lunes, 15 de junio de 2009

El Tiempo que Cojo

¿Qué tienen en común Lord Byron, el Doctor House, Shakespeare, Quevedo, los chavales de 4ª Planta o incluso Darth Vader (al menos durante un rato)?

Pues todos ellos eran cojos.

A lo largo de la historia el cojo se ha relacionado (sobre todo en la literatura del Siglo de Oro) con el mendigo, el muerto de hambre pillo y truhán, el que pedía en la puerta de la iglesia para gastar en la taberna. Viejo, desarrapado.

Hay muchos tipos de cojos, tantos como cuerpos humanos y serranos, pero todos ellos comparten cosas en común.

Por un lado lo evidentemente: la cojera se nota. Eso hace muy sencilla la identificación del cojo (aunque al mentiroso se le pilla antes) tanto por parte de los de su especie como de los bípedos en general. Así va uno paseando por la calle y cual moteros por una revirada carretera secundaria se hace imprescindible el saludo.

-Hostia, vas cojo ¿Que te ha pasado?
-Pues esto y lo otro
-Joder, a mi me operaron tal y cual
.....

Ala, un amiguito nuevo. ¿Por qué? Pues por pertenencia al grupo. Puede parecer una gilipollez, pero realmente no lo es. A poco que conoces a alguno de tu "especie" comenzará una conversación que empezará a desviarse por caminos insospechados (cine, literatura, deporte, política, ...). Así como a saber de uno más que la propia pareja. "Oye, ¿Qué dice ese de tu cita de Agosto? No me habías comentado nada".

Evidentemente tiene muchas cosas malas la cojera. Si sólo fueran buenas valdría dinero y la tendrían sólo los ricos.

Pero las miserias con como las nalgas: cada uno tiene las suyas. Así que centrémonos en lo que los no-lisiados se pierden por su correcta fisiología.

¿Qué es eso que el hombre ha querido dominar siempre? ¿Qué lo ha elevado a cotas insospechadas y un buen día lo ha arrojado a los abismos del infierno? ¿Qué es lo que nadie ha podido sino barruntar y soportar en mejor o menor medida?

El tiempo.

Tanto el climático como el que marca el cronómetro.

Y es que un cojo sabe cuando va a llover. Sale a dar un paseo y se encierra antes que el resto. ¿Se está perdiendo algo? Muy al contrario, está preparándose para que el aguacero le coja en casa. ¿Que está totalmente despejado, hace una temperatura agradable, no hay viento...? Si, si, lo que tu quieras, pero el barómetro integrado nunca falla.

Ese es uno de los dones que se les da a los cojos, para paliar su problema. El otro es el poder de controlar el tiempo: lo puede detener.

Ir a correos a enviar una carta es algo trivial para cualquiera. Sales, llegas a correos, echas la carta y te vuelves. Pero para el cojo es muy distinto. Cualquier desplazamiento a pata que se haga no es sólo ir y volver, es hacerlo pausadamente, con el hipnótico vaivén sobre la pierna mala.

Es un paseo durante el que vas mirando el cielo y el suelo, la tierra del parque, los jardines, ves la gente que va y viene por la calle (ellos no te ven, van con prisas). Se descubren sitios nuevos por que no siempre el camino más corto es el más cómodo. En su afán por evitar escaleras y fuertes pendientes, el cojo descubre nuevos caminos inexplorados hasta ahora. Pequeñas callejuelas que dan a la misma plaza, lugares por los que tal vez incluso se llegue antes pero al no ser "principales" no se frecuentan tanto.

Y todo eso a paso lento, meditado, pensando en el siguiente paso mientras se da el primero. Con calma para ver los escaparates, la decoración de los balcones, las balaustradas de las barandas, las cornisas del casco antiguo, y con todo el tiempo del mundo por que sabe que no puede correr para llegar antes y sabe también que pese a los nubarrones que techan el cielo no va a caer ni una gota.

¿Hace cuanto que no os sentáis en un banco del parque al volver de la gestoría? Hace miles de años, seguro, por que siempre vais por prisas.

Y la prisa, al igual que Magdalena Álvarez, no es buena consejera.

Ahora que llega el verano y cogeréis las vacaciones en breve os propongo una cosa: esos días que tengáis de relax y sosiego haceos los cojos. Caminad despacio por las calles, respirad, mirad todo lo que haya delante. No toméis el mismo camino dos veces seguidas (con una vez se sabe donde lleva) y sobre todo sentaos cada poco tiempo.

Es tan genial ser cojo... que le regalo mi cojera a quien la quiera ¿Algún interesado?

Salud y suerte

7 comentarios:

Ángel Raúl dijo...

Pues a los "palomos cojos" les ha ido muy bien, ¿eh?

El_Rafa dijo...

Ya sabía yo que me quedaba algún cabo suelto

elrove dijo...

Me parto con tus artículos, eres genial!!!!
Son de los pocos que leo enteros; los tuyos y los de mimesacojea.

Un saludo!!!

El_Rafa dijo...

Caramba elrove, pues muchas gracias, me he puesto colorao al leer el comentario.

Aquí la mesa está bien, el que cojea es el bloggero ;-)

r0c10 dijo...

Sin cojear pero, ¿puedo pasear a tu lado? no quiero perderme nada de lo que ves.

Aixónopotser dijo...

Cada vez que voy al pueblo me dan ganas de entrar en la tienda a putear un poco para que escribas eh. Y a comprar también. Es broma (lo de putear). De lo mejor que se puede ver por el mundo bloguero. Sin duda. Un saludo desde el Mediterráneo

El_Rafa dijo...

Aixónopotser tal y como está la vida... tu no te cortes y entra, que aunque sea para putear ya intentaré encasquetarte algo que hagas gasto ;-)