martes, 29 de abril de 2008

Cómo perder una mañana por culpa de terceros

Perder el tiempo siempre es una putada, sobre todo por que viene siendo irrecuperable una vez perdido. Pero más jodido aún es que sea por culpa de otro, y así va la mañana.

Son las doce y pico del mediodía y acabo de sentarme por primera vez, con la rodilla pegándome voces desde ahí abajo. Y todo por culpa de las promociones y los de telefónica.

De momento van cuatro que me han llamado por que no se conectan a internet y tras varias pruebas decido remitirlos a telefónica por que parece ser problema del router. Uno me lo confirma, los otros no dicen nada, así que presupongo que acerté.

Y lo más sangrante es una promoción de esas de pegar cupones de los periódicos. Se recortan, se pegan y se busca en un listado el código de la tienda donde recogerlo. Con la desgracia de que el listado es nanométrico e incluye todos los datos: código de tienda, dirección, población, provincia, siguiente código, siguiente dirección, ..... y he aquí el problema, el ojo humano tiene tendencia a leer de izquierda a derecha, con lo que tras localizar la tienda que le interesa sigue leyendo y anota el código de la tienda de la derecha.

¿De quién es el error? Personalmente creo que del que hizo el listado, me parece obvio. ¿Quién lo sufre? La pobre criatura que viene a recogerlo y tiene que irse con las manos vacías y volver cuando se haya aprovado el cambio de tienda y, evidentemente, un servidor, que lleva toooooda la mañana explicando la misma cosa una y otra vez.

Y como decía el tiempo pasa y es irrecuperable, con lo que llega un nuevo cliente: ¿Está ya lo mío? Pos no hijo, no está. Ya se que te dije que lo tendrías hoy, pero es que aún no he podido entrar al taller.

Lo jodido es que esto es por la mañana, que es cuando se puede uno meter en el taller a currar, por las tardes es imposible, así que no son unas cuantas horas desperdiciadas, sino prácticamente todo el día. Y encima tenemos puente, así que si no falla el transporte falla el almacén, y si no la madre que los parió a todos.

Decididamente cuando me toque la primitiva me voy a comprar un mes para mi solito, y si sobra algo para la hipoteca.

Hay días en los que lo mejor es quedarse en la cama con la pata tiesa.

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