domingo, 30 de enero de 2011

Yo, Dependiente

Nuevo post en 1001medios.

En su día el señor Asimov enunció las tres leyes fundamentales de la robótica. Robot en su origen significaba algo así como “sirviente”, es decir, el que hace el trabajo, el que lo ofrece. Digamos que es el que a cambio de algo (dinero, comida, no ser asesinado) te ofrece si trabajo.
En resumen, bien podía definirse como... Dependiente.


¿Quieres seguir leyéndolo? Aquí lo tienes.

Salud y suerte

viernes, 21 de enero de 2011

El tema del viernes

Viernes, viernes, viernes. ¡¡¡Por fin viernes!!! Que dirían los jóvenes. Lamentablemente ya a ciertas edades un viernes no deja de ser un día cualquiera.

Un día frío o caluroso, dependiendo de la época del año. Un día que tal vez traiga algo bueno, aunque lo más probable es que pase sin pena ni gloria.

Un día normal y corriente.

¿O es que me estoy haciendo mayor? No se, tal vez sea la edad... tal vez la kriptonita



Salud y suerte.

martes, 11 de enero de 2011

Por sus obras los conoceréis

No se puede decir que nos hayan cogido por sorpresa. Tiempo hace ya que están levantando las calles para, en este caso, cambiar a mejor (se supone) el drenaje del agua.

Varios han sido los episodios nefastos por la acumulación de agua en lluvias copiosas y algunos dramáticos por el mal desagüe de las alcantarillas.

Como decía, hace tiempo comenzaron a cambiarlo todo, poquito a poco. Y ahora me ha tocado a mi. Vale, chachi, no me importa. Siempre que sea por un bien común no puedo menos que, como ciudadano, aguantar un poco el tirón aunque me venga sólo regular.

En mi calle no hay muchos comercios, apenas somos dos o tres, pero si que hay muchas cocheras.

Ayer por la tarde, día 10 del presente, se acercó un operario para indicarme que mañana (por hoy) cortarían la calle, que si tenía que sacar algo del bajo lo hiciera ya. ¿¿¿Sacar algo del bajo??? Cáspita, si es una tienda. O saco cosas del bajo a diario o mejor bajo la persiana y me voy al campo a pastorear.

Supongo, por lo que he visto cuando han cortado otras calles, que me pondrán una pequeña plataforma para que los pocos clientes que se aventuren a cruzar este mar de tierra y barro en lo que se convertirá en breve mi acera puedan entrar.

Cortesía de Ruyelcid
Tras estas elucubraciones veo con una extraña mescolanza entre confusión y consuelo que los carteles que indican el corte de la calle tienen como fecha el 11 de febrero. Es decir, el mes que viene. ¿No me había dicho el operario que sería el 11 de enero? En fin, cosas mías. Estaría pensando en mis musarañas y no le oiría bien.

Pero héteme aquí que llega el día. 11 de enero de 2011, 11/01/11, binario donde los haya. Al venir del café mañanero de rigor me encuentro la calle cortada y a todos los operarios quitando los carteles como su fueran fotos de sus señoras en paños menores.

Les pregunto y no me dicen nada, que está cortada ¿No lo ves?. Verlo si, hijos midos, pero en los carteles... Nada, un error de imprenta, pasa en las mejores familias.

Así que el aviso verbal era el correcto, lo que falló fue el anuncio impreso. Pero... ¿Y los coches? ¿Y los vecinos que ayer vieran que tenían un mes por delante para sacar sus vehículos?

Decía antes que como buen ciudadano no me da ninguna pena aguantarme unas semanas mientras realizan alguna obra que beneficie al pueblo. Pero me temo que a estas alturas del año no somos ciudadanos, sino votantes. Y eso ya es otro cantar. Con elecciones a la vuelta de la esquina vienen las prisas por salir en las fotos.

Así que tenemos la calle cortada, muchos carteles con mala información arrancados con alevosía, coches que no podrán salir en mucho tiempo, pésimo acceso a la tienda y en breve un barrizal que más parecerá que se está entrando en la selva camboyana.

Todo sea por que cuando llueva no se encharque la avenida que hay encima de la calle. A ver si con suerte en este tercer intento algo funciona.

Ya que estamos en plena campaña de la aceituna podemos emular sus costumbres y tomarnos esto como el "arremate" de una campaña navideña regular. Si llego a febrero será para darme con un canto en los dientes.

Salud y suerte.