viernes, 25 de junio de 2010

Diagnóstico... asesinato

Salvo honrosas excepciones como House o cualquier mecánico de más de 50 años, la fase de diagnóstico suele ser la más compleja en cualquier campo.

¿En cualquier campo? ¡¡¡No!!! Una pequeña y joven ciencia sobrevive a los envites de la lógica y el estudio, manteniéndose alejada de estas cual powerbalance. Me refiero a la informática, evidentemente.

Cliente: Buenas, tengo un problema y vengo a por una tarjeta gráfica.
Yo: Ajá. ¿Se queda bloqueado con los juegos, se ve mal, no arranca, hace unos extraños pitidos al encenderse?
Cliente: No, tengo que darle de hostias al monitor para que eche a andar.
Yo: Ajá. ¿No es más probable que el fallo venga del monitor?
Cliente: Jejeje, no, hombre. ¿Del monitor? Imposible, por que después de tres o cuatro leches funciona a la perfección.
Yo: Yo te diría, con riesgo a echar por algo diez añicos de experiencia en el ramo, que el problema es del monitor. Seguramente alguna soldadura que al calentarse hace contacto y por eso falla sólo en frío.
Cliente: ¿Ya me quieres vender un monitor? Nada, pídeme una tarjeta gráfica y andando.

No tenía en existencias tarjetas AGP. Hace tiempo que no se montan. Así que tras darle unos cuantos precios se decide por una, la más baratuna, tras hacerme que le imprimiera las características de ochocientos mil modelos desde los veinte euros hasta los doscientos.


Le insisto bastante en que si quiere que le pida la tarjeta se la pido, sin problema. Pero que no le va a solucionar el tema, pero nada. Así que la pido y en un par de días queda en pasarse.

Como no sólo de clientes así vive el hombre, también hay proveedores que "animan" el cotarro. La tarjeta que debería de haberme llegado el miércoles estará ahora mismo en cualquier atasco de despeñaperros. Siendo viernes la tendré aquí el lunes. Queda uno de lujo cuando le asegura al cliente que algo llegará en dos días... y quien dice dos dice siete.

Vuelve hoy el cliente.

Yo: Mira, perdona, pero tu tarjeta me acaba de salir hoy mismo, llegará el lunes. Algún problema en el almacén, seguramente.
Cliente: Ya... es que... yo pa mi que es problema del monitor.
Yo: Ya lo se, pero eso no quita para que tu tarjeta llegue este lunes.
Cliente: Si... pero... es que he estado hablando con un primo mío que trabaja en esto de la informática: es conserje en una escuela y allí tienen muchos chismes. Me ha dicho puede ser del monitor.
Yo: Me alegra que tu primo el experto sea de mi misma opinión, pero la tarjeta te la llevas.
Cliente: ¿Tu no la quieres para nada? Es que ya sabiendo que es del monitor...
Yo: Eso lo sabíamos ya desde hace tiempo.

¿Sirve de algo haberle insistido en que la tarjeta se la llevaba? Pues no, para nada. Gracias a mi proveedor este buen hombre no volverá en un mes a la tienda, y luego no querrá saber nada de la tarjeta gráfica.

Parándose a pensar tengo mi buena hora echada en hablar con el hombre, solucionarle el problema, no ganar nada y encima quedarme una tarjeta gráfica que quizás con un poco de salsa barbacoa y empujándola con pan entre mejor.

No semos naiden.

1 comentario:

ruyelcid dijo...

Yo quiero mostaza con ketchup y mahonesa...mezclado en su justa medida dan una salsilla muy rica a los bocadillos de lomo.