lunes, 8 de junio de 2009

No, si yo no digo nada...

Nunca me hartaré de decir que si alguien me trae el ordenador para que se lo repare lo hace voluntariamente, y yo agradecido. No obligo a nadie a que lo haga (a no ser que sea un equipo en garantía, evidentemente), así que todo el mundo es libre de traérmelo o llevarlo a otro sitio.

El caso es que viene una muchacha a recoger su portátil: le explico lo que le he hecho (sustitución de disco duro, instalación y configuración de windows, recuperación de datos del disco roto y volcado al nuevo), cómo se ha quedado el equipo y le digo cuanto sale. Ella asume con resignación y queda en volver a la media hora a recogerlo.

Pasados esos treinta minutos aparece una señora que no conocía (luego supe que era la madre de la clienta), pregunta por el equipo y ahí empiezan los hachazos directos.

Cliente: ¿Entonces.... tanto es, no?
Yo: Efectivamente, señora.
C: Un poquito caro, ¿no?
Yo: Ahí tiene detallado lo que vale cada cosa.
C: No, si yo no digo nada, pero... caramba, cobrar X por una hora de trabajo.
Yo: Como le expliqué a su hija, han sido bastantes horas (cambiar disco duro, instalar windows, volcar datos, recuperar archivos eliminados, etc...) y pese a eso le cobro sólo una y media.
C: No, si yo no digo nada... pero es un poquito caro. Aparte de que el equipo no ha funcionado bien ni una sola vez.
Yo: (Ya con los huevecillos hinchados) El equipo se envió a reparar en una sola ocasión (no es marca mía), vino con un defecto en la carcasa y se volvió a enviar.
C: No, si yo no digo nada... pero vamos, que no ha servido en su vida, y encima ahora me cobras esto... No se, tu sabrás, pero es un poquito caro, ¿no? Yo cobro a 6 euros la hora y tu...
Yo: Ahí tiene la tarifa, que la puede ver, no le he cobrado ni más ni menos.
Cliente: No, si yo no digo nada...

Y ahí ya vi que no podía salir del bucle en el que me encontraba, por lo que decidí retirarme antes de recurrir a la violencia física con la excusa de que tenía trabajo.

Cliente: Si, si, si tienes trabajo venga, que yo no te quiero entretener, que al precio que cobras la hora... y yo no digo nada, ¿Eh?

Finalmente llegó la hija.

Cliente Madre: ¿Has visto lo que te quiere soplar este por la reparación?
Cliente Hija: Si, ya vine antes. Pero mira, sólo me ha cobrado hora y media y el disco nuevo, y me ha podido salvar casi todo lo que tenia de trabajos y eso. Ala Rafa, muchas gracias.

Y dicho esto pagó y se fue.

¿No podía haber venido la hija directamente? Así nos hubiéramos ahorrado un cuarto de hora de charla inútil, un encabronamiento medianamente enorme y la posterior puntilla que nunca puede faltar.

Cliente: Bueno, pues a ver si ahora funciona por que... funcionará, ¿No?
Yo: Evidentemente señora, si no no le hubiera dicho que estaba terminado.
Cliente: No, si yo no digo nada...

Caramba, pues para no decir nada...

Salud y suerte

3 comentarios:

Rocío dijo...

ja, ja, así es en todos lados, hijo.

Ángel Raúl dijo...

jejejejeje

Eso mismo pasa en mi tienda con los melones y con las sandias; y cuando te dicen: "¿Pero no me lo puedes calar?" joder..me tuvo que explicar mi padre lo que era eso; porque la primera vez yo cogí el melón sobre el mostrador e hice Brrrruummm..... brrruuummm (haciendo a la vez el gesto de que giraba una llave de contacto)y luego, pfff pufff iiiigghhh...iiigggghh
Y le dije al viejete de turno: Hala.. ya está calao..y mi padre me soltó un pellizco de aupa..jejejeje

Héctor Gutiérrez dijo...

De plano, yo tampoco digo nada...

Es que estas personas creen que al final del mes todos nos juntamos y ponemos los ingresos en una cajita y los repartimos en partes iguales...

Saludos.