jueves, 25 de febrero de 2010

Predicando con el ejemplo

En estos tiempos de crisis el ahorro es la meta fundamental de todo buen hijo de vecino.

Ahorro en vicios y caprichos, en ropa, en vacaciones, en viajes, ... ahorro en general.

Tal vez en lo que más haya que mirar este ahorro es en la comida, ya que se viene haciendo a diario, aunque tristemente no en todos los casos.

Mucha gente por motivos de trabajo está obligada a comer fuera, de menú. Normalmente está entre los 8 y los 12 euros (al menos por aquí). Así que buscar el sitio idóneo puede ser un importante ahorro al cabo del mes.

Pero no sólo el que va a comer piensa en las perricas que se ahorra, los de los restaurantes también. Si hace unos años te pedías un plato combinado te venía un filete de lomo de dieciocho kilos, trescientas cuarenta y dos patatas, doce huevos fritos del tamaño de Albacete, pan y vino.

Ahora se nota el ahorro. El filete de lomo puede pasar por un montadito, pero sin pan. Las patatas son las que sobraron del día de antes, tres concretamente, y sobra decir que el pan y el vino aparte.

Y en esta política de eliminar lo innecesario... ¿Qué mejor que hacerlo desde el mismo menú, es decir, desde su propio cartel?



Si queremos ahorrar al hacer un sandwich... ¿Qué mejor manera que empezar quitándole las letras que le sobran?

Tiempo habrá a la hora de servirlo de quitarle un poco de jamón, la guarnición...

Salud y suerte

sábado, 6 de febrero de 2010

Clientela cantinela, la magdalena y otras hierbas

Variopinta es la clientela que tiene uno, y de agradecer que la mantenga. Hoy vamos a hablar de un tipo de cliente que es una mezcla entre José Mota y Santi Rodriguez. Pero no por lo gracioso y simpático, nada más lejos de la realidad, sino por lo cansino y ansiaviva.

Para poneros en antecedentes cuando estoy solo en la tienda suelo estar metido en el taller (el zulo, que lo llamo "cariñosamente"), con la cabeza dentro de algún cacharro y un ojo en la webcam que uso para ver quien entra. Como quité el pito de la puerta (el chivato, vamos) la gente piensa que desconozco su entrada, así que este ansia en particular entra tosiendo, gritando ¿¿¿¡¡¡Hola!!!??? y haciendo ruido con las llaves.

A la velocidad de la luz salgo del taller, unos diez segundos más o menos. Y creedme si digo que en ocasiones me arrepiento.

Yo: Buenas.
Cliente: Tarjetas, buenas, de memoria, tardes.
Yo: ¿De qué tipo?
Cliente: Del mejor que tengas.

Mal empezamos. Tras cinco minuticos de discusión logro deducir el tipo de tarjeta que necesita. Lamentablemente era una xD y no tengo, apenas se usa y se vende muy poquito.

Cliente: ¿Y me la puedes pedir?
Yo: Claro, a ver... tengo una de 2 higos que te sale en tanto.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: De cuatro no tengo en la tarifa, sólo de dos.
Cliente: Pues dame la de dos.
Yo: Te la pido entonces y la tienes aquí el lunes.
Cliente: ¿No la tienes aquí? Si la tienes que pedir pide la de cuatro.
Yo: Aquí no tengo ninguna de ese tipo. Te la puede pedir, pero la de dos, de cuatro no hay en la tarifa.
Cliente: ¿Pero tienes aquí la de dos?
Yo: No.
Cliente: ¿Y la de cuatro?
Yo: Tampoco.
Cliente: Pues entonces pídeme una de cuatro.
Yo: No tengo en tarifa, te la puede pedir de dos.
Clientes: Pues dame la de dos entonces.
Yo: No la tengo aquí, tengo que pedírtela.
Cliente: Pues entonces pídeme una de cuatro.
Yo: A ver, de cuatro no tengo en la tarifa ni aquí, pero de dos si que tengo en la tarifa pero no aquí.
Cliente: Entonces... ¿Me puedes pedir una de dos?
Yo: Si.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: No.
Cliente: ¿Tienes aquí alguna de dos?
Yo: No.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: Tampoco.
Cliente: Ajá... pero ¿Me puedes pedir una de dos?
Yo: Si.
Cliente: ¿Y de cuatro?
Yo: No.
Cliente: Entonces... yo creo... espera que lo consulte.

Saca el móvil e intenta explicarle la conversación al destinatario de la memoria. Imagínense si a dos bandas la conversación era complicada cómo sería a tres.

Cliente: Que dice que si tienes de más de cuatro.
Yo: No, sólo de dos y te la tengo que pedir por que no es una memoria de uso frecuente.
Cliente: Pues el dice que la lleva usando más de un año.

Finalmente me encargó la de dos, que al fin y al cabo era la única opción plausible desde el comienzo (o bien acudir a otro establecimiento a ver si tenían más variedad). Aunque justo antes de irse gira la cabeza hacia la vitrina de las memorias.

Cliente: Aquí tienes de cuatro.
Yo: Pero son de otro tipo.
Cliente: ¿Y no le valen a mi cámara?
Yo: No, la tuya usa otra memoria.
Cliente: ¿Y de la mía no tienes de cuatro?
...

Ganas me dieron de decirle "te la puedo dar, pero hoy no... mañaana".

Aunque estas cosas suenan mejor cuando las cuenta Santi:



Salud y suerte.

martes, 2 de febrero de 2010

¿Hay alguien ahí?

Eooooo, ¿Hay alguien ahí? Parece que está el blog abandonado.

Nada más lejos de la realidad. Simplemente es un cúmulo de circunstancias que han dado como resultado que en tres semanas no haya podido prácticamente ni rascarme una orejilla entrehoras.

Tres semanas de rehabilitación, de dos de la tarde a tres y media o más. Así que de casa a la tienda, de la tienda a rehabilitación y de rehabilitación casi casi a la tienda de nuevo. En el breve espacio que queda apenas comer algo y reposar de la paliza fisioterapéutica de los webs.

A un día de tener un examen de formación profesional a distancia, el poco tiempo que me quedaba por la noche entre cerrar la tienda, llamar a mi señora a ver que tal le ha ido el día y ver alguna peli, serie o simplemente cenar (ya que al mediodía poco alpiste ingiero) lo dedico a repasar un poco. Más que nada para saber de qué irá el examen.

Si unimos mañanas y tardes currando, tardes de fisio y noches de estudio/engullimiento apenas si nos quedan las horas de dormir para escribir algo. Si bien ambas cosas son precisas para el cuerpo y el alma, la de dormir se hace más necesaria con la edad.

A todo esto hay que sumarle que no pasa nada extraordinario. Unos clientes saben lo que quieren, lo piden, pagan y se van. Otros quieren hacer algo y no saben como, así que preguntan en lugar de especular. Así que ni anécdotas curiosas ni graciosas ni nada de nada. Por un lado bien, por que tampoco hay cuando contarlas, pero por otro me están dejando con la mente totalmente en blanco.

Si no pasa nada, a finales de semana estaré ya por fin liberado y tendré ese tiempo libre que tanto ansío, para entre otras cosas subir algún relato a Entre Aldonzas y Alonsos, escribir alguna reseña sobre La Herencia Valdemar, o simplemente narrar la última de mi médico (esa es buena).

Así que si todavía queda alguien que entre de cuando en vez, que no piense que esto es un erial 2.0, más bien una tierra en barbecho a la espera de días mejores y más inspirados.

Salud y suerte.