jueves, 31 de julio de 2008

Mandar a la Abuela por Droga

Mandar a la abuela a por droga es una de las cosas más feas de este mundo, pero incluso que pegarle a un padre con un calcetín sudado, si cabe.

Pero hay cosas peores, mucho más feas, más crueles, cosas que suelen suceder los fines de semana pero que en verano llega a su máximo exponente: mandar a la madre por cosas para el ordenador.

Pongamos un ejemplo genérico:
Era una cálida mañana de Agosto, Pedrito acaba de despertarse madrugando a eso de las doce del mediodía, y puesto que está de vacaciones y además ha aprobado el solico todo un cuarto de ESO ha decidido seguir el mismo ritmo que ha seguido durante todo el año: tocarse los huevos toooodo el día. Aunque para eso necesita tener el ordenador en perfecto estado para echar una eterna partida al WoW. Mientras se sienta frente al pc y enciende el monitor ve que tiene un avisa de poco espacio en el disco duro. Claro, lleva casi un mes si echarle cuentas a la mula ni a los torrentazos y evidentemente se le ha llenado de porn.... documentales educativos.

¿Y ahora qué? ¿Va a tener que ducharse... vestirse... peinarse... bajar a la calle con el calorín que hace... comprar unos dvd's con lo que le sobró de la paga semanal y volver a su cuarto? Ni hablár del peluquín, para eso están las madres.

Así que ahí va Pedrito, con los ojos legañosos a las doce y media de la tarde, y le dice a su madre: "Mama (así, con acentuación llana), tienes que bajar a lo del Rafa, y que te de unos deuvedes, pero que sean más erre, no menos, y que no sean erreuvedoble. Bueno, un erreuvedoble si, y más erre también, y si puede ser lightscribe mejor. Bueno, ya de camino que te de una tarrina de 25 cedes para grabar música, que siempre tengo el emepetres lleno y así lo meto en la radio del coche."

Dicho esto, la madre por no quedar mal (y que el niño se merece todo en esta vida) se viene a mi cuchitril a conseguir lo que le ha solicitado el bambino en cuestión.

Madre: Buenas
Yo: Buenas
Madre: Dame un rerredoble con duvidú pa una mula de música en pretés.
Yo: (Glup) ¿Perdón?
Madre: ¿No se dice así? Es que me ha mandado el nene... pero ni idea de lo que me ha dicho que le compre.
Yo: (La rutina de costumbre. Como buen dependiente forense intento indagar en el caso). ¿A ver, qué estaba haciendo el nene esta mañana?
Madre: Pues se ha levantado tardecillo, es que como lo ha sacado todo en el curso y no quiere trabajar de momento, pues le dejo que descanse, que falta le hace.
Yo: Bien, ¿y luego tal vez se ha dirigido al ordenador?
Madre: ¡Cóño! Pues si
Yo: Y ¿qué ha sido lo primero que ha dicho?
Madre: Pues no sabría decirle, algo así como "joer con la mula que jartá se ha medito este mes". ¿Puede ser?
Yo: Puede, señora, puede. Seguramente tenga el disco lleno, y le habrá dicho que compre deuvedés.
Madre: ¡Siii! algo así, pero rerrerres, creo
Yo: De acuerdo (en caso de duda, más erre, casi nunca falla, pero viene el siguiente problema) ¿Quiere una tarrina de 10 o de 25?
Madre: Glups, pues no se, la que se suela llevar la gente.
...
...
...
Y así sucesivamente, cada pregunta un reto, cada contestación un enigma, cada minuto eterno.

Finalmente le doy lo que supongo que querrá el nene. ¿Qué va a querer, pues discos a mansalva para guardar sus copias privadas legítimas? Aunque en este hipotético caso había una variable que no había contemplado: también quería un disco reescribible.

Ahora son la las siete de la tarde. El nene ha parado de jugar a las 14:35 para volver a liarse a las 14:45. Luego su siestecica (que estará reventado) y a eso de las siete, si ha refrescado un poco, se pasa a verme.

Bambino: ¿No te dijo mi madre esta mañana que le dieras discos regrabables?
Yo: (Jomio, termina de entrar por la puerta, di hola, y ya luego si quieres me echas la bronca) ¿Perdón?
Bambino: Si, que mandé a mi madre a por discos esta mañana y no le distes lo que le pedí.
Yo: No, claro, le dí lo que ELLA me pidió, si TU pediste algo no lo puedo saber.
Bambino: Joer, es que mi madre a veces parece tonta, no se entera de nada.
Yo: (Pues si hijo mío, hay que ser realmente gilipollas para hacerte un favor). Entonces dime qué (carajos) quieres.

...

Así que finalmente el bambino en cuestión consigue lo que pretendía, ha visto que es inútil mandar a su madre a comprar cosas de estas, al igual que su madre no lo manda a por tomates por que seguro que trae manzanas que también son rojillas. Pero la madre seguro que es más lista y en lugar de dar dos viajes prefiere dar sólo uno y hacer las cosas bien.

Resumiendo: Niños, no seais perros, leñe, que tocarse los huevos está bien, pero de todo se harta uno. Así que no os quiero ver durmiendo después de las diez y media, y al que duerma más le meto un virus que se va a cargar las patas abajo (aunque sea virus informático).

Por que ya se sabe, al que madruga... se le pone más dura.

Salud y suerte

2 comentarios:

Drag dijo...

Desde luego, hay cada mendrugo...

Mariquilla Sinembargo dijo...

juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡