martes, 7 de abril de 2009

Otra Oportunidad, Otra Oportunidad

No hay nada mejor en este mundo que tener una gran falta de confianza hacia algo o alguien y poder documentarla. Nadie te cree, es como la teoría de la conspiración, pero de pronto llega algo y te da toda la razón. Y ahí si puedes soltar orgulloso un porculero "te lo dije".

Más o menos eso es lo que me ha pasado últimamente. Difería yo ligeramente del diagnóstico que mi amantísimo doctor especialista en traumatología. El privado al que fui reescribió su diagnóstico, más o menos, pero sin más pruebas que los comentarios que yo le hacía. Él de hecho me hizo el diagnóstico a raiz del tratamiento: "Si te he recetado condrosán será que tienes una condropatía" (menos mal que no me recetó saldeva forte). De hecho un especialista en columna al que fui a ver por el tema de la rodilla (no tengo claro donde estuvo el error) me dijo que no era eso, pero lo sería si no se trataba.

El caso es que haciendo todo lo que se supone que hay que hacer estoy más que lejos de notar ni la más mínima mejoría, cosa que me lleva a pensar que tal vez tenga algo que sintomáticamente sea parecido, pero clínicamente distinto.

Entonces llegó un amiguete, el Pingo (posiblemente mi chófer en la boda aparte de testículo testigo y gran amigo) y me contó su historia, que no siendo mía la incluyo aquí a modo de ejemplo.

El caso es que a raíz de serios problemas en la rodilla fue al médico de cabecera, este le remitió al especialista y este le hizo una radiografía. Al verla no titubeó ni un segundo "Usted tiene un poco de condropatía, tiene un desgaste e inflamación en la rodilla. Tómese esto durante tanto tiempo y vuelva al terminar".

Notó mejoría (tomó lo mismo que yo durante unos meses, mientras yo llevo año y pico sin notar nada) y volvió a la consulta pasado el plazo que le dijo. Con su única radiografía debajo del brazo entró a la consulta: "Caramba, caramba. Ha mejorado usted una barbaridad, está más sanote que un recién nacido, enhorabuena". A lo que mi amiguete contestó "Hombre, pues gracias por el comentario, pero la radiografía que le he traído es la primera que me hizo, y al verla me comentó que estaba fatal de lo mío".

No eran colores los que le subían por la cara al traumatólogo. Avergonzado evidentemente soltó una parrafada de esas técnicas y le invitó a seguir con el tratamiento y volver pasado cierto plazo.

Pasó el plazo y volvió, con su primera radiografía debajo del brazo, se la entregó al personaje en cuestión y... "¡¡¡Dios mío!!! ¿Y puede usted andar? Tiene un desprendimiento en el menisco de nosecuantos, inmediatamente le mando que le hagan un TAC por que seguramente haya que intervenir".

¿Qué conclusión sacamos de esto? Para empezar que el médico no es muy de fiar, coño, que con una sola radiografía da tres diagnósticos distintos. Si se hubiera conformado mi colega ahora mismo estaría con media para rota pensando que estaba sanísimo de la muerte. ¿Realmente hay rotura? Puede que la próxima vez que vea la radiografía, la misma, le diga que no, que era sólo un resfriado común.

¿Puede uno fiarse de tal criatura? ¿Tengo que creerme que estaré así toda la vida, o pensar que cambiando de rehabilitación y tratamiento me mejoraré? ¿Será mejor estar parado o quieto, usar bastón o ayudas o no usarlas?

Mil son las dudas que tenía antes y millones las que me surgen a raíz de la anécdota de Pingo.

Como humano yo también me equivoco, cientos de veces al cabo del día, pero primero no en cosas tan importantes (mis responsabilidades no dan para tanto), y segundo que sé rectificar, pedir perdón si procede e intentar subsanar dicho error.

Me consta que algún médico que otro frecuenta este blog, y me consta que bastante más profesionales que este individuo, por eso no generalizo, me quejo sólo del mío, que es el prenda.

Salud y suerte

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Y si pruebas a ir en silla de ruedas con tu radiografía bajo el brazo?? Tal vez así se les ocurran otras cosas...

Salu2

Pantufle

El_Rafa dijo...

Estaba dudando entre eso y sodomizarlo con el bastón, pero le tengo aprecio (al bastón) ;-)

pWeak dijo...

Joer, que bueno. No por el contenido de la historia, entiendame ustéd, sino por lo cómico de la misma :)
Yo creo que hay ciertas profesiones que gozan de la suerte de la autoridad técnica: digan lo que digan, les ofrecemos respeto y credulidad por el desconocimiento.
Ojalá los informáticos nos hagamos valer un poco más un día de estos.