras haya que leerse veinte manuales para aprender a hacer algo, mientras se puedan seguir haciendo las cosas "a mano"... mientras exista la artesanía (aunque sea extrapolando el concepto) habrá esperanza para los que preferimos ponerle unas tapas a las botas a comprarnos unas nuevas y para los que preferimos el "hágalo usted mismo" al "por cuánto me lo haces?"

Esto ultimo tiene honrosas excepciones, pero eso es ya tema de otro artículo.

Salud y suerte