lunes, 10 de diciembre de 2007

Los "House's" de la vida real.

Bien me hubiera gustado escribir una entrada sobre lo bien que me va desde que me tocó la primitiva y esas cosas, pero témome que de momento no va a ser posible, así que esta irá dedicada a los médicos: esas criaturillas tan caracterizadas en decenas de series y en más películas, pero que en el fondo son prácticamente humanos como tu y como yo.


Mi odisea comenzó allá por primeros de febrero. Una mala maniobra con la moto y un coche con pocos reflejos adelantaron la hora de tumbarme a descansar aún sin tener sueño. En principio sin problemas aparentes: algún rasjuñón, la tarjeta MMC del móvil rota por el peso del culete y un leve dolor, nada de extrañar dadas las circunstancias.

A los pocos días empieza a dolerme terriblemente la rodilla. La derecha en concreto, aunque la acusada cojera hace que terminen doliéndome las dos. Visita al médico de cabecera que hace un diagnóstico magistral sobre la marcha afirmando tajantemente: "Rota no está por que si no no podrías andar". Chapeau. Radiografía al canto y se confirma lo que hace años me diagnosticaron: la rótula está mirando pa Tarifa en lugar de donde debiera estar, y eso rozadesgastando en exceso el cartílago y el menisco. Chachi, ¿qué tengo que hacer? pues poca cosa, antiinflamatorios y analgésicos como si fueran lacasitos y cita con el especialista..... en Julio¡¡¡¡¡¡¡

Dado que las rodillas me hacían falta para trabajar, decido mover unos cuantos hilos y consigo cita en un hospital cercano también con un especialista. Mister simpatía 2007 me manda una resonancia y ya por abril o mayo con los resultados en su poder me dice puede ser que esté la rodilla jodida. Vaaale, no te lo niego, ¿qué tengo que hacer? Y la magistral contestación: pues ya se curará. ¿Y el dolor? yo que sé, a mí no me duele.

Chapeau.

Así que meto la rodilla en el coche y mi posible rotura de menisco interno y yo volvemos a casita. Y así pasan los meses, cojeando unos días más y otros menos, sin poder ir en coche o en moto más de 1 hora seguida y deseándomelas para bajar escaleras y pendientes pronunciadas.

Llega el verano y el día de mi cita. Buenas, buenas, que me duele la rodilla, pos vale, hazte una resonancia. Otro mes y con los resultados vuelvo al médico. Buenas, buenas, me duele la rodilla, pos vale. Tu lo que estás es muy mal hecho ¡¡¡¿¿¿???!!! Tienes el menisco de "mala calidad" (cito textualmente). Vaya hombre, debería de haberme comprado uno de los buenos, en lugar de escatimar gastos. Así que el buen hombre me manda de regreso a mi casa, diciéndome que vaya al médico de cabecera que me remita al traumatólogo de mi pueblo. ¿Tengo de eso? pregunto yo, pozí, y además uno muy bueno.

Vueeeeelvo a mi médico de cabecera, y le cuento la misma historia que le conté en febrero, pero sumándole 8 meses de odisea. Finalmente me da cita para el traumatólogo en una consulta a 15 minutos andando de donde estaba. Desde febrero hasta diciembre hago aproximadamente unos 300 kilómetros de médico en médico y de prueba en prueba para terminar en lo alto de la calle donde (pienso yo) debería de haber ido desde un principio.

Y llega el ansiado día: hoy. Llego al ambulatorio con algo de miedo, había escuchado que de los dos especialistas que vienen uno es un malafollá y el otro es buenísimo. Es más, el médico de granada que me dijo que los meniscos eran de saldo me lo recomendó diciendo lo contento que estaba con el. Pito pito gorgorito... me apuesto el pescuezo a que me tocará el malo. Lo hubiera perdido, me toca el bueno.

Miro el nombre en el volante, miro las iniciales de la bata y le miro la cara.... aquí hay algo sospechoso... cagontó¡¡¡¡¡¡ es el mismo que me atendió en Granada¡¡¡¡¡ Con una sonrisa en los labios diciendo "esta letra me suena" al leer lo que él mismo me dio para mi médico de cabecera me receta el tratamiento. "Y yo que te había mandado aquí para no tener que hacer la receta..." En ese momento me dan ganas de matarlo. A ver, le digo, llevo jodio desde febrero, y no creo que esperar un mes más por que no quiera usted firmar un papelito sea lo mejor para mi cuerpo serrano. Me mira, vuelve a sonreír (vaya, ya tenemos otro Mister simpatía 2007), y me receta un año de tratamiento junto con rehabilitación desde donde me llamarán en breve para ir a Granada a que me vean.

Así que me voy a la farmacia, con cara de gilipollas, con sensación de que a costa de mi dolor el tío se ha descojonado, pero con la satisfacción de que al menos le he hecho firmar una receta a la que era reticente en un principio. Si algún día me trae el ordenador para repararlo, lo guardaré un par de meses en el almacén hasta que me "apetezca" ponerme con el.

Y esto viene siendo lo que se tarda en diagnosticar una condropatía ya diagnosticada hace años, 10 meses. A veces hubiera deseado clavarme un tenedor en la rodilla para demostrar que duele.

Y ahora toca esperar (Rama de la vida en la que me estoy doctorando con el tiempo) y a ver qué pasa hasta el año que viene en la revisión.

Y esta es la odisea, ni más ni menos. De camino al curro voy pensando: vale, el House es un malafollá, pero cura. Entre tirarme 10 meses dando vueltas sin obtener nada y que me digan "tomate esto gilipollas y si no te curas que te folle un pez", sinceramente me quedo con el pez, ya nos haremos amigos.

Salud (¿?) y suerte.

5 comentarios:

rocío dijo...

Se que estás más jodido que Melchor con almorranas (valga el símil navideño), pero me he reído de lo lindo leyendo el periplo.jejeje Aunque hoy debes estar mucho mejor: ¡ya tienes una receta!, ¿qué más da si el diagnóstico es el adecuado? teniendo en cuenta que sólo ha habido una coincidencia en la opinión médica (y es porque la dio el mismo tío) igual es que tienes una china clavada, incrustada en el hueso y eso es lo que te está jodiendo ¿te ha mirado la rodilla algún médico?
Paciencia, míralo por el lado bueno: siempre podrás contarle esta historia a tus colegas en el bar, que se hartarán de reir a tu salud (claro está).

Anónimo dijo...

Bien el artículo aunque se que debes estár bastante jodido.
Que al final todo este ir y venir sirva para algo.
¡Me encanta tu blog!!!!!

Juan Alfredo Luque dijo...

Ya solo falta que se equivoquen de rodilla...

Anónimo dijo...

Joder tío, te compadezco, pero he de confesarte que ¡me he pegado una hartá de reír!, ¿estás seguro que lo tuyo es la informática?, ¿por qué no pruebas con la comedia?, jajajaja.
Ya en serio, espero que poco a poco (sí, con más paciencia, que las cosas de palacio van despacio) vayas encontrándote mejor.
Un fuerte abrazo Rafa.

Víctor Figueroa

Begoña dijo...

No he parado de reírme mientras lo leía, y a la vez pensaba, pobre, con lo mal que lo está pasando y yo riéndome.Bueno, si te lo tomas con ese humor, mejor ¿no? Genial, tu forma de contar tus cosas.