sábado, 15 de diciembre de 2007

Herramientas (o como las apriencias engañan)

Más de una vez he escuchado (más bien oído) frases como: "Vaya medicucho, que ni me ha puesto un endroscopio nuclear ni me ha hecho una retroenterinación quirúrgica". A lo mejor no era eso textualmente, pero si algo por el estilo. Y el interlocutor contestaba "claro, si es que ese no sabe más que recetar nolotiles, si supiera te habría hecho... eso que tu dices".

Hoy me ha llegado un cliente. El equipo presentaba el tremendo "error grave de usuario: reemplaze usuario y pulse F1". No es la primera vez, ni será la última, que le vamos a hacer, hay gente que aprende de los errores y otros que se van dando cabezazos contra la puerta hasta que esta cede. Así que entra, y me indica que un técnico de su proveedor de internet le ha mirado el equipo y dice que está regular, así que no me queda más remedio que darle uno nuevo.

Caramba, un técnico te ha dicho eso? y yo que soy, el bedel del instituto? Y ahí fue cuando me dio una puñalada de esas que pican más que duelen: "es que el le ha metido un aparato por USB y todo, y ha salido como un ecualizador o algo así y me ha dicho que no es fallo de mi línea". Toma moreno.

Parece ser que este buen samaritano llegó con su maletín en rastre, sacó una serie de aparatajes con cables, lucecitas y palitos de esos que suben y bajan y llegó a la conclusión de que el equipo se calentaba en exceso. Y sinceramente me parece cojonudo, pero para ver si un portátil se calienta es más que suficiente con tocarlo. Es que se está perdiendo el contacto humano hasta con los ordenadores. Así que me insiste en que si el otro lo ha mirado usando una serie de herramientas tenía que saber muuucho más que yo, que apenas si las uso.

Como los sábados son días de esos raros en los que o te hinchas a currar o haces muñequitos de nieve con las pelusas del ombligo, decidí pasar el rato mientras se definía la mañana. ¿A qué temperatura está ahora mismo el portátil? pregunté. No lo sé, contestó humildemente. Pues te digo yo que está entre treinta y cuarenta grados. Reinicio la máquina, entro en la BIOS y estaba a 34.

Me encanta cuando me salen estas chulerías.

De tal manera que, considerándome digno de palpar su computadora, me deja en prenda el equipo prometiendo (más bien amenazando) con volver en una hora a la espera de que esté en perfecto estado.

Reviso el equipo. Todo configurado por defecto. Cambio algunos parámetros (me cago en el güindous vista y toda su estirpe) y pongo el equipo a actualizar, lo que me supone una hora aproximadamente hasta volver a tenerlo activo.

Y mientras pienso: ¿Realmente es el otro mejor que yo por usar más "herramientas"? Es más: ¿Necesitaría yo utilizar algo más que un pen drive de a 6 higos y un destornillador? Como estaba solo no tuve más remedio que contestarme a mí mismo: po no. Si hablamos de reparar por ejemplo móviles o impresoras si que es importante tener la herramienta adecuada (y si hablamos de .... ni te cuento), pero al grano, para reparar un ordenador se necesita: un destornillador (varios si es portátil) para destriparlo en caso necesario, software para chequear virus, spywares, y demás fauna, y software de recuperación en caso necesario, amén del disco de instalación del sistema operativo y las herramientas que este incluye. Ya en faena si que puede venir bien un polímetro o un comprobador de fuentes, por ejemplo, pero ya en casos más extremos y "más de hardware".

Conclusión a la que llegué, que a la gente le gustan las luces. Normal, estamos en navidad y cualquiera se siente atraído por ellas, pero... para qué sirven? Pues para hacer bonito, nada más. ¿Si se levanta la pintura de la pared de la habitación, el fuego y el humo lo llenan todo y hasta se derrite el flexo necesito un termómetro con leds multicolores? No señor, necesita usted un bombero amigo. Pues aquí pasa más o menos lo mismo.

Eso si, para quedar como dios nada mejor que lucecitas, barras de esas de los ecualizadores y analizadores de espectros, es como usar un laboratorio de la NASA para cambiar una bombilla.

Yo siempre he pensado que hay que estar lo más a nivel de las circunstancias que se pueda. Si en un bar están hablando de fútbol por ejemplo, resultaría pedante y patético citar a Kant, y sería grosero y zafio decir que Cervantes fue el Beckam de la literatura. Así pues considero que para comprobar el voltaje de una fuente de alimentación o una pila se necesita un polímetro (y creedme, tuve un jefe que comprobaba las pilas poniéndoselas en la lengua para ver si le hacían cosquillas), así como para ver si un portátil se calienta basta con palparlo.

¿Donde quiero llegar con esto? Pues no lo se, pero es que me jode mucho que se "engañe" a la gente con trucos de magia e ilusionismo. Yo siempre le explico a la gente lo que le he hecho a sus máquinas, y cómo se lo he hecho. Por que los que alardean y abusan de las lucecitas suelen tener también el defecto de explicar las cosas diciendo: "eso ha sido el condensador de fluzo que se ha endistroncado con el termomix interno del subchasis electrónico". Y si tuviera junta culata fijo que también habría que cambiarla.

Demostrado: a los segundos les aplauden y a los primeros nos toman por el pito del sereno.

Arrieros somos... decía don Alonso Quijana (o Quijada, o...) en aquella fabulosa obra de este tío que era como el Beckam pero de letras, y en el camino nos encontraremos, así que tiempo al tiempo. No es que crea en la justicia cósmica, pero por suerte o por desgracia el público en general sabe cada vez más de informática, sabe mejor lo que tiene y con lo que trabaja (dios bendiga a internet) y no está dispuesto a dejarse hipnotizar por unos leds multicolores.

Y dicho esto voy a tomarme unas cervezas a ver si me relajo.

Salud y suerte

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