lunes, 6 de abril de 2009

Los Clubes que me Admiten como Socio

Decía Groucho que nunca entraría en un club que lo admitiese como socio, y razón no le faltaba a este buen hombre.

El caso es que por deseo, necesidad, accidente, fortuna o por lo que sea, siempre terminamos perteneciendo a algún club o tribu o grupo o como se quiera llamar.

Por mi parte he tenido la gran fortuna de entrar en los que yo pienso hay más hermanamiento, complicidad, respeto y armonía.

Por un lado soy Motero. No practicante, todo hay que decirlo, pero para el caso es igual. Vaya donde vaya se que si me quedo mirando una buena Marauder o una Harley o lo que sea, el propietario vendrá orgulloso a preguntarme qué le parece, y yo le diré que tengo tal moto y si no terminamos de cañas será por falta de tiempo. Aparte de saber que si algo me sucediera en la carretera, fuera con coche o en moto, apostaría el pezón derecho a que algun motero pararía.

A consecuencia de ser motero y despistadillo, también soy Cojo. No cojo-nudo, no hay que confundirse. Al igual que a un motero cuando ejerce de tal, a un cojo se le nota desde lejos.

Alguien normal te preguntará qué te pasa en la pierna y no entenderá lo que le cuentes, pero un cojo te contará su historia cojuna y escuchará la tuya, pondréis verdes a los médicos, etc... y si no terminamos de cañas será por falta de tiempo.

También soy, polifacético que es uno, técnico de ordenadores. Eso ya es para nota. Si te encuentras con alguien de esa especie en cualquier sitio comenzarán a brotar las anécdotas, trucos, ñapas, etc... que si me llega un tío con el portátil y me dice nosecuantos, que si el chaval jugón me pide un talycual, que si esto que si lo otro... y si no terminamos de cañas... es que hemos terminado de tubos.

Y finalmente, a raiz de arrastrar mi pertenencia al resto de clubes, soy parroquiano. Entro al bar con mi nuevo amigo motero, o cojo, o técnico y siempre habrá algún conocido con el que charlar, compartir unas cañas y pasar en general un rato agradable para desconectar.

Y de más clubes, sin lugar a dudas, pero estos tienen un algo especial. No sabría decir el qué (aunque supongo que cada uno verá los suyos de la misma manera), pero sabes que si sales de viaje fuera, te mudas de pueblo o lo que sea, en todos los sitios habrá alguien de estos clubes con los que poder entablar una agradable charla... y si no terminamos de cañas es que estamos a plan.

Salud y suerte

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tú sí que sabes!!!

Pantufle

Ángel Raúl dijo...

Me apunto en la sección "parroquianos" y "aguadores"

El_Rafa dijo...

Y mil más que me dejo... ¿más ideas?

Héctor Gutiérrez dijo...

No sé si sean otros clubes, pero esa situación que se da cuando llegas a algún lugar desconocido y el mero instinto te hace parar en los lugares en los que los clubes locales se acostumbran reunir...

Es algo que no se explica uno, pero sucede.

Mariquilla Sinembargo dijo...

qué grande :-)