miércoles, 18 de noviembre de 2009

De cuando la radio era en blanco y negro

Nada más abrir ha venido una familia a comprarle al chaval su primer ordenador. El pobretico no sabía nada de estos chismes, pero tenía más que claro que debía valerle para jugar y para el tuenti.

Como con esto del otoño se vuelve uno algo nostálgico y deprimente, digo... deprimido, me ha dado por pensar en mi primer ordenador.

Alcalá la Real, Jaén, 1992. Sevilla se convierte en el centro del universo con el tema ese de la Expo, nunca fui así que poco puedo contar. Hacienda acuerda retener el 25% de los premios en metálico que superen las 100.000 pesetas, se firma e tratado de Maastrich, Irlanda gana Eurovisión y a mi me encasquetan una cosa llamada PC.

Era un 386, sin copro ni nada, con dos megas de RAM (creo recordar) y un disco de unos 40 megas. Acompañado de una tele de 14'' y una Epson de agujas. Ni mucho ni poco, lo normal en la época. En aquellos tiempos estos chismes los vendían en las tiendas de videos y televisores. Han tenido que pasar 17 años para que las tiendas de informática sean las que vendan vídeos y televisores, todo tiene que cambiar para que siga como siempre.

Me lo instalaron en casa con su MsDos, su WordPerfect y un pedazo manual del mismo. Ala, ahí tienes. No tenía ni puta idea de estos chismes, aunque el que me lo vendió tampoco sabía mucho más. De hecho nisiquiera lo tenía, renegaba de ellos. ¿Acaso este chisme piensa? ¿Es creativo? ¿Tiene imaginación? Aquella púber criatura que ella yo por entonces (16 añitos) no concebía un sitio en el mundo para estos cacharros.

Poco a poco me fui aficionando y sacándole todo el partido que podía. Contacté con amiguetes que también tenían ordenadores, nos pasábamos discos, juegos, nos ayudábamos, ibamos a casa de uno a configurar esto y luego a casa de otro a configurar tal cosa... Era la época dorada de las aventuras gráficas. Horas y horas invertía con Simon de Sorcerer o Heimdall.

Jamás fui a la tienda donde se compró más que para decirle que el disco duro tenía varios sectores defectuosos y que lo cambiara. Me leía las ayudas de los programas y comandos como un viejo lee el prospecto de la viagra: vamos a hacerlo bien no vaya a ser que se rompa.

No teníamos internet ni más revistas que alguna de juegos en las papelerías. Eramos como los ultracuerpos, En el momento que alguien aprendía algo ese conocimiento era compartido por todos.

En pocos meses me hacía mis BAT para automatizar las compresiones y descompresiones con el ARJ y pirateaba los juegos que venían por fascículos para pasarlos a los colegas.

Si algo aprendí con ese 386 fue que para aprender no hay nada mejor que leer, romper y reparar. No hay más historia.

Ahora llega un chaval que no se le ve desde el mostrador a pedir un equipo de 1000 euros por que le ha dicho su amiguete que para tal juego va mejor. En cuanto le de el más mínimo fallo me lo traerá para que se lo arregle y con que le sirvan los juegos tendrá bastante. Evidentemente se pillará el portátil cuando vaya a estudiar fuera y seguirá con los mismo conocimiento que ahora mismo.

Mil veces me instalé yo el MsDos tras haberla cagado con algo, y estos chavales con un CD de recuperación que les deja el equipo limpito y configurado no saben más que usarlo como posavasos.

¿Dónde está la curiosidad? ¿Dónde está el ánimo por la investigación?

Viendo la mejor peli de informáticos, Juegos de Guerra, me sorprendió gratamente una cosa que es la que siempre le digo a los "hackers" que saben más que el copón: lo primero que hace David Lightman para conocer al programador de los juegos es irse a la biblioteca. Lee, lee, lee, investiga, sigue leyendo, equivócate, rectifica, acierta, no hay otra forma de hacer las cosas.

Aunque en este mundo de mercado en el que vivimos supongo que será una cosa natural. Antes a un equipo se le ganaba un huevo, y raro era que el comprador volviera con algún problema. Ahora no se le gana un pijo pero cada dos por tres está el equipo en el taller con un virus, o un amiguete que me ha metido un programa incompatible, o métele mil gigas más de ram que me vaya el juego o...

Tenemos muchas más cosas, más información, más de todo. Pero en ocasiones echo de menos sentarme con la luz apagada y el brillo del cursor parpadeante a jugar al Gorilla que venía con el BASIC o simplemente a listar y probar uno por uno cada ejecutable a ver qué es lo que hacer.

Ay, qué tiempos aquellos, en los que no había entorno gráfico y la radio era en blanco y negro.

Salud y suerte

3 comentarios:

Ángel Raúl dijo...

Madre mía..de verdad...

Mi primer ordenador de lo compré a Ambrosio, de segunda mano por 40000 mil pesetas (unos 240€ para que lo entiendan los nuevos) y estaba con él que no cagaba... Creo que era un Pentium 2 o algo así y tenía tambíen menos tirada que una mona... y, claro está ni internet ni polladitas de esas que fueron llegando luego. El juego de la Eurocopa 96, el solitario y las panzas de poesías que escribí esos años fueron su mayor uso..

Pantufle dijo...

Pues este era el mío:

http://www.amstrad.es/lamaquina/historiaamstrads/amstradcpc6128.html

una joyita ;)

El_Rafa dijo...

Ay, amstrad... cuatro tengo, con el tiempo me estoy haciendo un "mini museo" de retroinformática. Aunque no tengo sitio donde poner tanto cacharro. Y dos portátiles amstrad con 8 pilas de las gordas, perlas de cuando los ordenadores eran ordenadores