martes, 15 de septiembre de 2009

Como siempre... otoño

Dicen los antiguos alcalaínos que aquí sólo hay tres estaciones: la del Invierno, la del Verano y la de Autobuses.

El que quiera saber que se compre un viejo, por que ¡madre mía! que paso hemos dado desde los 30 grados hasta los raspados 20 con lluvias, tormentas y granizo.

El otoño suele ser corto... o eterno, no hay término medio. O mañana hace un frío del carajo, de pañuelo, botas, guantes y pelliza; o estamos hasta enero con cazadora, chubasquero y zapatillas.

Pero como siempre... es otoño.
Como siempre la avenida de Andalucía se empantana en segundos.
Como siempre el agua se estanca varis centímetros en dicha calle.
Como siempre se harán obras faraónicas para impedirlo.
Como siempre serán en balde.
Como siempre los sauces (parque frente a mi tienda) emanarán albero hasta quedarse rasos y acequiados.
Como siempre se arreglarán mañana.
Como siempre será en balde.
Como siempre dirán/diremos que ha sido una cosa puntual.
Como siempre volverá a pasar lo mismo el año que viene... o el mes que viene... o mañana...



Tiemblo de pánico al ver llover así. Una conocida, hermana de un amigo de la familia, perdió la vida en un chaparrón de estos. Una boca de riego salió disparada dejando al aire un agujero cabrón capaz de comerse al más pintado.

Cada vez que caen cuatro gotas de más vuelvo a ver la avenida empantanada hasta los locales comerciales, el albero de Los Sauces corriendo calle abajo, las alcantarillas rezumando agua en lugar de tragarla, los coches levantando una columna de agua que más valdría rodearla que saltarla. Siempre lo mismo.

Hoy han sido cinco minutos escasos de tormenta. Si hubiera sido una hora... seguramente estaría escribiendo este post desde una barcaza improvisada.

Dicen que el año que viene volverán a levantar la avenida, y el agua seguirá su curso natural: bajar por mi calle (de la tienda) e ir hacia la zona sur del pueblo. ¿Será la solución? Me juego el pescuezo a que los vecinos de la zona sur están sacando agua de sus cocheras en estos momentos.

En fin, contra la naturaleza no se puede luchar, pero tampoco imponerse ni hacerse el chulo. A ver si aprendemos, dejamos al agua correr por sus cauces, y nos amoldamos nosotros a ella.

Al fin y al cabo tiene bastante más experiencia que nosotros, estaba desde bastante antes de que el mono se pusiera corbata.

Salud y suerte.

1 comentario:

Ángel Raúl dijo...

Y siempre queda el gilipollas de turno...que viendo que la riada baja por los laterales de C/Figueras como dos pistas de atletismo amarillas ya (de tanto albero arrastrado) en vez de pasar flojito para no levantar mucha agua, aprieta; con la consecuente cascada gigante de agua despedida hacia el exterior llegando hasta el cuello del transeunte de turno (osease yo) (Nota: me quedé con su matricula y modelo de coche)