jueves, 1 de octubre de 2009

Seis Años no es Nada

Corría el año 2003 cuando dejé mi anterior empleo en una tienda de informática de la localidad y monté la mía propia. Más adelante dicha tienda cambió de dueño.

Pues bien, anoche entra una señora con su hija.

Cliente: Buenas, venimos de tu otra tienda, hemos visto tal portátil, pero no han sabido explicarnos bien las características que tiene.
Yo: ¿Perdón? Supongo que se refiere a la tienda X. Esa no es mía, no tenemos nada que ver.
Cliente: ¿No trabajabas allí?
Yo: Caramba, si, pero hace ya más de seis años.
Cliente: Pues eso.

Total, que le enseño varios portátiles, le comento las diferencias entre unos y otros y finalmente me dice el modelo que había visto en la otra tienda. Lo busco en mi catálogo y le canto sus virtudes.

Cliente: Ah, pues estupendo. A mi este me gusta así que nos lo quedamos.
Yo: Perfecto, lo tengo ya pedido y me llegará seguramente mañana.
Cliente: Pues chachi piruli. Entonces iremos a la otra tienda a recogerlo.
Yo: No, señora. La otra tienda como usted dice no tiene nada que ver con esta. Es más, diría que hasta es la competencia.
Cliente: Pero da lo mismo que lo recoja aquí que allí, ¿No?
Yo: Vamos a ver. ¿Usted iría a comprar al Mercadona y recogería la compra en el Lidl?
Cliente: Claro que no, qué tontico.
Yo: (Ya somos dos) Pues esto es lo mismo. Esta tienda en la que usted está es mía, y la otra es de otro señor al que nisiquiera conozco.
Cliente: Ahhhhh, vale, vale, ya entiendo. Entonces me pones en duda. Pero bueno, como allí lo vimos antes iremos a comprarlo allí, que si no me sabe feo.
Yo: Lo que usted quiera, le anulo entonces el pedido, ¿No?
Cliente: No, no, si el portátil lo queremos. Pero lo compraremos allí. Si total, sólo hay 30 euros de diferencia, tampoco son dineros.

Y más ancha que larga se decidió a comprar en otra tienda el portátil que le había estado explicando durante quince minutos y que incluso se lo ofertaba algo más económico.

Es muy frecuente que entren clientes con publicidad de otra tienda. Es frecuente y hasta sano. Pero caramba, venir a que le resuelva las dudas para decidirse por un portátil de la competencia manda... manda.

Conforme salía toda feliz por la puerta, mi cara de capullo y yo procedimos a cerrar el chiringuito rezando por que o bien no vuelvan clientes así el siguiente día, o que por lo menos hagan lo contrario, directamente decir "dame tal portátil, que lo he visto en la otra tienda y me gusta mucho".

No semos nadie.

Salud y suerte

4 comentarios:

Ángel Raúl dijo...

DAPORTA llama a tu puerta!!!!

Mariquilla Sinembargo dijo...

Esta historia, como diría uno que yo me sé, roza la cojonudez

jajajajajajajajajajajajajajajajaj!!!!!!

Alfredo Luque dijo...

Que cosas pasan joder...haberle dado con la bolsa de las magdalenas

Alfredo Luque dijo...

Que cosas pasan joder...haberle dado con la bolsa de las magdalenas