miércoles, 12 de mayo de 2010

El lado oscuro del mostrador

Dentro de mis nuevas obligaciones en la tienda está la de dedicarme a asuntos que antes no llevaba, concretamente a todo, todo y todo.

Y dentro de este todo que se va sobrellevando está el de hablar con los proveedores y comerciales.

Yo siempre he sido más de correo electrónico: te digo lo que quiero, me mandas una proforma y asunto zanjado. Pero hay proveedores de "informática" que siguen chapados a la antigua.

Como si de una ferretería se tratase entran carpeta en mano, te enseñan un hermoso muestrario de cartuchos, ratones, etc... y te cantan el precio cual camarero de chiringuito. No dejan más papel que la tarjeta de visita.

"Tu me llamas, me dices lo que quieres y yo te lo traigo cuando pase por aquí. Si te corre prisa te lo mando por mensajería pero tendrás que pagar los portes". Pues chachi.

Pues héteme aquí que de pronto me surge pedir unos tóner compatibles. El cliente me dice que le corre prisa y que sean compatibles, que originales no.

Llamo al proveedor nuevo a ver que tal.

Yo: Buenas, dime precios y disponibilidad del toner tal y cual en compatible.
Proveedor: Sape, sape, sape, ¿Ande vas con esas bullas? Ahora me pillas tomando café, pero luego tengo que pasar por casa y te lo miro.
Yo: Ah, hombre, perdona. Es que como son las seis y media de la tarde pensé que estarías currando.
Proveedor: Ciertamente, currando estoy, yo no paro nunca, ya sabes de aquí para allá...

Pasan las horas y a las ocho y cuarto me llama, me dice precios, llamo a mi cliente y me confirma el pedido "pero si están aquí mañana". No poblemo, si este tío no pasa por aquí que me lo saquen por la mañana para tenerlo a media tarde.

Tontico soy, que parezco novato.

Eso fue el lunes, así que el martes lo llamo a las diez (para no pillarlo desayunando).

Yo: Buenas, que soy yo. Échame dos tóner de los que te pedí ayer.
Proveedor: ¿Tú quien eres? ¿Qué quieres? ¿Qué tóner? Espérate que me pillas tomando café, ahora te llamo.

Y pasa la vida, pasaaa la viiiiiidaaaa ...

A eso de las doce del mediodía.

Proveedor: Buenas, ¿Me decías algo de un cartucho de qué?
Yo: No, dos tóner número taitantos, ya, aquí, hoy.
Proveedor: ¿Y qué más?
Yo: Nada, los tóner solo. Ayer no te los pude pedir por que me llamaste a las tantas para darme el precio, así que ahora simplemente envíamelos.
Proveedor: ¿Sólo eso? Es muy poco.
Yo: Seguro que si, pero el cliente los necesita y nunca te he comprado nada, así que me los mandas y si veo que van bien te digo pidiendo cosas.
Proveedor: Pues espérate entonces, por que para dos tóner no me pego el viaje a Alcalá. Ahora te llamo.

Pues mañana echada, estoy ya a punto de apagar los equipos y cerra para irme a comer cuando suena el teléfono.


Jefe de proveedor: Buenas, soy Perico el de los palotes, me ha dicho Proveedor que le has pedido sólo un par de tóner.
Yo: Pues sí, y además con la absurda intención de tenerlos aquí hoy mismo.
Jefe: Pero es que es muy poco, y te voy a tener que cobrar los portes.
Yo: Perfecto, me cobras lo que quieras, pero envíamelo ya que los necesito urgentemente.
Jefe: Vale, vale, como quieras. Pero que sepas que es una gilipollez y vas a perder dinero por la tontería de no querer pedir más.
Yo: No, si pedir no he pedido nada aún, y a este paso lo pediré a finales de agosto. Envíamelo ya pero ya, ya.

Cuelgo y antes de salir por la puerta vuelve a sonar el teléfono. Que le de mi dirección de correo que no la tienda. Tócate los huevos.

Esa misma tarde a eso de la siete vuelve a llamarme.

Jefe: Macho, que llevo llamándote toda la tarde y no hay manera de hablar contigo, el correo que me has dado está mal, me da fallo.
Yo: Es la primera vez que me llamas esta tarde, abro a las cinco, si has llamado antes es tu problema. Y el correo te lo dije bien, repítemelo por que te habrás confundido al anotarlo "con las prisas". (Nótese la ironía). De todos modos ya casi que no me mandes nada, pregunté por el tóner el lunes y ya está acabando el martes.

Confirmamos el correo y vuelve a llamarme a las ocho de la tarde.

Jefe: Tío, que no, que esto está mal. Apúntate el mío y me mandas uno que lo confirmemos.
Yo: Como usted quiera.

A las ocho y media me vuelve a llamar.

Jefe: Campeón, que no me ha llegado nada, eso es que tu correo está roto.
Yo: Si, pierde por el radiador, pero tiene la junta culata nueva.
Jefe: No se, pero no me ha entrado ningún correo tuyo.
Yo: A ver, con educación, que ya no quiero nada, gracias.
Jefe: Pero vamos a ver, ¿Me pides un tóner y ahora no lo quieres? Pues vaya.
Yo: Lo pedí ayer para tenerlo hoy como me juró y perjuró tu comercial el otro día, y mira a que alturas estamos y no tengo tóner.
Jefe: Pero es que es de tontos pedir tan poco.
Yo: Así somos los tontos, que perdemos el dinero haciendo pedidos chicos y el tiempo hablando por teléfono.

Y colgando me fui a casita.

Esta mañana para mi sorpresa vuelve a llamarme, me pregunta por el pedido y le digo que no me hace falta, que mi cliente me ha mandado ya a tomar por culo y me veo en la obligación de hacer lo propio con ellos.

Busco en mi lista de correos, localizo un proveedor de consumibles. Tiene los que yo quiero (un poquito más caros, pero apenas unos euros), me manda la proforma, ingreso hecho y me acaba de confirmar que han salido, así que esta tarde los tengo aquí.

Normalmente pido a mi proveedor habitual, por una herramienta web y sin problema. Cuando tengo que pedir algo fuera siempre me preguntan si quiero algo más para compensar portes y si digo que no pues me lo mandan tal cual y aquí paz y después gloria.

Comprendo que haya crisis, pero llamar tonto a un cliente por pedirte poco me parece una estrategia de ventas algo... arriesgada (por decirlo finamente).

Esto es lo que pasa cuando se da el salto de la luz al Lado Oscuro del mostrador


Salud y suerte

1 comentario:

ruyelcid dijo...

Pues yo te llevaría agua, pero me parece tonto que pagues el incremento de gasto de suelo y zapatillas que haría desde mi cochera (que está enfrente de tu negocio) hasta BEEP. Cosa que no compensaría el incremento del precio final de la botella añadiendole por supuesto el plus de peligrosidad por cruzar la calle y el recargo de contaminación por aspirar monóxido de carbono entre otros del exterior.
En consecuencia sería una gilipollez que me pidieras solo eso...ya me encargo yo de cruzarte un plus de birras para compensar el porte.