viernes, 13 de abril de 2007

A mano

Hace ya algún tiempo disfrutaba en el precioso teatro Isabel la Católica de Granada de un concierto de Paco Ibañez. Durante el descanso del mismo, los fumadores empedernidos "ocupamos" el hall del teatro para hacer salmón ahumado vuelta y vuelta y darle un toque londinense.

En ese descanso, y como podía ser de otra forma, me encontré con un paisano. En concreto era un zapatero que tiene su negocio en la misma calle que el mio (una tienda de informática, para el que no lo sepa). Pero un zapatero de los de antes, con su delantal de cuero, las gafas resbalando por la nariz y ese olor tan peculiar entre cuero y pegamento.

Pues bien, algún tiempo después estuvimos hablando y me hizo una curiosa observación. Decía más o menos que no dejaba de resultar llamativo que un informático (una ciencia relativamente nueva, en constante evolución) y un zapatero (profesión antigua donde las haya y prácticamente inamovible) coincidiéramos en aquel concierto. El suyo un oficio casi desaparecido o al menos en vías de extinción y el mio uno en pañales y con todo un universo de posibilidades por delante. Pese a todas esas diferencias había aún cosas que nos unían. Me pareció un observación realmente preciosa.

¿Y a qué viene toda esta parrafada? Pues viene a que hoy me he dado cuenta de que no estaba del todo en lo cierto, de que aún quedan artesanos, gente que hace las cosas "a mano" (hermosa expresión, no exenta de chistes onanistas). "A mano". Cuando alguien dice que ha hecho algo "a mano" todos lo miramos con otros ojos, con ojos de "que clase tienes, Vivancos".

Siendo sinceros, en el mundo de la informática están los auténticos artesanos, los linuxeros, esos que para poder ver una película deben de teclear el equivalente al primer capítulo del quijote se seguido de cuatrocientos parámetros que evidentemente hay que recordar de memoria y saber razonarlos. Pero héteme aquí que hoy ha desaparecido el desencanto que tenía con el nuevo Windows Vista. La era de los entornos gráficos ha llegado a unos límites que el teclado se usa exclusivamente para chatear y golpearlo cuando algo falle. Y en esta era queda poca gente que guste del antiguo arte de "aporrear el piano" (véase anuncio nuevo de vodafone).

Pues tenia yo un pequeño problema, y tenía que editar el sistema de arranque de un Vista para cargar varios sistemas operativos, y buceando por la web me encontré una guia de cómo hacerlo. Todo a mano, utilizando comandos (si le preguntas a un joven de hoy en día que es un comando te dirá que uno de los mejores juegos españoles de la historia, se ve que no conocen la abadía del crimen), con esos preciosos parámetros, con esas variables tan sensuales, con esos errores por que "default" termina con "t".

Y me han venido a la memoria los tiempos del MSX, aquellas increíbles aventuras conversacionales donde no había ni un puñetero gráfico, sino que te describían la habitación y tenias que ir tecleando "coger bate de béisbol", "golpear policía", "salir cagando leches", etc... Aquellos tiempos del MS-Dos que con de la mano de un teclado mecánico decía la gente, cómo trabaja este muchacho, que no para de escucharse, y sin embargo ahora un click aquí, otro allá y pare usted de contar.

La facilidad de uso de los entornos gráficos ha llevado a un uso más extendido de la informática, cosa que está bien, pero que por otro lado permite que cualquier toque un ordenador. Y eso es bueno, pero a ver, cuando antes alguien tenía un ordenador no lo llevaba al taller a no ser que echara humo. Si fallaba se arreglaba, si fallaba más pues se golpeaba el teclado y la pantalla, y si eso no valía pues se recurría a meter un disquete detrás de otro hasta dejar todo como el primer día. Pero hoy no, y lo digo por experiencia. Hoy en día cuando le digo a alguien que debe desinstalar tal aplicación "a mano" se echa las susodichas a la cabeza y me dice, anda que te lo traigo y ya lo haces tu. Por otro lado luego al llevárselo sentencian "40 euros¡¡¡¡¡ pero si eso lo haces tu en un momento, ya te vale".

Resumiendo, que me voy por las ramas. Que aún no está todo perdido. Mientras haya un teclado con el que hacer las cosas, mientras para las tareas realmente serias haya que utilizar los comandos, mientras que haya operaciones que sólo se puedan hacer desde la consola, mientras haya que leerse veinte manuales para aprender a hacer algo, mientras se puedan seguir haciendo las cosas "a mano"... mientras exista la artesanía (aunque sea extrapolando el concepto) habrá esperanza para los que preferimos ponerle unas tapas a las botas a comprarnos unas nuevas y para los que preferimos el "hágalo usted mismo" al "por cuánto me lo haces?"

Esto ultimo tiene honrosas excepciones, pero eso es ya tema de otro artículo.

Salud y suerte

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