miércoles, 10 de septiembre de 2008

Hacia el individualismo... y más allá¡¡¡

El individualismo afecta a los seres humanos de la misma manera que la gravedad afecta a cualquier cuerpo del universo. Aunque en el caso humano esta fuerza tiende a dejar a todos los cuerpos a una distancia prudencial, como si de un satélite o un anillo se tratase.

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha pretendido prescindir de sí mismo, al más puro estilo Juegos de Guerra: prescindir del hombre.

Los faraones egipcios, por ejemplo, si bien disfrutaban de lo lindo dándose baños de multitudes, construyeron (bueno, mandaron construir) las pirámides. Aún a día de hoy se piensa en su significado religioso, astronómico, mágico, etc... pero nada más lejos de la realidad. Durante años estudiaron la manera de tener menos vecinos, y llegaron a la conclusión de que un edificio piramidal evitaría los molestos vecinos de arriba. Y si de camino ponías las paredes para que reflejaran los equinoccios y solsticios a la mierda los vecinos de al lado.

Tal vez acabo de desvelar una de las verdades más ocultas de la historia, pero así es, qué le vamos a hacer.

El onanismo se inventó simplemente para prescindir del hombre (o mujer, si, mejor mujer) durante la sexualidad. Nuevamente no necesitamos a nadie para hacer nuestras cositas.

Incluso en la guerra, misiles de largo alcance para no tener que ver al enemigo. Ya no hace falta que cien mil tios con falda escocesa y la cara pintada de azul y blanco tenga que estar juntos en el campo de batalla, ahora te metes en un cuartucho y le das al botón, asunto solucionado.

Los juegos de ordenador son un claro ejemplo de individualismo unido a un falso colectivismo virtual. O bien juegas solo en casita, o bien con viente colegas pero por internet, que nisiquieras tienes que olerle los sobacos al de al lado.

Y así miles y miles de inventos, descubrimientos, actitudes, etc... que desde siempre ha buscado el hombre para estar aislado, sólo, para no tener que depender de nadie más que de si mismo.

Sólo quedaba algo inocente que no estaba corrompido por el individualismo, un único resquicio de humanidad que es el de los juegos de niños. Ahí justamente es al contrario, cuantos más niños haya, más divertido será el juego.

Pero para eso está la tecnología, esa gran alidada que nos da el poder de hacer sin ayuda de nadie lo que poco antes nos hubiera sido imposible realizar sin ella.

La imagen que voy a poner a continuación puede herir la sensibilidad de muchos, y no es para menos. Si yo fuera más sensible (o algo sensible) me la heriría. Es la victoria de la tecnología sobre la comunidad, es el vivo ejemplo de que ya no es necesario nadie, absolutamente nadie, para poder jugar a un juego de niños:

Hasta para un balancín tenemos sustituto, no es necesario un amigo para jugar. ¿En qué mundo vivimos, dios mío? ¡¡¿¿En qué mundo vivimos??!!

Salud y suerte

2 comentarios:

Anónimo dijo...

madre mia... y con micky mouse...si por lo menos hubieran puesto a Lolo Ferrari enfrente pues no te digo na...

Así en vez de aprender, lo que hacen es acostumbrar a la ley del mínimo esfuerzo a las critaturas..
me cago en to.

¡VIVA Sloth!
Jimena_1977

Mariquilla Sinembargo dijo...

Madre mía qué escalofrío: te lo posteo ahora mismo¡¡¡¡¡http://mariquillasinembargo.blogspot.com/2008/09/me-quedo-muerta-muerta.html