lunes, 16 de noviembre de 2009

El orden de los factores SI altera el producto

Por mucho que se empeñen los matemáticos en intentar convencernos de lo contrario, la aplicación de esta ley a la vida real es completamente inútil.

Las cosas deben llevar un orden y una secuencia (manda webs que diga yo eso) o si no todos hablaríamos como Yoda, lo que nos faltaba para dejar de entendernos completamente.

Pero como no hay mejor manera de defender o rebatir una teoría ahí va el obligado ejemplo.

Lunes , 17:00. Un cliente con su hijo y su señora me traen el ordenador. Son de un pueblo cercano y les gustaría tenerlo para última hora, así aprovechan para hacer unos mandados y ya se van con todo a su casa. "No hay problema" les digo, a juzgar por su descripción del problema. Craso error por mi parte, nunca se debe uno fiar de lo que el cliente cree que le pasa al equipo, sino de lo que realmente le pasa. Lo de que "todo el mundo miente", ya saben.

Aunque como la excepción que confirma la regla, el problema era exactamente el relatado, así que con un par de operaciones y un par de chequeos (hora y pico el ordenador trabajando solo) el ordenador vuelve a sonreirle a la vida.

A las 20:00 viene el cliente.

Cliente: ¿Está ya lo mío?
Yo: ¿Lo suyo?... mmm.... no recuerdo... ¿Me dice su nombre? (Que no me hace falta, claro está, es sólo por tocar los huevos)
Cliente: Pepito Pérez
Yo: Un segundo que mire... ah, si, el suyo está ya terminado. ¿Se lo lleva ya?
Cliente: Hombre, pos claro. Anda que...
(Me ha parecido notarle cierto deje malafolliano en el acento)
Yo: Bueno, pues aquí lo tiene. Tenía dañados unos archivos que he podido reparar y te he limpiado el registro y el inicio de windows. Te he actualizado el antivirus y le he hecho un chequeo completo.
Cliente: Si, si, que mu bien. ¿Se debe algo?
Yo: Hombre pues si. Como te decía le he hecho tal y cual, pero te voy a cobrar sólo media hora de mano obra, aunque he estado algo más. Son 15 leuricos.
Cliente: ¿¿¿¡¡¡15 euros!!!??? La madre que te parió. Qué sangría. Y venga a pagar, venga a pagar, cualquier día se rasca uno los huevos y le cobran también. Esto es la hostia, ni salir ya de casa puedo uno, cagontoloquesemenea veinte veces seguidas.
Yo: Hombre... te he cobrado menos de lo que debería, no creo yo que sea para ponerse así.
Cliente: No, ya. Perdona hijo. Es que aprovechamos cuando venimos a Alcalá para hacer todos los mandados que tengamos pendientes. El mecánico me ha soplado tanto por cambiarle las ruedas al coche, el niño tenía que comprarse un chandal y no veas tu, el más caro que había, una lavadora que teníamos reparándose al final salía más cara que una nueva y ala, lavadora nueva... y ahora vienes tu y también me cobras.
Yo: Si, pero poquito. De haberlo sabido le cobro antes.
Cliente: Ya, si tu no tienes culpa, pero es que es venir a Alcalá y no para de soltar un duro.

Al menos la lógica se impuso al impulso primero. Sólo me faltaba tener que hacer un estudio socioeconómico de cada cliente para saber no sólo cuanto cobrarle sino también cuando.

Y es que el orden si que afecta.

Estaba pensando en hacer como en las taquillas de los toros, conforme avance la tarde ir rebajando el precio.

Cuando venga el próximo cliente ya estaré completamente documentado.

Cliente: ¿Qué te debo?
Yo: Pues mire, teniendo en cuenta que estamos a primeros de mes, usted tiene una nómina de tanto y un gasto mensual medio de tanto, tomando la media de inversión en nuevas tecnologías del último semestre así como la ponderación del beneficio obtenido por el uso y disfrute de su equipo informático, yo creo que con cuarenta euros tenemos el nivel idóneo de equilibrio entre gasto/beneficio que su ordenador le supone.

Cada día tengo más ganas que comprarme un rebaño de ovejas y una flauta para sentarme debajo de un árbol a mordisquear raíces.

Salud y suerte

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