viernes, 22 de febrero de 2008

Los Houses de la Vida Real (II)

"... Difícil es el camino que lleva a la salvación" o algo así dicen los predicadores americanos desde lo alto del capó de sus destartalados coches. Pues yo debo de tener salvación y media asegurada.

Se pasó comentar en el primer tomo de Los Houses de la Vida Real que la primera cita que me dió mi médico de cabecera, el señor Antonio Sánchez (por cierto que ya he cambiado de médico, más tarde explicaré el motivo), era para el reumatólogo. Una vez el reumatólogo me vio me dijo: "y a mi que me cuentas, que yo no soy traumatólogo." "TRA" y "RE", esas palabras que a todos se nos atraviesan más de una vez en la vida y a duras penas conseguimos distinguirlas.

Como anécdota decir que hace unas semanas tuve un algo en la espalda (un tirón, se me montó, yo que sé), fue una noche, a duras penas me metí en la cama, a duras penas me levanté de ella, a duras penas me duché y pensé en ir al médico. Si sumamos al dolor de espalda la leve cojera ya que es una cosa me tiraba de la otra. De urgencias me mandan al ambulatorio, del ambulatorio mi ex-médico de cabecera me manda de nuevo a urgencias a radiografiarme (ya mismo me convertiré en la masa) y de vuelta al ambulatorio. Ve a que te hagan una radiografía y cuando la tengas me la enseñas, si está cerrada mi consulta no te preocupes que vuelvo pronto, de una y media a dos te puedo atender sin problema. Me extrañó tanta amabilidad, pero en fin, uno puede creer en el ser humano un día si y otro no. Así que allí que me planto, a la 1, después de perder una mañana entera de curro, tieso como una po--- un palo y sentadito con las piernas juntas, parpadeaba despacio por si también me dolía al parpadear.

Ahí llega el médico, 13:45. pero hombre, ¿qué haces aquí? aaaanda, pasa que ya que has venido te veré, aunque no debería. Contesto indignado: Mira (aquí omití un Gilipollas que me salía del alma pero pude contener en el último segundo), si he venido y he perdido una mañana entera de curro es por que me lo has dicho tu antes. ¿si? entonces pasa. Y ahí quedó la cosa, antiinflamatorios una semanica y andando. Evidentemente tras dos tomaduras de pelo decido cambiar de médico, que con las cosas de comer no se juega.

Pero volvamos al día de hoy, veintidós de Frebrero del presente, cuando se cumple un año y algunos días del jostión tengo por fin mi primera cita en rehabilitación. Me parezco a la Drew Barrimore, con tantas primeras citas. Nos montamos mi rodilla jodida de este tiempo que hace y yo en el coche y tiramos para Granada. Esperando que las sesiones de rehabilitación no sean allí sino en Alcalá entro a la consulta, le doy mis papeles a la amable enfermera y espero pacientemente a que me llamen por megafonía. Mientras pienso en que me debería de ir bien la rehabilitación, ya que las pastillas que tomo no hacen (al menos de momento a 3 meses vista) nada de nada.

Me llaman, entro. Justo antes de entrar me fijo en el cartel que hay junto a la consulta: Doctor nosecuantos: Columna". Mal empezamos. Mi querido traumatólogo, ese que de Granada me devolvió a Alcalá por que estaba demasiado cansado para darme una receta, y de Alcalá me mandó a Granada por que estaba demasiado cansado para pedirme rehabilitación (No diré que es el Doctor Requena no vayamos a que por un asomo me lea y la tengamos), decía mi querido traumatólogo resulta que me ha pedido la cita para rehabilitación de columna en ligar de rodilla. Ya me extrañaba a mi que no me la hiciera, si como dicen por aquí "me tiene más hechas que la Marinati a su mae".

Pero resulta que en el eterno túnel sin luz al final en que se estaban convirtiendo mis visitas médicas me encuentro con el tío más majo que he visto hasta ahora, el Doctor Rodríguez Vaca. Si es que cuando uno hace las cosas bien hay que decirlas, que no todo va a ser quejarse. Total, que este buen hombre me mira extrañado: ¿Qué pintas tu aquí, si pone que estás mal de la rodilla? Pues si señor, pero ya ve, aquí estamos. Le cuento mi historia, mira los papeles, y me dice: ya que has venido desde Alcalá no te voy a hacer dar más vueltas. Me examina, me hace nosequé en la rodilla que todavía me duele y me da un informe donde pone que tengo una Hiperpresión rotuliana. Gracias dios mío, gracias doctor, gracias astros, por primera vez alguien me dice exactamente lo que tengo. ¿Es jodio? El me lo explica con detalles y me dice que irá a peor, a una condropatía (que pensaba que ya la tenía pero se ve que "aún" no). Sería menester tratarla cuanto antes, no? pregunto. Pozí, responde. Es que llevo un año igual, y cada vez me noto peor y las crisis me duran bastante más.

No problemo, me pide el colega una cita con rehabilitación en Alcalá y me da el informe para que lo entregué a mi médico de cabecera. Todo contento con que iba a estrenar médico de cabecera me encuentro con que no es el, sino una doctora la que está en la consulta, el no iba hoy. Pero siéntate y me cuentas, me dice.

Nuevamente le cuento con pelos y señales lo que pasó desde aquel fatídico febrero de 2007 hasta nuestros días. Ella no sale de su asombro. Pobretico, estarás hasta los güevos de seguridad social, no? Pues no señora, que usted es muy maja y Rodríguez Vaca también, lo que estoy es hasta los güevos del Sánchez y el Requena.

Así que aquí estoy, como en diciembre, como en septiembre, como en julio, como en abril y como en febrero del año pasado. Esperando que me llegue la cita para rehabilitación con más paciencia que el santo Job, viendo las estrellas al bajar escaleras y cuestas, aguantando menos de media hora en el curro sin sentarme y acordándome de ciertos médicos cada vez que tengo que parar de andar por no poder mover la rodilla.

No me gusta poner nombre propios, de hecho en el primer artículo no puse ninguno, pero es que esto ya se está convirtiendo en un auténtico cachondeo a mi costa.

Y lo más sangrante de todo es que si no fuera autónomo hubiera ido a un privado, al día siguiente de baja y la mutua se encargaría de que me quedara de puta madre en una semana con tal de no pagarme la baja. Miserias de nuestros días.

----- y suerte

1 comentario:

Mariquilla Sinembargo dijo...

¿Vemos la luz al final del túnel? ¿Es posible? En cuanto tengas la rodilla bien estrénala dándole un rodillazo en los c...nes al doctor memolamarearamispacientes

;-)