jueves, 11 de junio de 2009

El Maravilloso Mundo de las Recargas de Móviles

Las cosas engañan. Algo que en un principio puede parecer lo más sencillo del mundo, más tarde se descubre que no lo era tanto.

Como por ejemplo la ley antipiratería de Sarkozy o las recargas de móviles de tarjeta.

Centrémonos en la segunda... que de la primera ya daremos buena cuenta en su día.

Cuando me propusieron el tema de las recargas dije que si sin pensármelo (era joven, ya se sabe). Yo cobro la recarga y a mi me las cobran a fin de mes. No se gana mucho pero tampoco cuesta nada.

El funcionamiento según me explicaron era sencillo: seleccionas la compañía, tecleas el número de móvil dos veces para que no haya confusiones y pones la cantidad. Yatá.

El problema de estas máquinas es que están al servicio del ser humano, y cuando hay un humano de por medio pues ya se sabe, se dan casos para dar y regalar.

Cliente: Buenas, recárgame el móvil.
Yo: ¿De qué compañía es?
Cliente: De tal.
Yo: Bien, dígame el número.
Cliente: Seis, cuatro, ***************
Yo: Ajá, dígamelo otra vez
Cliente: ¡¡¡SEIS, CUATRO, *******!!! Joder, que no te enteras.
Yo: (Acojonado) No, hombre, es que hay que meterlo dos veces.



Cliente: Vengo a recargar el móvil.
Yo: ¿De qué compañía es?
Cliente: Ni puta idea.
(Sacamos la tarjeta y confirmamos cual es)
Yo: Ahora dígame le número, hay que ponerlo dos veces (mejor curarse en salud)
Cliente: Hostia, pues ni puta idea, un segundo. (piticlín, piticlín llama a su mujer) Mari, ¿Cual es mi número de teléfono?... no, el fijo no, el móvil... si, ya se que lo tengo yo, pero no recuerdo el número... ¡Coño, pues si te sale "Pepe" entra en la agenda y dime el número!
(Finalmente lo pudimos conseguir, aunque casi gastó más en encontrar el número que la recarga en sí.



Cliente: Recárgame el móvil.
Yo: ¿Compañía y número? (ostras, parezco un sargento chusquero)
Cliente: Compañía tal, número... seis... cuatro... ******...****...
Yo: A ver dímelo otra vez
Cliente: Uffff, es que no me acuerdo, tengo muy mala memoria y sólo me sale una vez.
(Ríete tu de los peces, este tiene menos memoria que mi Amstrad CPC)



Cliente: Vengo a recargar mi móvil y el de mi novia.
Yo: Pues venga, a decir números.
Cliente: El de mi novia primero, el 101
Yo: Ups, ese no es su número, es un plan de descuento. ¿No te sabes el número de móvil?
Cliente: claro que si, el 101. Tu verás (piticlín, piticlín) Hola Mari, que te voy a recargar el teléfono, pero este no se cree que sea tu número el 101... ah... ¿Y yo que se? Siempre te llamo a este... Ala, adiós. (Click) Vale, es el seis cuatro ******



Cliente: Buenas, venía a recargar el móvil
Yo: ¿De qué compañía es?
Cliente: Pues mira, si te digo la verdad no tengo mi puta idea. Antes tenía uno de nosequé, pero en el curro nos lo cambiaron por otro de nosecuantos. Entonces mi mujer se compró uno de tal otra compañía y yo tuve que comprarme otro, y tirar con los dos móviles, hasta que en la empresa los cambiamos a la misma que mi señora, con lo que el segundo que me compré se lo di al nene para que .......
Yo: (ZZZZZZZZZZ) Ajá, y... ¿El número?
Cliente: Mejor me paso luego.




Y así hasta el infinito y más allá.

¿A que parecía sencillo el tema de las recargas de telefonía?

Pues ya sabéis: nunca subestiméis ninguna tarea, por sencilla e intrascendental que parezca puede llegar a convertirse en toda una odisea.

Salud y suerte

1 comentario:

Ángel Raúl dijo...

Puedo recargar mi Walkie - Talkie en Beep. No sé de que compañía es, ni su número, sólo sé que me tocó con el Cola-Cao hace 21 años.