miércoles, 14 de enero de 2009

Cada cosa en su lugar

Y es que no hay nada mejor que ser ordenado. O al menos eso dicen, yo prefiero un microcosmos de orden caótico donde saber a ciencia cierta que los discos de música "andan por ahí" y las películas "suelen estar por allá".

Pero hay gente que si que es ordenada y previsora y prefiere perder unos segundos de su vida etiquetando cosas que perder media hora con pruebas de ensayo-error.

Como por ejemplo:



Sobreentiendo que a los cables también le habrá puesto la etiqueta, así el uno va con el uno, el dos con el dos...

Siempre he pensado que es más fácil razonar las cosas. A día de hoy todas las conexiones de un ordenador tienen sus propios colores, de manera que aunque el teclado y el ratón lleven un conector idéntico, el primero es morado y el segundo verde. Lo mismo pasa con el sonido: la salida es verde, la entrada azul y el micrófono rosa. El monitor solo entra en un sitio y en una postura y a los USBs les da lo mismo uno que otro.

Hay tres modos posibles de actuación: observar bien los cables antes de quitarlos para razonar su posición que aunque no lo parezca es lógica, etiquetarlos como ha hecho este cliente, o lo que hace todo el mundo, que viene siendo quitarlos de un puñado y luego llamar a Rafa para ir a su casa porque nada funciona.

La primera cuesta un poco y sirve para toda la vida, la segunda cuesta menos pero sólo es válida para ese equipo y la tercera cuesta treinta euros. Cada uno que saque sus propias conclusiones.

Salud y suerte

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