sábado, 9 de agosto de 2008

Si no lo Leo no lo Creo

Me prometí a mí mismo que no hablaría de política en el blog, nadie me ve la cara y no sabe al decir algo estoy guiñando el ojo, o mientras pongo algo que parece serio me estoy partiendo el culo de la risa, así que los temas que se presten a malentendidos (¿O se dice malosentendidos?) prefiero no tratarlos aquí, que para eso están los bares y tabernáculos que también tendrán que comer.

Peeeeero hay cosas que claman al cielo, y como yo soy un cielo no puedo menos que arrimar el orejumen e intentar comprender por que el día que hicieron las reparticiones de las concejalías se nos coló este señor.

Estoy hablando obviamente (o no tan obvio para los que no sean de aquí) del concejal de cultura, un caballero que desde que entró a formar parte del equipo de gobierno ha conseguido lo que hacía tiempo no conseguía nadie, que estemos más pendientes de sus patochadas que de los parcheados de las carreteras, las obras del pueblo o los presupuestos, por ejemplo.

Ya de primeras entró cubiéndose de gloria con la propuesta de cambiar la letra del himno local. Si bien la letra no se ha modificado aún, si que ha sido una eminente labor didáctica, ya que más de la mitad del pueblo nisiquiera sabíamos que tuviéramos himno. Por entonces no lo conocía, ni me sonaba la cara. Qué feliz era por aquellos entonces.

Típico poetastro cultureta progre, su afición por la poesía le llevó ganar el premio Arcipreste de Hita por los ochenta, de ahí que defienda lo que el denomina "cultura silenciosa" (que primor de expresión). Entiéndase defensa de la "cultura silenciosa" por la dejadez respecto a la "cultura decibélica".

A mi personalmente me encanta la poesía, me encanta que se celebren actos en lugares curiosos (convento de capuchinos, castillo de la mota, etc...) y me encanta que haya un apoyo real para promocionar las propuestas culturales. Lo que ya no me gusta tanto es que sea en detrimento de otras, sobre todo conciertos y demás "cultura agritopelao".

Al grano. Una vez tras otra en polémicas, que si ahora vamos a celebrar el día de la paz, que si mañana el de la libertad, que si me voy a montar un chamizo a las faldas del castillo para recitales de poesía, que si le voy a cambiar el nombre a medio pueblo para que ni los de aquí sepamos donde carajo son las actividades culturales, que si de camino las pongo entresemana a eso de las siete para que todos (los que tengan horario de funcionario o profe) puedan asistir, etc..... Incluso algún roce con mi amiguete Ureña, y mira que es bien hablado el chaval.

Este verano se vienen quejando los estudiantes del breve horario de apertura de la biblioteca. Parece ser que abre sólo por las mañanas y claro, los que tienen que estudiar para septiembre lo tienen jodido con tan poco tiempo. En el foro de Alcalá se estuvo comentando el tema varios días, e incluso se propuso realizar una sentada frente al edificio para protestar y pedir un horario más amplio. Hasta ahí todo bien, que la gente intente mejorar lo que le rodea es más que encomiable, aunque existen otros conductos para protestar.

Los diarios se hicieron eco de la noticia y la gente empezaba a extrañarse de que no hubiera ningún tipo de respuesta por parte del excelentísimo. Ay insensatos, si hubierais conocido la respuesta de antemano, vive dios que jamás la habríais solicitado.

En un alarde de labia, rabia y prepotencia suelta unas declaraciones que para él se quedan. Llama fascistas a unos ciudadanos de su pueblo por quejarse (habráse visto que insolencia), fuertes palabras. Se hace el sueco diciendo que no tenía constancia alguna del descontento. Yo si, y mira que ni voy a la biblioteca ni soy concejal, pero vivo en un pueblo y oigo a la gente. Justifica el horario por que también los funcionarios tienen derecho a vacaciones (insustituibles vienen siendo los biblioteconomistas) y no hay partidas presupuestarias para cubrir la sustitución o la extensión de la jornada. Para rematar la faena termina diciendo «Es alentador observar que están comprometidos con los libros y con el saber; así que ánimo y a seguir» (sic) Aunque eso si, cada uno en su casica.

Así que llama fascistas a los ciudadanos por los que trabaja (o debiera), se burla de ellos y los ridiculiza por la no-sentada, y finalmente palmadita en la espalda. Hay que reconocer que debe tener los webs como sandías.

Hay que acercarse más al ciudadano, y no me refiero a darle un codazo (sin querer, espero) al coger el periódico de la barra del bar, sino a simplemente saber lo que demandan, que hasta yo me entero y mira que soy cortico. Así nos iba, así nos va y miedo me da acabar la frase.

Salud y suerte

1 comentario:

Drag dijo...

...y que éste no sea el único...