miércoles, 7 de mayo de 2008

Si bebes no vayas de tiendas

Estaba a punto de salir por la puerta, pero es que no he podido evitar volver al portátil para relatar la última de la noche, el arremate, el puntillazo final.

Estoy pasándole la visa a un cliente y entra un chaval, notablemente desmejorado y con un aroma güisquiniano que quita el sentío.

"Yo... unos discos de esos".
"Un segundo", le freno, estaba terminando de cobrarle a un cliente, por medio minuto no va a pasar nada.
"No, si es solo discos... discos... discos... discos... de esos".

Finalmente averiguo que el insurrecto en cuestión necesitaba un par de DVD's, así que se los doy mientras el TPV se conecta al banco para quitármelo de encima. Pero ni el cacharro se conecta ni el sujeto se marcha, y ahí empieza lo bueno. Intentaré reproducir lo más fielmente posible la conversación, que no es fácil:

"Sabes el... que no tio, es que... puf, qué putada. Un ahí en medio, y no veas, qué te voy a contar que tu no sepas. Entonces qué hago? por que claro, es que... sabes, no? Y son... tu sabrás, un mes? o menos, pero claro llega uno y toooma, ahí en mitad, y es jodío, pero eso lo sabrás tu mejor que yo. Así que entonces qué? me jodo y ya está? pues ya está, qué le vamos a hacer, si eso ya le meto yo el... o que me lo deje mi primo."

Y acto seguido sale por la puerta más ancho que largo. Si se busca en el diccionario "cara de gilipollas" aparece una foto en la que salgo yo y el cliente al que le estaba cobrando.

Ahora vas y lo cascas.

Salud y suerte

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