sábado, 23 de febrero de 2008

Con todos ustedes... Los Dust & Shadows

Hay esperanza aún, no todo está perdido, Operación Triunfo no ha destruido el cerebro de todos los jóvenes, el nuevo relevo viene pisando fuerte y con una clase y un estilo dignos de los grandes.

Me refiero a los Dust & Shadow (que será algo así como echar un polvo en la sombra, me supongo yo). Este grupúsculo está formado por menores de edad o casi casi. Batería, bajo, teclado, guitarra y voz, toda una formación clásica para sacar lo mejor del rock sinfónico.

Pues ahí estaba yo, con mis colegas, esperando que empezara el concierto. Es el primer directo de este grupo, aunque no de todos sus componentes. El teclado, hijo del dueño del Pub donde se hacía el concierto lleva casi más tiempo estudiando piano en el conservatorio del que lleva en la escuela, todo un virtuoso que en cinco minutos se hace a cualquier instrumento. Al batería no lo conozco (es lo que tiene llevarse casi 15 años con la edad media del grupo), pero es un monstruo y promete, de momento un diez a cada uno. Del bajo qué te voy a contar, hijo del mejor bajista que tenemos por los alrededores ha mamado desde pequeño la pasión por la música, y sobre todo ha tenido a su alcance al mejor profesor de bajo, todos los bajos, amplis, etc... Y el guitarra, que ya había visto en otros grupos, alumno aventajado del guitarra de los Culture Bar, todo un artistazo que en breve le dará la vuelta al resto de los grupos.

Total, que nosotros en la barra, apontocados en el callo del codo esperando que comiencen. ¿Qué tocarán? Seguramente heavy, en un grupo anterior que tenían varios de ellos era lo que tocaban. O a lo mejor algo más sencillo, vete tu a saber. Cuando comenzó el concierto no dábamos crédito a lo que escuchábamos. Para empezar la intro de Cazafantasmas, genial con los teclados y ese toque rockero. Temas de Bon Jovi, Aerosmith, Led Zepellin, incluso tocaron uno de los Toto, que la mitad ni conocíamos más que de oídas y ellos lo bordaban. Una cosa increíble. Chavales tocando temas de grupos que casi desaparecieron antes de que nacieran ellos. Todo un repertorio de buena música, tocada magníficamente y más aún viendo como quinceañeras gritaban y se tiraban de los pelos ante cualquier gesto del guitarrista, faltaban los maderos frente al escenario para pararlas.

Para finalizar tenían guardado un tema estrella, The Final Countdown de los Europe. Comienza la intro con el teclado, y cuando el batería le mete caña al tema explotan dos cañones de serpentín (vale, los fuegos artificiales son mejores, pero el presupuesto es el presupuesto). Las niñas gritando, ellos cada vez más endiosados, los putos amos. Casi se me escapa una lágrima y todo de la emoción.

De los mejores grupos que he escuchado en mucho tiempo, al menos que me haya sorprendido realmente tanto por la edad como por la calidad y la selección de los temas. Es acojonante ver un bar lleno de gente desde los 13 años hasta los 50 largos tarareando los mismos temas y disfrutando lo mismo. Sinceramente una de las actuaciones que más me han emocionado.

Así que si tenéis la oportunidad de verlos actuar cualquier día, dejad lo que estéis haciendo, que este grupo lo merece.

Salud y suerte

viernes, 22 de febrero de 2008

Los Houses de la Vida Real (II)

"... Difícil es el camino que lleva a la salvación" o algo así dicen los predicadores americanos desde lo alto del capó de sus destartalados coches. Pues yo debo de tener salvación y media asegurada.

Se pasó comentar en el primer tomo de Los Houses de la Vida Real que la primera cita que me dió mi médico de cabecera, el señor Antonio Sánchez (por cierto que ya he cambiado de médico, más tarde explicaré el motivo), era para el reumatólogo. Una vez el reumatólogo me vio me dijo: "y a mi que me cuentas, que yo no soy traumatólogo." "TRA" y "RE", esas palabras que a todos se nos atraviesan más de una vez en la vida y a duras penas conseguimos distinguirlas.

Como anécdota decir que hace unas semanas tuve un algo en la espalda (un tirón, se me montó, yo que sé), fue una noche, a duras penas me metí en la cama, a duras penas me levanté de ella, a duras penas me duché y pensé en ir al médico. Si sumamos al dolor de espalda la leve cojera ya que es una cosa me tiraba de la otra. De urgencias me mandan al ambulatorio, del ambulatorio mi ex-médico de cabecera me manda de nuevo a urgencias a radiografiarme (ya mismo me convertiré en la masa) y de vuelta al ambulatorio. Ve a que te hagan una radiografía y cuando la tengas me la enseñas, si está cerrada mi consulta no te preocupes que vuelvo pronto, de una y media a dos te puedo atender sin problema. Me extrañó tanta amabilidad, pero en fin, uno puede creer en el ser humano un día si y otro no. Así que allí que me planto, a la 1, después de perder una mañana entera de curro, tieso como una po--- un palo y sentadito con las piernas juntas, parpadeaba despacio por si también me dolía al parpadear.

Ahí llega el médico, 13:45. pero hombre, ¿qué haces aquí? aaaanda, pasa que ya que has venido te veré, aunque no debería. Contesto indignado: Mira (aquí omití un Gilipollas que me salía del alma pero pude contener en el último segundo), si he venido y he perdido una mañana entera de curro es por que me lo has dicho tu antes. ¿si? entonces pasa. Y ahí quedó la cosa, antiinflamatorios una semanica y andando. Evidentemente tras dos tomaduras de pelo decido cambiar de médico, que con las cosas de comer no se juega.

Pero volvamos al día de hoy, veintidós de Frebrero del presente, cuando se cumple un año y algunos días del jostión tengo por fin mi primera cita en rehabilitación. Me parezco a la Drew Barrimore, con tantas primeras citas. Nos montamos mi rodilla jodida de este tiempo que hace y yo en el coche y tiramos para Granada. Esperando que las sesiones de rehabilitación no sean allí sino en Alcalá entro a la consulta, le doy mis papeles a la amable enfermera y espero pacientemente a que me llamen por megafonía. Mientras pienso en que me debería de ir bien la rehabilitación, ya que las pastillas que tomo no hacen (al menos de momento a 3 meses vista) nada de nada.

Me llaman, entro. Justo antes de entrar me fijo en el cartel que hay junto a la consulta: Doctor nosecuantos: Columna". Mal empezamos. Mi querido traumatólogo, ese que de Granada me devolvió a Alcalá por que estaba demasiado cansado para darme una receta, y de Alcalá me mandó a Granada por que estaba demasiado cansado para pedirme rehabilitación (No diré que es el Doctor Requena no vayamos a que por un asomo me lea y la tengamos), decía mi querido traumatólogo resulta que me ha pedido la cita para rehabilitación de columna en ligar de rodilla. Ya me extrañaba a mi que no me la hiciera, si como dicen por aquí "me tiene más hechas que la Marinati a su mae".

Pero resulta que en el eterno túnel sin luz al final en que se estaban convirtiendo mis visitas médicas me encuentro con el tío más majo que he visto hasta ahora, el Doctor Rodríguez Vaca. Si es que cuando uno hace las cosas bien hay que decirlas, que no todo va a ser quejarse. Total, que este buen hombre me mira extrañado: ¿Qué pintas tu aquí, si pone que estás mal de la rodilla? Pues si señor, pero ya ve, aquí estamos. Le cuento mi historia, mira los papeles, y me dice: ya que has venido desde Alcalá no te voy a hacer dar más vueltas. Me examina, me hace nosequé en la rodilla que todavía me duele y me da un informe donde pone que tengo una Hiperpresión rotuliana. Gracias dios mío, gracias doctor, gracias astros, por primera vez alguien me dice exactamente lo que tengo. ¿Es jodio? El me lo explica con detalles y me dice que irá a peor, a una condropatía (que pensaba que ya la tenía pero se ve que "aún" no). Sería menester tratarla cuanto antes, no? pregunto. Pozí, responde. Es que llevo un año igual, y cada vez me noto peor y las crisis me duran bastante más.

No problemo, me pide el colega una cita con rehabilitación en Alcalá y me da el informe para que lo entregué a mi médico de cabecera. Todo contento con que iba a estrenar médico de cabecera me encuentro con que no es el, sino una doctora la que está en la consulta, el no iba hoy. Pero siéntate y me cuentas, me dice.

Nuevamente le cuento con pelos y señales lo que pasó desde aquel fatídico febrero de 2007 hasta nuestros días. Ella no sale de su asombro. Pobretico, estarás hasta los güevos de seguridad social, no? Pues no señora, que usted es muy maja y Rodríguez Vaca también, lo que estoy es hasta los güevos del Sánchez y el Requena.

Así que aquí estoy, como en diciembre, como en septiembre, como en julio, como en abril y como en febrero del año pasado. Esperando que me llegue la cita para rehabilitación con más paciencia que el santo Job, viendo las estrellas al bajar escaleras y cuestas, aguantando menos de media hora en el curro sin sentarme y acordándome de ciertos médicos cada vez que tengo que parar de andar por no poder mover la rodilla.

No me gusta poner nombre propios, de hecho en el primer artículo no puse ninguno, pero es que esto ya se está convirtiendo en un auténtico cachondeo a mi costa.

Y lo más sangrante de todo es que si no fuera autónomo hubiera ido a un privado, al día siguiente de baja y la mutua se encargaría de que me quedara de puta madre en una semana con tal de no pagarme la baja. Miserias de nuestros días.

----- y suerte

sábado, 9 de febrero de 2008

Señor dame paciencia... ¡Pero dámela yaaaa!!!!!!!

Uno de los técnicos de ordenadores más veterano de por aquí tenía un defecto que a la larga terminó siendo su gran virtud: era sordo (y lo sigue siendo) y usa Sonotone. Cuando le calientan la cabeza durante el curro dice: "bueno, que yo me voy", apaga su sonotone y sigue con la tarea.

Lamentablemente no todos tenemos esa virtud de controlar la información que entra por las vibraciones del tímpano, y no tenemos más remedio que encargar la tarea de selección al cerebro, que se recalienta de tanto trabajo y acaba por dejarnos calvos, de ahí que todos los informáticos seamos alopécicos en mayor o menor medida.

Expongo varios casos, y ustedes juzgarán

Caso namber güan

El Menda: ahí tienes el presupuesto de reparación de tu equipo, hay que sustituir la placa base y te sale por tanto.
Usuario: Pero yo no quiero cambiar mi placa base, que es mu bonita.
M: Ya, pero es que está estropeada, y hay que sustituirla.
U: Pues cámbiame el micro si quieres, que no me importa, pero la placa no que es mu bonita.


Aquí es donde me empiezo a poner nervioso. Situación: 6 equipos por reparar en el taller, y todos para la semana pasada, 4 personas esperando que las atienda y yo perdiendo el tiempo en este diálogo de besugos.

M: Vamos a ver, no te la voy a cambiar por que a mi me de la gana, sino por que si no lo hago tu equipo no funcionará bien.
U: No, si funciona estupendamente
M: ¡¿Entonces por qué me lo trajiste?!
U: Por que fallaba, pero no era de la placa base, que es mu bonita. ¿Le has dado al botón que hay detrás de la fuente? a lo mejor es por eso que no va bien
M: (subiendo el tono de voz) Llevo unos pocos de años en esto, no se más que tu por que sea más listo, sino por que lo hago a diario, y te digo que a tu equipo le falla la placa base, si quieres te la cambio y si no te la llevas rota.
U: Pero si no está rota, ¿no ves que es mu bonita?

En esos momentos agradezco que el mostrador sea de madera, sino lo hubiera atravesado de asirlo tan fuertemente.

M: Mira bonico, esto es lo que hay. Diagnóstico: problemas físicos en la placa base. Tratamiento: sustitución de la susodicha pieza.
U: ¿Y no me puedes cambiar otra cosa? es que la placa, no se si te lo he comentado, es mu bonica.
M: Claro que si, hombre. Tu llevas el coche al taller, te dicen que hay que cambiar las ruedas y tu les regañas por que prefieres que te cambien el retrovisor. Lo que está roto está roto y punto, de ti depende que lo repare o no.

...

Omito los siguientes 5 minutos por no repetirme, pero os juro por el amor de Peter Petrelli que se fueron repitiendo cíclicamente las mismas gilipolleces de toda la conversación. Para zanjar el tema, y por no faltarme ya más de la cuenta:
M: Mira, te llevas el equipo y me dejas en paz, que no puedo perder media tarde hablando contra la pared.
U: Vaaale, pues lo llevaré a Granada, y que me lo reparen allí, que seguro que ellos saben como hacerlo sin cambiarme la placa base.
M: .........
Más me valía callarme a decir lo que pensaba, además ya me empezaba a doler la cabeza y el estómago, que este tio me debe de haber creado una úlcera del copón.


Caso namber chú

Este no es un caso en concreto, sino una serie de ellos que por quemasangres no puedo dejar de relatar.

Usuario: (con malas maneras) Aquí te traigo el equipo que está EXACTAMENTE IGUAL que cuando me lo llevé.

Miro los últimos partes del cliente, y el último era de un cambio de DVD hará 4 meses.

M: ¿Me estás diciendo que no has podido usar el equipo en 4 meses? ¿Por qué no me lo trajiste al día siguiente?
U: Por que me hacía falta.
M: Entonces no estará tan mal. ¿Qué le pasa, otra vez no te lee los discos?
U: Si que me los lee, pero desde anoche no me va el internet.
M: Ahhh, es que como me dijiste con la tienda llena de gente y a voces que soy un inútil por no habértelo reparado la última vez pensé que tendría lo mismo.
U: Si, es lo mismo.
M: A ver (el mostrador lo tengo ya como el mango de un scalextric), La ultima vez no le iba el dvd,¿ correcto?
U: Correcto.
M: Ahora no va internet, ¿correcto?
U: Correcto
M: ¿Sabemos que son dos cosas distintas?
U: Lo sabemos.
M: Entonces que tiene que ver lo de "desde la última vez"
U: Pues eso, que mi mujer no puede trabajar, y le hace falta, exactamente igual que antes.
M: Ya. Tu tienes un coche (recurrente metáfora) y lo llevas por que no arranca, y es que no tiene gasolina. A los dos meses lo llevas por que no arranca, y es que no has metido la llave.
U: Hombre, que yo no soy tan tonto.
M: Esto... si, vale. Entonces déjame el equipo y miro por que no se conecta a internet.
U: No, si se conecta bien, pero al entrar en el curso online me dice que la clave es incorrecta.
M: "La madre que me parió", pienso. ¿Qué clave estás poniendo?
U: Pues la del hotmail
M: No, alma de cántaro mocho, tienes que poner la que te dieran al matricularte del curso.
U: Andaaaa.... que tontico soy. De todos modos mírame bien el equipo por que está como la última vez y mañana te traigo las claves.

No quiero con esto decir que los técnicos tenemos la verdad suprema y que el resto del mundo es tonto, pero no cuesta trabajo describir el problema de primeras en lugar de tener que someter a un tercer grado a cada una de mis víctimas... digo... .clientes, antes de repararles el equipo.


Así podría seguir hasta las saciedad. Con este tipo de comentarios no quiero ni por asomo reirme a costa de la gente con menos experiencia en informática que los que nos dedicamos a ella día tras día (por que al fin y al cabo se aprende de la experiencia, además de por los libros). Mi única intención es reirnos unos de los otros, y aquí paz y después gloria.

PD.- Cuando llevéis el ordenador a un servicio técnico, no olvidéis que el que os atienda por muy feo, gordo o calvo que sea, en el foooondo no deja de ser un ser prácticamente humano, como tu y como... aquél.

Salud y suerte