viernes, 27 de noviembre de 2009

Cuando es malo ser bueno

Ironías de la vida. Si eres un capullo te llaman capullo, si eres bueno te llaman capullo y sin embargo si haces sólo y exclusivamente lo que tienes que hacer pues también te llaman capullo.

Si se espera que a uno lo llamen capullo (en el mejor de los casos) y lo hacen pues chachi, nada más provechoso en esta vida que conseguir lo esperado. Sin embargo, cuando uno espera que le den las gracias (simplemente las gracias) y lo llaman capullo, ahí cambia la cosa.

Cliente: ¡¡¡¡Esto sigue igual que estaba!!!!!
Yo: (un punto por originalidad) Buenos días. ¿Qué le pasa al equipo?
Cliente: Que está igual que estaba.
Yo: (Miro parte de reparación anterior, cuatro meses nada más) Entonces... ¿Se conecta a internet pero no navega y además vale excesivamente lento?
Cliente: No, Se conecta de puta madre y va que se las pela.
Yo: (Otro punto por redefinir el concepto "igual", jugamos para bingo) Ajá, ¿Entonces?
Cliente: Que te dijo mi niño que lo formatearas y no lo has formateado.
Yo: A ver... según el parte de taller se hizo una instalación limpia de windows, se volcaron los datos y se actualizó.
Cliente: A mi no me vengas con tecnicismos, esto está igual.
Yo: A ver, antes no funcionaba, ahora si. ¿Cual es el problema?
Cliente: Pues que está todo como antes. Los usuarios, las fotos, los trabajos de la escuela, las películas, ...
Yo: Hombre, claro. Antes de formatearlo le hice copia de todos sus documentos, la pasé por el antivirus y la volví volcar para que no perdiera nada. Ya ve usted, lo hice por mejor, que eso es tiempo y trabajo mío.
Cliente: Pues mi niño dice que me has cobrado por no hacer nada.
Yo: ¿Quiere que le borre todas las fotos? Por mi encantado, pero no le veo utilidad.
Cliente: Hablaré con el chaval, pero como sea lo que dice él me devuelves el dinero.

No volvió a venir, así que o bien el chaval le explicó que no perder cosas es bueno o bien lo llevó a otro servicio técnico para que le borraran cuatro fotos y tres documentos de texto.

En estas ocasiones le da a uno por pensar (sin que sirva de precedente). ¿Qué es mejor, ceñirse a lo que cree el cliente que sería la solución o reparar el equipo lo mejor que se pueda para que esté contento?

Con la primera opción, como norma general, vuelve a los pocos días y tengo que hacerle una reparación completa.

Con la segunda, que sería la lógica, se corre el riesgo de que pasen cosas así.

Todo el problema vino por buscar la comodidad, seguridad y felicidad del cliente en lugar de ceñirme a sus órdenes por muy gilipollas que estas fuesen.

En casos como estos, la felicidad de un cliente francamente, querida, me importa un bledo.

Salud y suerte.

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