martes, 30 de junio de 2009

¿Que vas a estudiar qué?

Llega el verano, se acaba el curso y la juventud comienza a desplegar sus alas y escotes en busca de una buena universidad donde proseguir los estudios y así ser parados de los buenos, con sus títulos y todo.

La preparación es sencilla. Una vez aceptada la matrícula en cualquier universidad se procede a buscar el alojamiento, cuantos más bares tenga alrededor mejor que mejor. Teniendo ya donde pasar las resacas mañaneras lo siguiente es comprarse un ordenador. Y ahí es donde entro yo, que hasta ahora ni pincho ni corto, en la vida de estos futuros universitarios que me pagarán la pensión cuando esté viejo y chocho (que el señor me coja confesao).

No se por qué extraña razón mucha gente se decide a estudiar informática, así que vienen a por su flamante portátil.

Cliente: Buenas, quería un ordenador. El año que viene estudio informática y necesito uno to gordo to gordo.
Yo: ¿Para qué? Con que tenga un buen disco duro para hacer particiones y tener varios sistemas operativos vas sobrado, a no ser que vaya a compilar programas de un millón de líneas.
C: esto..... ¿Compiqué? ¿Partiqué? Bueno, que tenga una gráfica to gorda to gorda pa jugar al WoW y una wifi to chula to chula pa pincharle intenné al vecino.

Menos mal que el demonio nos ha dado la FP, que si dependieramos de estos informáticos en el futuro aviados íbamos.

Y es que sinceridad ante todo.

Cliente: Buenas, un portátil para la niña que el año que viene empieza arquitectura.
Yo: Pues mira, para eso tienes tal modelo. Un procesador de última generación para correr el autocad sin problemas y una gráfica potente (to gorda to gorda) para trabajar sin dificultad en 3D.
C: Uy, eso es muy caro, mejor este que vale mucho menos de la mitad.
Yo: Como usted vea, pero con ese no podrá hacer la mitad de los trabajos de la carrera.
La niña: Es igual, si yo con que tenga webcam pal messenger y pueda meterme en el tuenti, lo demás lo hago desde la facultad.

El 2.139.847% o más de los que se llevan el portátil para estudiar fuera lo hacen básicamente para jugar o chuminear. El primer día meten un par de pdf's con documentación técnica de la carrera para abrirlos si vienen los padres y que parezca que estudian, nada más lejos de la realidad.

Pero eso está bien, sabiendo las necesidades que va a tener el cliente se le puede atender mejor.

Cliente: Buenas, quería un portátil que me voy a estudiar fuera el año que viene.
Yo: ¿Qué vas a estudiar (como si eso importara)? Es para ver qué te viene mejor.
C: Lo que necesito es uno con un disco duro de lo menos quinientos mil millones de gigapondios, voy a hacer periodismo y necesito guardar todos mis artículos.

Partiendo de la base de que un documento en word de de 15 páginas sin fotos no llega casi a los 200 kb, un poquito exagerado me parece.

Por otro lado hay una ínfima parte que si que saben lo que quieren y para qué lo quieren. Estudiantes de fotografía o ingeniería que vienen con un par de modelos apuntados que si que tienen la gráfica que necesitan, el disco que les hace falta, etc... Incluso alguno va más allá y hasta pide hasta un disco externo para guardar los trabajos.

Lo peor de todo es cuando se mezclan. Hace poco un chaval con lágrimas en los ojos me trajo el portátil: "Un compañero de piso que estudia informática estaba haciendo una práctica y sin querer lo ha formateado, ¿Me puedes recuperar los seis años de apuntes que tenía guardados y nunca jamás de los jamases he echo copias de seguridad por que total, sólo son los estudios de mi vida y a mi no me puede pasar nada malo nunca?"

Y es que de todo hay en la viña del señor, tontos muchos y con cálculos pocos, pero de todo hay.

Salud y suerte.

sábado, 27 de junio de 2009

Clientes Auto-atendibles

Según avanza el mundo cada vez tenemos más cosas que o bien son automáticas o bien son de hágalo-usted-mismo.

Llegas a la gasolinera y tu mismo te pones la gasolina, coges tu botella de agua para el viaje, una revista de índole erótico-festiva y a pagar a caja. O bien entras en un gran supermercado y sólo te hace falta un dependiente a la hora de acoquinar.

Ahora ha llegado el momento de dar un paso más, si bien los negocios se han ido automatizando de alguna manera, es el momento de dar paso al cliente auto-atendible, el siguiente escalafón de la cadena.

Tengo un cliente en la tienda, ha comprado lo que tenía que comprar y mientras saca la cartera y me comenta algunas dudas le llaman por teléfono. Unos segundos antes entra otro cliente preguntando por tarjetas de memoria y le digo que espere un segundo que ya estoy con él, así que se da media vuelta para mirar la vitrina de las tarjetas. El del teléfono parece ser que trabaja en algo de construcción o similiar, y se da la siguiente conversación.

Cliente 1 (Hablando por teléfono): Si, dime, ¿qué querías?
Cliente2 (Pensando que habla conmigo): Una tarjeta de memoria.
C1: Si, si eso ya había, pero faltan por lo menos ocho o diez.
C2: No, con una de cuatro gigas me apaño.
C1: ¿Pero eso para qué lo quieres? ¿No te sirve lo que tienes?
C2: Si, ahora tengo una pero de un giga solo, y la quiero más grande.
C1: Ala, ni crisis ni pollas.
C2: Jejeje, burro grande...
C1: Mira, es que estoy liado ahora, haz lo que tu veas mejor, a unas malas se compra más luego.
C2: Pufff, no se, me pones en duda, venga, dámela de ocho gigas y una cosa quitada de en medio.

Mientras con cara de asombro iba viendo como se fraguaba la compra sin yo mediar, viendo como el que hablaba por teléfono no se enteraba de lo que pasaba a su alrededor y el de la vitrina de espaldas tampoco. Estuve a punto de meterme para el taller si total, la tienda se atiende sola así aprovecho.

Hasta ahora había tenido algo parecido, pero nunca con esta interactividad. En ocasiones entra algún hiperactivo en plan de "quiero esto, bueno no, mejor aquello, o si eso dame los dos, así que no falta, y ¿cual será mejor para lo que quiero hader? si, este mismo, ala, ¿Me lo envuelves para regalo?" a lo que suelo contestar con un sencillo "Buenos días, ¿Qué desea?"

En fin, al menos raticos como estos hacen que uno se vaya a casa con una sonrisa en los labios en lugar de pensando en comprar un par de bombas racimo para guardar bajo el mostrador.

Salud y suerte

viernes, 26 de junio de 2009

Un Respiro, Por Favor

Y es que no puede ser, nos la meten doblada a la primera de cambio.

Si no tuviéramos bastante con la crisis, ahora nos plantan un verano de los de antes, que a las diez de la noche hace más calor que follando debajo de un plástico. Nos suben el tabaco, la tarifa eléctrica ahora que pega poner el aire, ...

La única vía de escape que nos queda es pasar 90 minutos de vez en cuando disfrutando de un buen partido (los futboleros) o bien chinchando a los que vayan perdiendo (los porculeros, ahí me incluyo) da igual de qué equipo sea uno.

Pero héteme aquí que hasta eso nos lo han quitado, primero el Real Jaén se cae a última hora, justo cuando estaba a punto de subir el último peldáneo para llegar a segunda coge y se resbala. Mala suerte, qué le vamos a hacer.

Después va España con su orgullo rojo, su leyenda roja y sus demás chuminás campestres rojas y pierde ante Estados Unidos.

¡¡¡Estados Unidos!!! Toda nuestra tradición, leyenda, orgullo, etc... pisoteado por un equipo relativamente nuevo que acaba de aterrizar prácticamente en esto del fútbol. Además no lo llaman ni fútbol, que le dicen soccer para joder.

Con el resultado a cero para más inri: EEUU 2 - España 0

Es que debería de haber sido al revés, ganarle nosotros por goleada. Al fin y al cabo ellos son el país de la cocacola y de la fanta, sin antecedentes históricos futboleros ni grandes estrellas. Casi todos sus jugadores no son nisiquiera de allí, que son sudamericanos en su mayoría. Son como la fanta, que es lo mismo siempre, da igual de qué año sea o de qué sabor, es agua con polvos. En fin, que deberían de haber sido ellos los que quedaran a cero.

Sin embargo nosotros (bueno, ellos, la selección) somos como un buen vino, como un güisqui que reposa en barrica de madera año tras año hasta alcanzar su punto óptimo, sublime, un nivel alcanzado por pocos y soñado por muchos. Hemos nacido con un balón en los pies y año tras año hemos ido mejorando. Deberíamos de haberle encajado por lo menos ocho goles.

Resumiendo, este tendría que haber sido el marcador final del encuentro:

(Click para ampliar)

Así si mola. No es que se acabara la crisis, pero al menos unos minuticos de relax si que tendríamos.

Salud y suerte.

jueves, 25 de junio de 2009

Extrapolando

Dado mi inminente cambio de estado civil, se hace necesario a su vez un cambio de vestuario, al menos para el día de la ceremonia.

Uno que entiende de trajes lo mismo que de capar ranas no tiene más remedio que acudir a centros especializados en busca de asesoramiento y explicándose de la mejor manera posible.

Mientras me atendían pensé ¿Esta gente tendrá también un blog donde pongan las anécdotas del día a día? ¿Cómo será? Supongo que algo así: "Me dice el cliente -yo es que quiero esta chaqueta- ya, le digo, pero es que va usted en pantalón corto y con chanclas, no creo que quede conjuntado y el nada, ahí empeñado en que tenía razón y blablablablabla"

El caso es que pensando en eso fantaseaba con la idea de haber entrado en la tienda de la misma manera que los ocasionales protagonistas de este blog lo hacen en la mía. Quedaría algo como:

-Yo: Dame un traje de mierda de esos que parece uno un enterrador (así, sin saludar ni nada, como tiene que ser).
-Tendero: Buenos días, caballero.Supongo que se referirá a uno de novio. ¿Qué estilo desea?
-Yo: Ni puta idea, yo no entiendo de esto, los trajes son caca, una vez un primo mío se compró un traje y al día siguiente le pilló un coche. De todos modos vengo con mi vecino que sabe de esto un huevo, se puso traje para hacer la comunión, con eso te lo digo todo.
-Tendero: Eeeeeee bien, de acuerdo (guardando la compostura, que esta gente es muy fina). Pase por aquí y le enseño algunos modelos para ir guiándonos.
-Vecino: Pero que sea negro, Eh? que vosotros sois muy espabilados y seguro que le quereis encasquetar uno amarillo.
-Tendero: aquí tiene varios modelos en negro, este de corte tal, este otro tal vez le venga mejor al tener el nosecuantos de esta manera (¿Se nota que no entiendo mucho de esto?)
-Yo: Me la suda, el más barato.
...

aquí un rato de charla, que evito para no aburrir.

-Tendero: Bueno, pues aquí tiene su traje, son 500 euros.
-Yo: Y una polla, 300 te doy y gracias.
-Tendero: Disculpe señor, pero como ha visto a lo largo de esta hora que le he estado enseñando trajes, el pantalón vale tanto, la chaqueta tanto, la camisa, el chaleco, la corbata, los gemelos, el alfiler... hacen un total de 575, pero se lo dejo en 500
-Yo: Seguro que te ganas por lo menos 1000 euros con esta venta, no me vengas con esas. Y la corbata ya me la está regalando que si no me voy a la tienda de enfrente.
-Tendero: Está usted en su derecho.
-Yo: Pues que sepas que en la tienda de enfrente no me cobran el chaleco por que es de la mortaja de uno que se la quitaron al exhumarlo (lo siento, es la única metáfora que se me ocurría del "méteme el windows pirata y el ofis y ...") y además el traje es de rafia y cuesta menos de 80 euros.

y así me podría tirar horas y horas y horas y horas y....

¿A que resultaría inconcebible esta anécdota? Pues aquí, como diría John Rambo "Día a día, coronel Thruman, día a día."

Salud y suerte

viernes, 19 de junio de 2009

Un Cojín que Vale un Cojón

¿Qué puede valer a día de hoy un autógrafo de Elvis o de Marilyn (Monroe, no Manson)? Pues un capital, seguramente.

Y es que cuanto más antiguo es el autógrafo y más muerto el autor, más caro resulta.

Pues no tiene por qué. Ayer paseando frente a un escapare vi un cojín que no puede faltar en mi sofá.

No es que sea especialmente cómodo (que a lo mejor lo es) ni especialmente bonito (de hecho es amarillo y mi salón tiene detalles naranjas y verdes) pero tiene algo que nunca jamás ningún humano había conseguido antes:

¡¡¡Un autógrafo de Spiderman!!!

(Click para ampliar)

¿Cómo lograrían convencer al superhéroe para que se dedicara al mundo de los cojines? ¿Estaría recogiendo fondos para la tercera parte de la película? ¿Tan mal está la crisis que se tiene que vender estas reliquias?

Y lo que me llama más la atención ¿A quién dedicó este autógrafo? Por que pone "Best Wishes from your pal Spidey" ("Los mejores deseos de tu amigo Spidey") ¿Con quién tenía tanta confianza? ¿Quién podría llamarlo Spidey?

En fin, tantas dudas... que casi me hacen dudar hasta de su autenticidad... pero no, imposible, Spiderman no le fallaría a sus fans, tiene que ser auténtico.

Salud y suerte

lunes, 15 de junio de 2009

El Tiempo que Cojo

¿Qué tienen en común Lord Byron, el Doctor House, Shakespeare, Quevedo, los chavales de 4ª Planta o incluso Darth Vader (al menos durante un rato)?

Pues todos ellos eran cojos.

A lo largo de la historia el cojo se ha relacionado (sobre todo en la literatura del Siglo de Oro) con el mendigo, el muerto de hambre pillo y truhán, el que pedía en la puerta de la iglesia para gastar en la taberna. Viejo, desarrapado.

Hay muchos tipos de cojos, tantos como cuerpos humanos y serranos, pero todos ellos comparten cosas en común.

Por un lado lo evidentemente: la cojera se nota. Eso hace muy sencilla la identificación del cojo (aunque al mentiroso se le pilla antes) tanto por parte de los de su especie como de los bípedos en general. Así va uno paseando por la calle y cual moteros por una revirada carretera secundaria se hace imprescindible el saludo.

-Hostia, vas cojo ¿Que te ha pasado?
-Pues esto y lo otro
-Joder, a mi me operaron tal y cual
.....

Ala, un amiguito nuevo. ¿Por qué? Pues por pertenencia al grupo. Puede parecer una gilipollez, pero realmente no lo es. A poco que conoces a alguno de tu "especie" comenzará una conversación que empezará a desviarse por caminos insospechados (cine, literatura, deporte, política, ...). Así como a saber de uno más que la propia pareja. "Oye, ¿Qué dice ese de tu cita de Agosto? No me habías comentado nada".

Evidentemente tiene muchas cosas malas la cojera. Si sólo fueran buenas valdría dinero y la tendrían sólo los ricos.

Pero las miserias con como las nalgas: cada uno tiene las suyas. Así que centrémonos en lo que los no-lisiados se pierden por su correcta fisiología.

¿Qué es eso que el hombre ha querido dominar siempre? ¿Qué lo ha elevado a cotas insospechadas y un buen día lo ha arrojado a los abismos del infierno? ¿Qué es lo que nadie ha podido sino barruntar y soportar en mejor o menor medida?

El tiempo.

Tanto el climático como el que marca el cronómetro.

Y es que un cojo sabe cuando va a llover. Sale a dar un paseo y se encierra antes que el resto. ¿Se está perdiendo algo? Muy al contrario, está preparándose para que el aguacero le coja en casa. ¿Que está totalmente despejado, hace una temperatura agradable, no hay viento...? Si, si, lo que tu quieras, pero el barómetro integrado nunca falla.

Ese es uno de los dones que se les da a los cojos, para paliar su problema. El otro es el poder de controlar el tiempo: lo puede detener.

Ir a correos a enviar una carta es algo trivial para cualquiera. Sales, llegas a correos, echas la carta y te vuelves. Pero para el cojo es muy distinto. Cualquier desplazamiento a pata que se haga no es sólo ir y volver, es hacerlo pausadamente, con el hipnótico vaivén sobre la pierna mala.

Es un paseo durante el que vas mirando el cielo y el suelo, la tierra del parque, los jardines, ves la gente que va y viene por la calle (ellos no te ven, van con prisas). Se descubren sitios nuevos por que no siempre el camino más corto es el más cómodo. En su afán por evitar escaleras y fuertes pendientes, el cojo descubre nuevos caminos inexplorados hasta ahora. Pequeñas callejuelas que dan a la misma plaza, lugares por los que tal vez incluso se llegue antes pero al no ser "principales" no se frecuentan tanto.

Y todo eso a paso lento, meditado, pensando en el siguiente paso mientras se da el primero. Con calma para ver los escaparates, la decoración de los balcones, las balaustradas de las barandas, las cornisas del casco antiguo, y con todo el tiempo del mundo por que sabe que no puede correr para llegar antes y sabe también que pese a los nubarrones que techan el cielo no va a caer ni una gota.

¿Hace cuanto que no os sentáis en un banco del parque al volver de la gestoría? Hace miles de años, seguro, por que siempre vais por prisas.

Y la prisa, al igual que Magdalena Álvarez, no es buena consejera.

Ahora que llega el verano y cogeréis las vacaciones en breve os propongo una cosa: esos días que tengáis de relax y sosiego haceos los cojos. Caminad despacio por las calles, respirad, mirad todo lo que haya delante. No toméis el mismo camino dos veces seguidas (con una vez se sabe donde lleva) y sobre todo sentaos cada poco tiempo.

Es tan genial ser cojo... que le regalo mi cojera a quien la quiera ¿Algún interesado?

Salud y suerte

jueves, 11 de junio de 2009

El Maravilloso Mundo de las Recargas de Móviles

Las cosas engañan. Algo que en un principio puede parecer lo más sencillo del mundo, más tarde se descubre que no lo era tanto.

Como por ejemplo la ley antipiratería de Sarkozy o las recargas de móviles de tarjeta.

Centrémonos en la segunda... que de la primera ya daremos buena cuenta en su día.

Cuando me propusieron el tema de las recargas dije que si sin pensármelo (era joven, ya se sabe). Yo cobro la recarga y a mi me las cobran a fin de mes. No se gana mucho pero tampoco cuesta nada.

El funcionamiento según me explicaron era sencillo: seleccionas la compañía, tecleas el número de móvil dos veces para que no haya confusiones y pones la cantidad. Yatá.

El problema de estas máquinas es que están al servicio del ser humano, y cuando hay un humano de por medio pues ya se sabe, se dan casos para dar y regalar.

Cliente: Buenas, recárgame el móvil.
Yo: ¿De qué compañía es?
Cliente: De tal.
Yo: Bien, dígame el número.
Cliente: Seis, cuatro, ***************
Yo: Ajá, dígamelo otra vez
Cliente: ¡¡¡SEIS, CUATRO, *******!!! Joder, que no te enteras.
Yo: (Acojonado) No, hombre, es que hay que meterlo dos veces.



Cliente: Vengo a recargar el móvil.
Yo: ¿De qué compañía es?
Cliente: Ni puta idea.
(Sacamos la tarjeta y confirmamos cual es)
Yo: Ahora dígame le número, hay que ponerlo dos veces (mejor curarse en salud)
Cliente: Hostia, pues ni puta idea, un segundo. (piticlín, piticlín llama a su mujer) Mari, ¿Cual es mi número de teléfono?... no, el fijo no, el móvil... si, ya se que lo tengo yo, pero no recuerdo el número... ¡Coño, pues si te sale "Pepe" entra en la agenda y dime el número!
(Finalmente lo pudimos conseguir, aunque casi gastó más en encontrar el número que la recarga en sí.



Cliente: Recárgame el móvil.
Yo: ¿Compañía y número? (ostras, parezco un sargento chusquero)
Cliente: Compañía tal, número... seis... cuatro... ******...****...
Yo: A ver dímelo otra vez
Cliente: Uffff, es que no me acuerdo, tengo muy mala memoria y sólo me sale una vez.
(Ríete tu de los peces, este tiene menos memoria que mi Amstrad CPC)



Cliente: Vengo a recargar mi móvil y el de mi novia.
Yo: Pues venga, a decir números.
Cliente: El de mi novia primero, el 101
Yo: Ups, ese no es su número, es un plan de descuento. ¿No te sabes el número de móvil?
Cliente: claro que si, el 101. Tu verás (piticlín, piticlín) Hola Mari, que te voy a recargar el teléfono, pero este no se cree que sea tu número el 101... ah... ¿Y yo que se? Siempre te llamo a este... Ala, adiós. (Click) Vale, es el seis cuatro ******



Cliente: Buenas, venía a recargar el móvil
Yo: ¿De qué compañía es?
Cliente: Pues mira, si te digo la verdad no tengo mi puta idea. Antes tenía uno de nosequé, pero en el curro nos lo cambiaron por otro de nosecuantos. Entonces mi mujer se compró uno de tal otra compañía y yo tuve que comprarme otro, y tirar con los dos móviles, hasta que en la empresa los cambiamos a la misma que mi señora, con lo que el segundo que me compré se lo di al nene para que .......
Yo: (ZZZZZZZZZZ) Ajá, y... ¿El número?
Cliente: Mejor me paso luego.




Y así hasta el infinito y más allá.

¿A que parecía sencillo el tema de las recargas de telefonía?

Pues ya sabéis: nunca subestiméis ninguna tarea, por sencilla e intrascendental que parezca puede llegar a convertirse en toda una odisea.

Salud y suerte

¿Tanto trabajo para nada?

No hay cosa peor en esta vida que esforzarse en algo y no conseguirlo. Uno se frustra, se deprime, no ve todo negro... una mierda, vamos.

Hay muchos motivos para la no consecución de un objetivo.

Puede ser simplemente que no se llegue por que no se llegue, igual que no puedo yo ganarle a Pau Gasol tirando triples, por ejemplo. Ahí ya puedes entrenar o simplemente sopesar en qué grado te es imprescindible alcanzar dicho objetivo.

También puede ser que no se consiga por terceros, cuestiones ajenas, en ese caso o bien que rueden cabezas o simplemente volver a intentarlo.

O lo peor de todo, no conseguirlo tras mucho esfuerzo por una simple cuestión de ignorancia.

Pero para eso está la cabezonería humana. Esa "virtud" que nos hace tirar un tabique con la fuerza de nuestro cráneo, aunque haya una puerta al lado o simplemente no exista tabique.

Recibo una llamada telefónica, un cliente con problemas para cambiar un cartucho de la impresora. Le digo que me la traiga y la trae.

Una vez abierta la tapa de la impresora para acceder a los cartuchos me encuentro que ambos (uno de negro y el otro de colorines) son el cartucho negro.

Yo: Caramba, ¿Cómo te las has apañado para meter dos cartuchos de negro?
Cliente: Es que sólo imprimimos en negro, así dura más.
Yo: Pero hombre, si es que encima el de negro y el de color son de distinto tamaño, aparte de que evidentemente no puedes engañar así a la impresora. Ahora a ver si puedo sacarlo sin tener que desmontarla.
Cliente: ¿No jodas que no sirve con dos de negro? ¿Tanto trabajo para nada?
Yo: ¿Qué trabajo?
Cliente: ¿Tu sabes lo que me ha costado meter el cartucho? He tenido que darle hasta con el mango de los alicates.


Efectivamente veo que el cartucho tiene rayones de haberlo empujado con un destornillador, está pinzado por unos alicates, etc...

¿Se puede ser más borrico? Si ves que no entra... ¿Para qué sigues? Y encima con cara de alicaído, claro, después del esfuerzo que le supuso meter un elefante en un seiscientos ahora voy yo y le digo que los elefantes no tienen carnet de conducir.

Finalmente pude extraer el cartucho y poner uno nuevo y correcto en su sitio, todo sin problemas y con la impresora funcionando. Nada para lo que podía haber pasado. Pagado y agradecido se fue el cliente musitando "es que a veces soy un poco borrico". Pozí, Amparo, pozí.

Y es que hay dos tipos de personas: los que siguen la norma de "cada cosa en su sitio y si no entra es que no es su sitio" y los que siguen la de "con paciencia y con saliva, se la metió el elefante a la hormiga".

¿De qué tipo eres tu?

Salud y suerte

martes, 9 de junio de 2009

P.O.S.T. (Post de Obligado Seguimiento Textual)

En otro post hablé sobre lo difícil que es para alguna gente llamar a las cosas de la informática por su nombre. Unas veces por desconocimiento, otras por que está todo en inglés, otras ...por lo que sea.

Pero la cosa se complica cuando entramos en el maravilloso mundo de los acrónimos.

Esa extraña palabreja que ni lo es ni deja de serlo, nos acompaña donde quiera que vayamos. Si vemos los deportes en la tele podremos ver a los mejores tenistas de la A.T.P., o los mejores del baloncesto en la N.B.A.. Si lo que queremos es ver las noticias podemos optar por la N.B.C. o bien si pretendemos disfrutar de una película en su idioma materno elegiremos la opción V.O..

Acrónimos hay muchos, en todos los campos, y por eso cada uno domina los suyos.

Pero héteme aquí que cuando nos topamos con la informática la cosa cambia. Que levante la mano el que no esté ahora delante de un ordenador/móvil/PDA/o similar. ¿Nadie? Entonces... ¿Por qué cuesta tanto trabajo recordar los acrónimos de algo que el 60% usa como herramienta diaria de trabajo u ocio? Pues cuesta, créeme, cuesta.

-¿Me dás un cartucho para la impresora?
-¿Qué impresora es?
-Una F.P.

Eso es especialización, una impresora exclusivamente para la Formación Profesional. Aunque bien pensado si hay exclusivas para tickets, etiquetas, fotos, etc... ¿Por qué no una para estudiar, que es más próspero?

O ya la releche es cuando se hacen traducciones "personales" de acrónimos en inglés.

-¿Tienes tarjetas de memoria?
-Pues si, esta, tal otra...
-Yo la quiero SD-HC, que son las SD de Alta Velocidad

¿HC=Alta Velocidad? ¿Harto de Correr tal vez?

Luego tenemos un problema más gordo, que es a la hora de comprar dos cosas ambas denominadas con acrónimos.

-¿Para conectar la Play3 a la tele qué es mejor, el DVI o el HDMI?
-Hombre, pues si tienes HDMI mejor.
-El HDMI es el que parece un USB, ¿No?
-Bueno, más o menos, el DVI es más grande.
-Entonces hemos dicho que HDMI, claro, que si la tele no tiene HDMI entonces DVI, ¿No?
-Claro, hay que ver lo que tiene la tele. Como poco tendrá VGA, pero si tiene DVI mejor y si ya tiene HDMI mejor que mejor, que encima lleva el audio.

Etc...

Y así nos va, entre poco que nos enteramos y mal que nos entendemos, no hay manera de conectar el tdt al pc usando el usb del gps, ni mucho menos acceder a una url desde la pda por gprs ni 3g, por mucho que el eepc si se deje por gsm, a no ser que el s.o. sea gnu.

En fin, a.t.p.c. que yo me voy al b.a.r. (Bar hAbitual de Reunión).

PQYLV (Por que yo lo valgo)

S.S. (Salud y Suerte)

lunes, 8 de junio de 2009

No, si yo no digo nada...

Nunca me hartaré de decir que si alguien me trae el ordenador para que se lo repare lo hace voluntariamente, y yo agradecido. No obligo a nadie a que lo haga (a no ser que sea un equipo en garantía, evidentemente), así que todo el mundo es libre de traérmelo o llevarlo a otro sitio.

El caso es que viene una muchacha a recoger su portátil: le explico lo que le he hecho (sustitución de disco duro, instalación y configuración de windows, recuperación de datos del disco roto y volcado al nuevo), cómo se ha quedado el equipo y le digo cuanto sale. Ella asume con resignación y queda en volver a la media hora a recogerlo.

Pasados esos treinta minutos aparece una señora que no conocía (luego supe que era la madre de la clienta), pregunta por el equipo y ahí empiezan los hachazos directos.

Cliente: ¿Entonces.... tanto es, no?
Yo: Efectivamente, señora.
C: Un poquito caro, ¿no?
Yo: Ahí tiene detallado lo que vale cada cosa.
C: No, si yo no digo nada, pero... caramba, cobrar X por una hora de trabajo.
Yo: Como le expliqué a su hija, han sido bastantes horas (cambiar disco duro, instalar windows, volcar datos, recuperar archivos eliminados, etc...) y pese a eso le cobro sólo una y media.
C: No, si yo no digo nada... pero es un poquito caro. Aparte de que el equipo no ha funcionado bien ni una sola vez.
Yo: (Ya con los huevecillos hinchados) El equipo se envió a reparar en una sola ocasión (no es marca mía), vino con un defecto en la carcasa y se volvió a enviar.
C: No, si yo no digo nada... pero vamos, que no ha servido en su vida, y encima ahora me cobras esto... No se, tu sabrás, pero es un poquito caro, ¿no? Yo cobro a 6 euros la hora y tu...
Yo: Ahí tiene la tarifa, que la puede ver, no le he cobrado ni más ni menos.
Cliente: No, si yo no digo nada...

Y ahí ya vi que no podía salir del bucle en el que me encontraba, por lo que decidí retirarme antes de recurrir a la violencia física con la excusa de que tenía trabajo.

Cliente: Si, si, si tienes trabajo venga, que yo no te quiero entretener, que al precio que cobras la hora... y yo no digo nada, ¿Eh?

Finalmente llegó la hija.

Cliente Madre: ¿Has visto lo que te quiere soplar este por la reparación?
Cliente Hija: Si, ya vine antes. Pero mira, sólo me ha cobrado hora y media y el disco nuevo, y me ha podido salvar casi todo lo que tenia de trabajos y eso. Ala Rafa, muchas gracias.

Y dicho esto pagó y se fue.

¿No podía haber venido la hija directamente? Así nos hubiéramos ahorrado un cuarto de hora de charla inútil, un encabronamiento medianamente enorme y la posterior puntilla que nunca puede faltar.

Cliente: Bueno, pues a ver si ahora funciona por que... funcionará, ¿No?
Yo: Evidentemente señora, si no no le hubiera dicho que estaba terminado.
Cliente: No, si yo no digo nada...

Caramba, pues para no decir nada...

Salud y suerte

jueves, 4 de junio de 2009

La Verdad sobre Windows y Linux

Alguien tenía que decirlo. Ya está bien de tanto secretismo, de tanto ocultar lo que no puede ocultarse, de tanto escondernos tras una consola de comandos, tras un escritorio con el fondo de Matrix o Enjuto. Hay que salir a la calle y decirlo.

Conste que no me considero "Linuxero" (más quisiera). Llevo ya un par de años usándolo tanto en mi portátil del curro como en el sobremesa de casa, pero aún no me he metido a fondo en sus tripas. Dejémoslo en que estoy más cerca de Linux que de Windows. También es cierto que por mi trabajo, el 99,9% de los ordenadores con los que trato llevan el sistema operativo de Microsoft, así que quieras que no manejo bastante más éste que el pingüino.

El caso es que mucho es lo que he leído, probado y sufrido en mis carnes, tanto de uno como de otro. Las bondades, virtudes, carencias, faltas, fallas, etc... Haberlas haylas, tanto en uno como en otro aunque no en la misma cuantía, evidentemente.

Y creedme que me duele el alma al decir lo que voy a decir ahora. Yo, que instalé Ubuntu en casa y todo el mundo lo usa sin apenas notar diferencia, que a todos los colegas animo a que hagan los mismo, que en el portátil de mi señora le incluí el arranque dual para que disfrutara de la libertad de usar linux... no tengo más remedio que confesarlo:

Windows es mucho mejor.

Si, si, sin paños calientes. Lo siento camaradas Linuxeros, pero es así, hemos estado muchos años ocultándolo, pero no podía más con este secreto.

¿No me creéis? Ahí va la prueba.

(Click para ampliar)

Es duro, ¿Eh? Es que para más inri encima se trata de un XP corriendo en una máquina virtual dentro de Ubuntu y con todo y con eso se nota a mi leguas que sigue siendo mucho mejor.

¿No? ¿No veis la tremenda diferencia? Normal, cada uno defiende tanto su sistema operativo que se niega a aceptar que pueda haber otro mejor.

Ampliemos la imagen para ver el detalle.

(Click para ampliar)

Ya si, ¿No?

El puntero que hay a la derecha sobre el fondo azul, la instalación de Windows XP, es eso, el de Windows. El que hay más a la izquierda es el de Ubuntu. Ambos los que vienen por defecto.

Está claro por que la gente prefiere Windows, no hay más que ver el puntero y sobre todo el rabito: ¡¡¡¡Windows la tiene mucho más larga!!!!

Por mucho que se quiera ignorar, el tamaño si que importa.

Ahí está el secreto tan fielmente guardado todos estos años.

En fin, no somos nadie.

Salud y suerte