miércoles, 23 de diciembre de 2009

Yo no he sido...

Hace pocos, pocos días desde un pueblo muuuy lejano...

Un ordenador en lamentable estado llega a manos del joven (jeje, los huevos) Rafa que sin pensar en las consecuencias decide salvar la vida de ese amasijo de hierros y bits.

Unos días antes en el maléfico imperio muuuy lejano alguien instaló un Windows Home Edition en inglés en ese mismo equipo con nocturnidad y alevosía sin que nadie percibiera la maldad de sus actos...


Tiri ti tín, tíiiinnnnn, tirititíiiii tinnn (Interprétese la música de la Guerra de las Galaxias, y que me perdone John Williams)

Tras esta friki-intro pasaemos al meollo.

Un equipo que no arranca ni funciona ni hace na de na, hay dios mío que disgusto más grande. Tomo nota, abro el parte de taller y lo meto diciéndole al cliente que en dos días (con estas fiestas hay más meneo del habitual) lo tiene canela.

Al día siguiente lo enciendo y una instalación limpia e hipólita de Windows me pide la activación. Lo más chocante es que en lugar de la "activación" lo que me pide es una "activation".

Mmmmmm, estraño y sospechoso. ¿Está en inglés? De tanto bregar con programas, webs y sistemas operativos llega un momento que tengo que pararme a pensar si lo que tengo delante está en inglés o en español. Hasta equipos en rumano me han entrado, pero la inercia me dice que hay que pulsar el tercer botón empezando por la izquierda, o el segundo por la derecha...

Pozí, en inglés que está. Lo activo, lo actualizo, le instalo sus drivers y lo preciso para que ande (codecs, openoffice, ...) y cuando el cliente llama le digo que ya está.

Viene a por el, padre e hijo.

Cliente: ¿Ya está entonces funcionando?
Yo: Pues si señor. Tenía usted una instalación limpia de Windows, que por cierto estaba en inglés, recién instalada. He tenido que activarla, instalarle todo para que funcione y actualizarla. Son X leuros.
Cliente: Ni puta idea de lo que me has dicho, pero mu caro. Toma y ya te vale, gañán.

Y con el PC bajo el sobaco abandona la estancia.

Pasó la mañana y llegó la tarde.

Tras maldecir a los joputas de mis colegas, que cuando yo salgo de tomar café para venir a currar ellos entran deseosos de una copilla y partida de cartas llego a la tienda. Abro, enciendo todo y me apontoco en mi taburete, la única persona que me comprende en horario laboral.

Se abre la puerta y veo una silueta familiar atravesarla. El padre, el hijo y el ordenador santo nuevamente en el mostrador.

Padre: Mira, que nos llevamos esto por la mañana y está igual.
Yo: Imposible, esto salió de aquí funcionando.
Padre: Si, si funcionar funciona, pero en inglés.
Yo: Efectivamente, por eso te hice hincapié en que la instalación de Windows era en inglés.
Padre: Pues pónmelo bien, que no se por qué me lo has tenido que cambiar.
Yo: Quieto parao. Te dije esta mañana que el equipo estaba recién instalado, y la instalación era en inglés. Yo no te lo he puesto, te lo he configurado.
Padre: ¿Y se ha puesto en inglés solo? Este equipo no se ha tocado desde hace cuatro años que me lo instalaron.
Yo: A mi no me mires. Esto estaba recién instalado y en inglés, y te lo dije esta mañana por que me llamó la atención.
Padre: ¿Me estás diciendo que ha sido el niño? Nene, ¿Tu has instalado el inglés este?
Hijo: Mmmmssssssnoooo, yoooo, yo no se, acabo de llegar, pasaba por aquí...
Padre: ¿Ves? El chaval no ha sido, así que has sido tu.
Yo: Mira, me trajiste el equipo que no cargaba Windows y funciona. Si no sabes quien le mete mano a tu equipo o el niño no te lo quiere decir no es mi problema.

En estas que el padre se gira y lanza una mirada al hijo que se hizo popó encima (y no era para menos)

Hijo: Ahh, vale, vale. El Windows ¿No? Esto... un amigo... que... tu sabes...
Padre: Buenas tardes, muchas gracias.

Y diciendo esto cogió el ordenador bajo el regazo sobaquero y al niño del brazo con cierta presión.

Agridulce sabor me quedó en los labios cuando los vi salir. Por un lado me supo mal haber encarado al padre y al hijo, nada más lejos de mi intención. Pero por otro... cabezicalmendra, no intentes colarmela ni echarme las culpas. Si eres mayor para instalar un Windows lo serás también para decir que la has cagado.

Si es que no tiene uno ya bastante con intentar comprender a un ordenador, saber por qué falla, qué le sobra, qué le falta... como para encima tener que asumir errores ajenos, excusas de terceros y marrones de fuera.

Salud y suerte

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