lunes, 29 de octubre de 2007

Hoy soy un poco más libre

Como la manera más rápida y eficaz de aprender las cosas es ponerse manos a la obra, pues aquí que me veo, tras varias semanas leyendo documentación sobre las licencias Creative Commons, registrando bajo dicha licencia mi propia obra.

A falta de otras iniciativas, me decidí a registrar mi cuentecico El Carril, bajo dicha licencia incluyendo el siguiente apéndice:



Creative Commons License



El Carril by
el_rafa@eresmas.com is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 España License


¿Qué gano con eso? Pues básicamente dos cosas. Saber que mi obra es mía, pa mi pa siempre, y que la puedo compartir con quien me de la gana sólo con unos requisitos: que al publicarla, copiarla, modificarla, editarla, etc... hay que citarme como fuente de dicha obra y que tales cambios no se puedan usar con fines comerciales. Y todo esto sin pagar un duro, oyes.

Ahora nadie podrá robarla (¿quién querría?), y lo mejor de todo es que no hay que pasar por el aro del CopyRight, lo que me hace estar aún más orgulloso de mi pequeña fábula ahora más libre que antes.

Aparte de eso, que ya de por sí me hace sentir un poquito más libre, llevo ya tres semanas usandola distribución de Linux Ubuntu en mi portátil. Por primera vez en bastantes años, todos y cada uno de los programas de los que dispongo son perfectamente legales. Y no solo eso, sino que se cada uno de los pasos que dichos programas dan al ejecutarse, se lo que hacen, si envían información fuera, si la traen a mi equipo, etc... cosa que antes me resultaba prácticamente imposible.

¿Qué es una chorrada? Pues no te digo que no, pero al menos me siento más dueño de lo que hago.

Y si hacemos cuentas... ¿Qué costaría registrar un cuento de 5 folios de la manera convencional? Pues más o menos unos 11 euros. ¿Una licencia de Windows para mi portátil? Rondando los 90. ¿Suite ofimática evidentemente de Microsoft? pues me aventuraría a decir que unos 300. Y así podemos seguir hasta el infinito y más allá.

¿Qué tengo yo ahora? Todo eso y mucho más. Tengo todas las herramientas que necesito tanto para mi trabajo como para el ocio. Tengo derechos sobre un cuento que he publicado en Internet, tengo más o menos el control de lo que pasa en mi portátil, y todo eso gracias a miles de personas que simplemente hacen todo ese trabajo por tener un mundo mejor.

Ahora me pregunto: ¿Por qué en cualquier ayuntamiento por ejemplo todos los PC's corren Windows y la suite Microsoft Office? ¿Se han parado a echar números del ahorro que les supondría usar software libre? No es tontería, hablamos de unos 200 euros por PC, contando con licencias corporativas. Además, usan sistemas en los que el fabricante instala actualizaciones sin nisiquiera comentárselo al usuario. Se meten, se salen, te lo cambian todo y tu ni te enteras. ¿En esas manos están todos los datos que sobre mi hay? No se yo hasta que punto es más de fiar.

Y así podría seguir con cientos de ejemplos, pero lo principal es que queden claros los dos conceptos fundamentales: no he de gastar dinero ni dejar que nadie mangonée mi ordenador sin mi consentimiento, y puedo compartir cualquier creación mía con todas las de la ley.

Aunque sólo sea en el ámbito de la informática y de mis cosillas personales puedo decir orgulloso...

Hoy soy un poco más libre.

Salud y suerte

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