viernes, 14 de junio de 2013

Chicote. No todo por la pasta.

Recién cenado y con la mesa quitada, como tiene que ser, veía este jueves el programa de Chicote Pesadilla en la Cocina. Recomendable verlo sin comida en la mesa. Dos cosas ha conseguido este programa: que mi señora sea aún más reticente a salir a comer fuera, y ver en acción a un coacher. La segunda cosa mola, la primera no tanto.


Este programa era el de "El Parador de Villa" de Luismi. Hoy leía en twitter que estaba encantado de la vida y le iba de lujo. Chapeau


Casi todos los programas son similares, pero este último en concreto me ha parecido prácticamente un estereotipo de la empresa actual. Cuando digo empresa me refiero a pymes o autónomos. Y, lamentablemente, a eso que tan de moda está y tanto daño está haciendo que se llama EMPRENDER.
Os pongo en antecedentes por si no lo habéis visto: Un tío tras trabajar un tiempo en una gran empresa de comida rápida americana, "decide" montar su propio restaurante. Entrecomillo el decide por que no se dice en todo el programa si lo echaron o se fue a emprender. De primeras parece que más o menos le va bien, pero con el tiempo empieza a torcerse la cosa hasta llegar a un punto en el que ni es sostenible el negocio ni se puede permitir el lujo de cerrar y maquinar una salida.


Primero error. Pensar que si una gran empresa lo hace, ¿Por qué yo  no? Y no digo que no se pueda adaptar la idea, incorporarla a tu proyecto. Pero de ahí a hacerte un burrikín o el que fuera en el local de abajo hay un trecho.

Segundo error, ignoro la tesorería inicial del restaurante. Pero por lo que se pudo entreveer no sería más que algún ahorrico y el paro que le quedara, si lo tuviera. Deja siempre un colchón por si la cosa no va bien poder reaccionar. Pero ya era tarde. Llega un  momento en el que las deudas hacen imposible tanto seguir con el negocio como dejarlo.

Tercer error, contrata a su hermano por caridad, además insistiendo en el hecho en varias partes del programa. Como decía el filósofo "donde tengas la olla no metas la polla", familia por un lado y negocios por otro. ¿Te imaginas ser jefe y tener un empleado al que no puedas mandar a la mierda y no verlo más? Pierde la gracia. Y viceversa, que tu jefe sea de la familia implica que el negocio oficiosamente sea en parte tuyo, aunque sin serlo. Con lo cual te llevas lo peor de cada casa.

Cuarto error. Siendo zona universitaria (no recuerdo la localidad) el bar no tenía aspecto de poder subirse a la barra a  bailar sin camiseta. Si no puedes hacer eso, ¿Para qué vas a entrar en la universidad? Tenía más aspecto de los que hay por mi barrio de partida de mus y chato de vino.

Errores, en resumen, de obligado cumplimiento y condición sine quae non para entender un poco este loco mundo. El truco está en saber verlos a tiempo y reaccionar. o bien pasar al Plan B. Lamentablemente no todos sabemos ni queremos en ocasiones hacer lo primero, y mucho menos tener acceso al plan B que ahora os contaré.

El grandísimo error de este señor, parafraseando a Jack Porter de Revenge es tener el mismo estado de ánimo que la caja registradora. Normal que afecte una mala racha, pero ahí a empezar a pagarlas con uno mismo y los de alrededor hay un trecho.


Dejando ya la parrafada esta toda seriota, que no parece ni que sea mi blog, vamos a ver qué es lo que hizo Chicote para que, como dice en el twit del comienzo, el Luismi está encantado y feliz como una perdiz.

Dos cosas, en resumen: dinero y consejos. O dicho de otra forma, formación e inversión. Decía que los errores hay que cometerlos, pero tambien verlos a tiempo. El chef lo que hizo fue plantarle delante sus errores. Y los sabía, vaya si los sabía. Pero dicho por una autoridad todo entra mejor y se comprende. Hemos visto donde hemos fallado, aquí tienes los consejos y herrmaientas para corregirlo.

Y la segunda cosa, reforma de punta a punta del local y la cocina. Ahí, con dos cojones. Imposible que el propietario lo hubiera hecho por su cuenta, con varios meses de alquiler pendientes y mil cosas más. Y sin duda fue uno de los detonantes para que la clientela volviera a florecer, junto con un menú más acorde con ella y otra forma de ver el negocio.


¿Y si nos juntamos entre todos los autónomos y pymes y contratamos a un chicote que nos vaya visitando? Sería cojonudo, ¿no? Un coacher que nos de otra perspectiva de dónde estamos, consejos, soluciones, ese empujón que dalta, etc... Junto con, claro está, una buena billetera para cambiar ese mobiliario viejuno, o mudarse a unas oficinas más grandes, o... Que se yo, mil cosas más. Por ejemplo hacerle una web a Chicote que no parezca una práctica de un curso de iniciación a HTML.


Pero claro, para eso el dinero debería de estar en nuestras manos, no en las del bankia de turno. Y eso, amigos míos, ya es harina de otro post.



Salud y suerte.

2 comentarios:

J. Alfredo Luque dijo...

Acertado el post como siempre, amigo mio, jeje y la verdad es que coincido contigo: vaya web mas cutre la del Chicote este...
Se ve que lo del coaching no le da dinero para hacer un buen curso de Dreamweaver...en fin, supongo que a él la harina le entrará por otro costal. Y la güita...jeje
Salu2

Nono Vázquez dijo...

Coincido con el amigo J. Alfredo Luque. Acertadísimo, porque el planteamiento no es descabellado. A muchos nos ocurre algo parecido en el fútbol, por ejemplo; nos cuesta dar dos pases seguidos pero somos capaz de "leer" un partido desde la banda mejor que el propio Guardiola. Desde la barra de un bar... ni te cuento. Me apunto al coacher comunitario.