martes, 14 de abril de 2009

Trabajos Manuales

Que no, pervertidos, que no voy a hablar de gallardas ni manolas ni manoletinas ni de limpiar el sable ni de sacarle punta al lápiz ni nada de eso, sino de la artesanía en estos tiempos que corren.

El 90% de las reparaciones que entran en mi taller suelen ser virus. Por ende, el procedimiento a seguir es mecánico: desactivar "restaurar sistema", reinicio en modo seguro, limpieza de temporales, un programa para eliminar esto, uno para lo otro, su antispyware, su antivirus y listo. Trabajos que suelen alargarse un par de horas, pero que apenas si gasto media delante del ordenador.

Pero como el orden cósmico tienda a igualar fuerzas, cada equis tiempo entran una serie de reparaciones de las de "arremangarse".


Estas son realmente las buenas, las que diferencian lo que puede hacer tu vecino o el primo de barcelona que todo el mundo tiene de lo que hace un técnico. El objetivo es algo casi personal: no formatear el equipo bajo ningún concepto, sea cual sea el problema hay que salvar al enfermo, y no sacrificarlo.

Y aquí comienzan las labores del artesano: recuperar a mano archivos eliminados, renombrar a diestro y siniestro, copiar, borrar, mover, etc... todo para dejar el sistema en perfecto funcionamiento.

Cierto es que hay que tener tiempo, así que intento organizarme para otras reparaciones no interfieran con estas. Luego si que puede salir uno orgulloso y decirle al cliente: son taitantos gallifantes, ¿efectivo o tarjeta?

Por el como dije antes, la inmensa mayoría de las reparaciones que hago las podría hacer perfectamente el cliente. Y si no hacerlas al menos prevenirlas: pasar el antivirus de vez en cuando, un scandisk, defragmentar cada par de semanas, etc... Pero no.

Es como si vas al dentista para hacerte un tratamiento blanqueador de dientes y te dice el dentista ¿Usted se lava los dientes a diario? Pues no, nadie me dijo que tuviera que hacerlo, no se lavarme los dientes, prefiero pagar una limpieza cada dos meses que tener que lavármelos yo a mano cada día.

Conste que por mi estupendo, como empresa me interesan las reparaciones sencillas, mecánicas, de tarifa plana y cobradas en el acto; pero como persona me llena mucho más estar dos horas delante de un equipo, cara a cara, sometiéndolo hasta el punto que tenga que decirme: "Has ganado, lo reconozco".

Ese es el buen trabajo, el que realmente tengo que hacer yo. El resto (formatear, quitar virus, instalar una grabadora) lo puede hacer cualquiera. Aunque luego vienen los llantos: "¿Por pasarle un antivirus me vas a cobrar esto? Si lo sé se lo paso yo mismo". Pues hazlo, cabezicalmendra, que prefiero un par de retos a la semana que limpiar virus a diario.

Y luego vuelta a la rutina. Ahora mismo tengo un equipo instalando windows desde cero, otros dos pasando el antivirus y un cuarto que cogeré luego y dejaré a mediodía chequeando el disco, para que cuando vuelva a la tarde esté ya listo para entregarlo.

Esta es la apasionante vida del técnico de ordenadores, donde la mayoría del tiempo está uno haciendo lo que a nadie le gusta hacer, y las menos de las veces puede salir orgulloso y satisfecho del trabajo bien hecho.

Me despido pidiéndoos que por favor estropeéis bien los ordenadores, si veis que falla trasteadlos, metédles mano, borrad lo que penséis que no sirve, ... en resumen, ponédmelo difícil, hacedme pensar y calentarme la cabeza, que se me caigan los pocos pelos que me quedan pero que al menos sea por una buena causa.

Salud y suerte