martes, 24 de noviembre de 2009

Viaje al otro lado de la fuerza

Al estilo del "Oso judío" de "Malditos Bastardos", hoy la vida me ha sacudido con un bate de beísbol en toda la calva. Un zas en toda la boca de los que hacen historia.

Llevaba tiempo quejándome del disco duro de mi portátil. Iba lento, en ocasiones se quedaba congelado y provocaba algún que otro cuelgue. "Ya lo arreglaré mañana" me decía. Y claro, pasó lo que tenía que pasar.

A última hora de la mañana, con más hambre que ganas de currar tenía al portátil currando al 300% en la descompresión de una imagen en *.nrg y la conversión de esta a *.iso. Tras un prelúdico cataclank el equipo se quedó completamente congelado. Apagué a las bravas y me fui a comer bravas.

A las cinco, hora torera, abrí la puerta de toriles esperando que saliera el astado de 60gb de peso (es un portátil viejo, pero apañao). En lugar del animal de lidia lo que salió fue un buey reumatoso al que sólo le quedaban fuerzas para decir: hasta aquí hemos llegado.

Si hubiera sido el portátil de un cliente ahí hubiera quedado la cosa. Presupuesto de sustitución de disco duro y con suerte recuperación de datos. Pero caramba, es el mío, la criatura con la que paso más de 12 horas al día, que sabe todos mis secretos, que me entretiene y me da de comer y me enseña cosas ...

No tenía pensado cambiar de portátil, y encontrar a estas alturas de siglo un disco IDE se hacía complicado y caro, así que puse patas arriba el taller. Al final aparecieron dos. Evidentemente en mal estado, por eso fueron sustituidos, aunque la esperanza me hacía creer que eran fruto de una ampliación.

El mío era de 60gb y ahora tenía entre manos uno de 40 y otro de 80. Evidentemente cojo el de 80 y... no me lo reconoce. Su muertos. Pruebo el pequeño y este si.

Particiono, una para el home, otra para el root y la swap, se instala ubuntu y perfecto. Un rato de actualizaciones y ya tengo la wifi, el audio y todo funcionando a la perfección. Por la noche llega el trabajo duro: volcar datos. Casi todos salvados con muuucha paciencia y muuuchos time out's. Y sobre todo las configuraciones del navegador, el correo, ...

Así que a las 3 de la mañana tengo el equipo prácticamente operativo. Eso si, teniendo en cuenta que he construido la casa sobre unos cimientos viejos y cada dos por tres se me cae un tabique que tengo que volver a levantar o cuatro tejas que habrá que cambiar.

Por suerte hay tres cosas que había hecho y me han evitado muchos quebraderos de cabeza: de las fotos serias e importantes tengo varias copias y en varios equipos, las cosas más chorras las tengo casi todas subidas a internet así como los contactos del correo y tal, y sobre todo se que el problema es del uso del disco (más de 10000 horas de trabajo) nadie me ha borrado nada y nadie ha atentado contra mi.

Por un día me he sentido desesperado, imponente, indefenso, desprotegido, traicionado y mil cosas más. Me he puesto en la piel del cliente. Se lo que piensa, se por qué viene cada media hora a ver cómo está su ordenador, ahora ya lo comprendo.

Lo que no comprendo es que se sólo se tenga una copia de las fotos de la boda, o una única copia de la comunión del chaval... Entre el precio al que están los pendrives y los cd's y dvd's, entre los flickrs y picassas, los sitios de almacenamiento online, los ordenadores que hay en cada casa... ¡¡¡Lo raro es tener una única copia de algo!!!

Y finalicemos con una sentencia informática: Los datos nunca, nunca, nunca se pierden, sólo lo hace una copia de los mismos.

Claro, que si esa copia es la única en el mundo, aviados vamos.

Salud y suerte

3 comentarios:

oicor (cojones!) dijo...

Verainstein!!! Límale los tornillos de la cabeza al pequeño engendro antes de que se le enganchen con los bits de tu pendrive y... para entonces ya no tenga solución.

pd: ¡¿¡¿¡Hasta las tres de la mañana?!?!?

El_Rafa dijo...

Joooo, es que necesitaba al chiquitín para leer las noticias por la mañana y esas cosas. Y casi es mejor, por que mientras estaba arreglándolo no estaba robando.

Ángel Raúl dijo...

los niños tienen pene; las niñas tienen vagina.