lunes, 28 de junio de 2010

Un supuesto presupuesto

Según la ley nosecuatos barra taitantos, si se realiza un presupuesto de una reparación el importe de la misma no puede superar el que figura en el presupuesto.

O algo así dirá, imagino. Por lo menos el sentido común así lo dicta.

Hay presupuestos muy sencillos de realizar y otros bastante complejos. Algunos se pueden hacer sobre la marcha y para otros hay que dedicarle casi más tiempo que el de la misma reparación.

Lo más importante en cualquier caso es conocer el problema y así ajustar el presupuesto lo máximo posible.

Cliente: Buenos días. Tengo un módem josebé de chorrafone que no puedo instalar. Donde lo compré me han dicho que se lo traiga a un informático. ¿Cuanto me costaría que lo instalaras tu?
Yo: Pues vamos a ver. Me giro lentamente sobre mis propios pinrreles cual danzante de chotis y miro detenidamente la tabla de precios que tengo justo a la espalda sobre la cabeza. "Instalación de componentes y periféricos... tantos leuros".
Cliente: Perfecto, entonces... ¿Cuando me paso?
Yo: Vente esta tarde.

Meto el portátil en el taller, termino con lo que estaba, cigarrico de rigor en la puerta y a liarme con el cacharro nuevo.

Lo enciendo y me pide clave. Mal empezamos. Culpa mía por no habérselo preguntado. Una llamada de teléfono y me la da. Proseguimos.

Meto la clave y se reinicia el equipo. Mal continuamos.

Quito, pongo, pruebo, compruebo, chequeo, ... Parece ser que si al windows 7 le instalas unos códecs del año catorce antes de cristo comienza a funcional regular. Delicado el angelico.

Tras un buen rato hasta que consigo desinstalar, limpiar registros y tal por fin arranca el equipo como debería.

Descargo el programa de la web de chorrafone por que el que trae el módem es más antiguo y todo va como la seda. Bueno, casi todo. Se conecta pero no navega. Conecto el equipo a mi ADSL y compruebo que tampoco navega.


Limpio el equipo de arriba a abajo, monto unos laboratorios farmacéuticos con los virus que me han sobrado y ya navega a la perfección.

Llamo al cliente para contarle lo ocurrido.

Yo: Tu equipo ya está listo. No me dijiste que no arrancaba, pero en fin, no pasa nada. Te he limpiado el sistema de virus y de todo, te he configurado un par de cosicas que hacían que se reiniciara y te he instalado el módem.
Cliente: Chachi piruli. Esta tarde me paso con los X leuros que me dijiste.
Yo: No, perdona, por eso te llamaba. X es lo que cobro por instalarte el módem, pero el equipo estaba echo un asco, así que serán Y en total, y por ser para tí.
Cliente: Eso es demasiado. Déjamelo como estaba y te pago sólo X.
Yo: ¿Quieres que te lo estropée a caso hecho? Antes no funcionaba, no es que no pudieras instalar el módem, es que no podías ni llegar al escritorio de windows.
Cliente: Me da lo mismo, no estoy para gastar tanto. Tú déjalo como cuando te lo llevé y si eso otro día te lo acerco.

¿Qué hago ahora? ¿Le vuelvo a cargar los códecs viejos para que se reinicie el equipo y no arranque? ¿Lo dejo como está, funcionando, y no le cobro más que la instalación? ¿Se lo dejo funcionando y le cobro lo que le debería cobrar, y tener una bronca del quince?

Antes tenía la costumbre de encender el equipo delante del cliente para ver qué fallo tenía y comprarlo con el que él decía que tenía. Y lo sigo haciendo. Pero si alguien te dice que "no ha podido instalar un módem josebé" lo normal es deducir que es por falta de controladores o conocimiento, no por que el equipo no arranque.


Como sea así para todo me imagino al cliente hablando con los pintores: ¿Cuanto me sale pintar mi casa? -mil euricos mismo- Estupendo, pues ahí tienes el solar, los ladrillos, el cemento...

Salud y suerte

viernes, 25 de junio de 2010

Diagnóstico... asesinato

Salvo honrosas excepciones como House o cualquier mecánico de más de 50 años, la fase de diagnóstico suele ser la más compleja en cualquier campo.

¿En cualquier campo? ¡¡¡No!!! Una pequeña y joven ciencia sobrevive a los envites de la lógica y el estudio, manteniéndose alejada de estas cual powerbalance. Me refiero a la informática, evidentemente.

Cliente: Buenas, tengo un problema y vengo a por una tarjeta gráfica.
Yo: Ajá. ¿Se queda bloqueado con los juegos, se ve mal, no arranca, hace unos extraños pitidos al encenderse?
Cliente: No, tengo que darle de hostias al monitor para que eche a andar.
Yo: Ajá. ¿No es más probable que el fallo venga del monitor?
Cliente: Jejeje, no, hombre. ¿Del monitor? Imposible, por que después de tres o cuatro leches funciona a la perfección.
Yo: Yo te diría, con riesgo a echar por algo diez añicos de experiencia en el ramo, que el problema es del monitor. Seguramente alguna soldadura que al calentarse hace contacto y por eso falla sólo en frío.
Cliente: ¿Ya me quieres vender un monitor? Nada, pídeme una tarjeta gráfica y andando.

No tenía en existencias tarjetas AGP. Hace tiempo que no se montan. Así que tras darle unos cuantos precios se decide por una, la más baratuna, tras hacerme que le imprimiera las características de ochocientos mil modelos desde los veinte euros hasta los doscientos.


Le insisto bastante en que si quiere que le pida la tarjeta se la pido, sin problema. Pero que no le va a solucionar el tema, pero nada. Así que la pido y en un par de días queda en pasarse.

Como no sólo de clientes así vive el hombre, también hay proveedores que "animan" el cotarro. La tarjeta que debería de haberme llegado el miércoles estará ahora mismo en cualquier atasco de despeñaperros. Siendo viernes la tendré aquí el lunes. Queda uno de lujo cuando le asegura al cliente que algo llegará en dos días... y quien dice dos dice siete.

Vuelve hoy el cliente.

Yo: Mira, perdona, pero tu tarjeta me acaba de salir hoy mismo, llegará el lunes. Algún problema en el almacén, seguramente.
Cliente: Ya... es que... yo pa mi que es problema del monitor.
Yo: Ya lo se, pero eso no quita para que tu tarjeta llegue este lunes.
Cliente: Si... pero... es que he estado hablando con un primo mío que trabaja en esto de la informática: es conserje en una escuela y allí tienen muchos chismes. Me ha dicho puede ser del monitor.
Yo: Me alegra que tu primo el experto sea de mi misma opinión, pero la tarjeta te la llevas.
Cliente: ¿Tu no la quieres para nada? Es que ya sabiendo que es del monitor...
Yo: Eso lo sabíamos ya desde hace tiempo.

¿Sirve de algo haberle insistido en que la tarjeta se la llevaba? Pues no, para nada. Gracias a mi proveedor este buen hombre no volverá en un mes a la tienda, y luego no querrá saber nada de la tarjeta gráfica.

Parándose a pensar tengo mi buena hora echada en hablar con el hombre, solucionarle el problema, no ganar nada y encima quedarme una tarjeta gráfica que quizás con un poco de salsa barbacoa y empujándola con pan entre mejor.

No semos naiden.

viernes, 18 de junio de 2010

El tema del viernes

Llevar uno sólo el negocio tiene sus pros y sus contras.

Por un lado mola por que se hacen las cosas con otro carácter, sabiendo que si haces bien un trabajo lo puedes cobrar y pagar la hipotequilla un chusco de pan que echarse a la boca.

Aunque por otro lado también hay que tragar con todo, todo y todo. Ya no hay excusas como "eso te lo estaba mirando mi compañero, pregúntale a él" ni nada por el estilo.

En los negocios pasa exactamente igual que en la vida diaria, y es que a veces hay que hacer cosas que joden.




Buen fin de semana mis partes y de las de ese grupúsculo que son los Mamá Ladilla.

Salud y suerte