miércoles, 19 de noviembre de 2008

Las Matemáticas de los Pobres

Hay mucha pobreza en el mundo, y sobre todo muchas distintas. Pobreza de espíritu, pobreza de ingenio, pobreza de sabiduría, ..., y pobreza económica. Todas ellas son extremadamente tristes, y sobre todo la última prácticamente inevitable en estos días.

Así que hay que agudizar un poco el ingenio cuando no se tienen otros recursos con los que conseguir nuestros medios. Aunque justamente es al contrario. Hace poco un amiguete me contó que se compró un todo terreno de la leche en versión gasolina; se entretuvo calculadora en mano en ver los kilómetros que haría al año, el precio de gasolina y gasóleo, gastos de mantenimiento, etc... y llegó a la conclusión de que para notar la diferencia económica entre uno y otro debería de pasar unos veinte años con el coche. Así que se compró el gasolina, más económico, y a día de hoy aún no ha llegado a pagar la diferencia.

Pero tiene pelas, evidentemente. Alguien sin pelas no se hubiera molestado, directamente el que menos me gaste en el día a día aunque salga algo más caro.

Todo esto viene, como no, a tenor de un cliente de estos últimos meses. Se ve que le hacía ilusión montarse su propio equipo y además tenía algún que otro componente suelto.

Una semana compraba un micro, tres después algo de memoria. Que si un disco duro, que si tal que si cual.

Una vez acumuló todos los componentes necesarios llegó la hora del montaje. Una semana una consulta, otra semana doce, otra treintaycuatro, etc... En varias ocasiones le comenté que me lo dejase, y se lo devolvía montado y funcionando, pero no, lo que le pedía era demasiado caro, unos treinta euros si no mal recueldo.

Total, que si esto no funciona, te lo traigo para que me montes la placa. Y lo trae, quince euricos del ala. Luego dejó de funcionarle un disco duro de dudosa procedencia, quince euricos. Más tarde le falló el video, cincuenta por una nueva y quince euricos del ala.

Hoy (meses y meses después) me pregunta si le puedo instalar el güindos. Claro que si, majete, pero tendré que cobrarte. Entonces dió media vuelta y salió.

¿No hubiera sido más sencillo haberlo hecho bien de primeras? ¿Mucho más barato? ¿Mucho menos coñazo para el y sobre todo para mi?

Pues lamentablemente esas son las matemáticas de los pobres.

Pasa igual, por ejemplo, con el tema de las energías renovables: instalar placas solares o energía geotérmica se amortiza para un particular en unos diez años, pero a ver quien es el guapo que de primeras hace el gran desembolso.

Y así nos va. Pan para hoy y hambre para mañana, aunque el pan sea un mendrugo de la semana pasada.

Salud y suerte

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