domingo, 13 de febrero de 2011

La Red Social

La Red Social: 8 nominaciones a los oscars, 6 a los globos de oro, otros 6 a los Baftas y alguna cosica más.

Con ese currículum ¿Quién puede resistirse a verla? Además va de informáticos y tal, con lo que le sumamos un par de puntos a los que ya tenía de por sí.

Comienza con una inteligible charla entre Mark y su amiga, donde ella lo llama gilipollas un par de veces y queda más que patente su escasa habilidad social. Tras eso y hacer un par de webs chorras sobre lo buenorras que están las muchachas del campus le proponen crear una red social de Hardvard.

Con esa idea en mente (o similar) crea The Facebook, donde no sólo entrará la exclusividad "hardvariana", sino que se abrirá a otras universidades y finalmente al público general.

La narración de la cinta, a mi gusto, es lo mejor que tiene. Saltos temporales entre el juicio con los hermanos repijos y el amiguete que le dejó las pelas al principio y lo que pasaba en aquellos primeros años. Napster de por medio.

Mal no está la película, para que negarlo. Hay partes más aburridas, otras más entretenidas, pero con los saltos que da no tienes más remedio que mantenerte alerta.

Los personajes, a mi gusto, demasiado planos. Las sandalias de Zuckerberg tienen casi más personalidad que el propio Mark.

El de napster es un putero fiestero. Eduardo emula a Umbral, sólo ha venido a hablar de su dinero. Mark tiene la misma expresión si le das un balonazo en sus partes que si copulara con Bo Derek en sus mejores tiempos.

Y hablando de mujeres... me extraña que nadie haya puesto el grito en el cielo.

La única que tiene más de una frase es la novieta de Mark que lo deja al inicio de la película. Como parece que piensa y sabe enlazar más de dos palaras seguidas no tarda en volver a salir, pero esta vez con un grupo de medio hippies.

El resto de mujeres... apenas conejitas de playboy venidas a menos. La abogada sólo abre la boca para maravillarse de lo inteligentímiso que resulta Zuckerberg. Las dos asiáticas son unos floreros preciosos de la dinastía Ming, y poco más.

Poco o ningún texto, mucho canalillo y en la versión española un doblaje que hace que hace buena a la Forqué de El Resplandor.

En resumen,  una de esas películas que lo hacen a uno sentirse gilipollas: o todo el mundo es idiota o yo no he cogido ni papa de la película. Un guión genial, eso si, y dirigida de manera magistral por Fincher. Pero poco más. No puedes hacer una cena estupenda aunque las sartenes sean las que anuncia Arguiñano si la carne está más negra que el alma de Judas.

¿Clasico? ¿De culto? ¿No se pueden tener 500 millones de amigos sin hacerte algún enemigo? Pues súmame a estos últimos.

Salud y suerte.

1 comentario:

Carlos Balmaceda dijo...

En un todo de acuerdo. En mi caso, también adicto a los ordenadores y sus pesares, me resulta llamativo en extremo la importancia de las matemáticas y los desarrollos matemáticos y físicos a la hora de escribir el código de una web como esa, la cual, salvando las diferencias, obvio, me animaría a hacerla en html con algún flashito por ahí.... La verdad es que, yo que creo saber tanto, no tengo ni para empezar a montar un chisme de esos. (puf, yo empece mi blog en la misma época...)

Y ah! la película, salvando esos detalles técnicos que no leí a nadie comentar, un bodrio. El dinero debe poder comprar también algún premio, o al menos un canal de distribución que asegure varios de ellos...

Muy bueno el blog, vengo hace un tiempo pero este es mi primer comentario, espero que no sea el ultimo.


Saludos cordiales