lunes, 28 de diciembre de 2009

Un día cualquiera

Esta mañana me he levantado de un humor excelente. La pierna la tenía mejor que la de Leo Messi: sin rastro de dolor y con una flexibilidad y fuerza inusitadas. Así que he cogido la mountain bike para venirme a la tienda.

¿El tiempo? ¿Qué os puedo decir? Un soletón que daba gloria verlo y la temperatura justa para llegar con calorcito pero sin sudar en la bici.

Un cliente ha entrado nada más abrir: "Oye, que me paso dentro de un rato y así te da tiempo a encender los equipos y tomarte un café". A las 10 volvió:

Cliente: Muy buenos días, y felices fiestas antes de nada.
Yo: Felices fiestas, guapetón. ¿Qué se le ofrece?
Cliente: Pues mira, mi nombre es Perico de los Palotes, hace una semana me llevé un ordenador número de serie taytantos que me reparaste aquí con el número de parte taytantos catorce.
Yo: A ver, a ver... efectivamente, esos datos son correctos. ¿Qué le sucede?
Cliente: Seguramente haya hecho yo algo mal. El efecto es el mismo que la anterior vez que lo traje, se me reinicia antes de cargar windows. Aunque la causa, supongo, será distinta. Tal vez haya instalado algo que no debiera o me haya entrado algún bicho malo por internet.
Yo: No hay problema. Aunque eso si, con las fiestas de por medio tal vez se demore la reparación unos días más de lo deseado.
Cliente: Lo comprendo perfectamente. ¿Me podrías hacer un presupuesto de la reparación?
Yo: Por favor, caballero, lo miraré antes. Si el motivo del problema es el mismo o similar no le cobraría nada, para eso está la garantía del equipo.
Cliente: Pero tu echas tu tiempo, si me tienes que cobrar me cobras, ¿Eh? O no vengo más, jeje.

Posteriormente han entrado bastantes clientes pero de manera pausada. Me ha dado tiempo a estar sentado en el taburete del taller terminando las reparaciones que tenía pendientes y atenderlos a todos como se merecen. Buena caja he hecho, hay que reconocerlo, y todos se han ido contentos porque tenían más o menos claro lo que querían a excepción de uno, que sabía lo que quería hacer pero no el como, y antes de preguntarle a su primo que sabe mucho ha decidido venir a preguntármelo a mi.

Como me ha dado tiempo a terminar el equipo que me trajeron antes he llamado al cliente:

Cliente: ¿Como? ¿Que ya está reparado? Voy enseguida.
Yo: Bueno, pues aquí lo tiene.
Cliente: Muchísimas gracias, de verdad. Tengo que entregar unos informes antes de fin de año y me has hecho un favor tremendo. ¿Cuanto te debo?
Yo: Nada, buen hombre. Tenía dos antivirus instalados y he quitado el que estaba sin registrar, así que ya funciona todo y está perfectamente actualizado.
Cliente: Jolín, debió ser mi cuñado, que se piensa que por trabajar en una empresa grande donde todo está informatizado sabe más que nadie. No volveré a dejarle tocar el ordenador. Pero tu dime lo que te debo, que te lo traje mal y ahora está perfecto.
Yo: No, insisto, no me ha costado trabajo apenas y además se lo llevó hace poco. La siguiente vez le cobraré lo que sea justo.
Cliente: No se hable más, toma 10 euricos para que te convides y de nuevo muchas gracias.
Yo: Gracias a usted y feliz año nuevo por si no nos vemos.

Y más o menos así ha ido la mañana de hoy, como si de un día cualquiera se tratase.

¡¡¡¡Feliz día de los inocentes!!!!

Salud y suerte

1 comentario:

Rocío dijo...

El caso es que noté algo raro.... no se, este no es mi Rfafa, que me lo han cambiao!