domingo, 26 de enero de 2014

Todo está en los Clasicos

Así, Clásicos, con mayúscula. 

Últimamente leo (por obligación, no me toméis por cultureta) mucho sobre magnagement, personal branding, emprendeduría, ... cienes y cienes de palabros que no dejan de ser un eufemismo de "si no te buscas las habichuelas nadie te las va a traer". Gran parte de la lectura es por un malogrado cuasimaster que espero terminar este año, más que nada por que cuesta más euros que pelos tengo en la cabeza. La otra parte, entre otros, es por el último libro de Ristro Mejide: No Busques Trabajo.

Muchos son los contras, y muy poquitos los pros, para que engañarnos. El emprendimiento,  el autoempleo, el juanpalomismo. No deja de ser un mero parche para el mayor de los problemas: si no hay un sólido tejido industrial no pasaremos de ser mil juanpalomos sobreviviendo. 

Pero, aparte de mi humilde opinión que no viene al caso (y eso que el blog es mío y aquí se pone lo que yo diga), todas y cada una de las excusas que Risto tumba en su libro están ya tumbadas por parte de los clásicos.

Para el que no lo haya leído, básicamente trata de echar por tierra las 50 excusas para no autoemplerase, para no emprender. Que si donde voy con la que está cayendo. Que si la cago quien me lo limpia. Que tengo menos dineros que papeles una liebre. Que si estoy de ideas como dios de pecados...

¿La respuesta está en el libro? Ni mucho menos, aunque si un compendio de las respuestas habituales. ¿Y dónde encontrar esas respuestas? Pues evidentemente donde está todo el saber humano: en los clásicos.

Concretamente en Barón Rojo y AC/DC.

Durante mi mantenimiento estético semestral (toca recortarse la barba y los cuatro pelos por igual) estaba escuchando a estos grandes del rock cortesía de las listas raras de spotify. Y entre corte y corte, entre llanto y llanto, escuché casi sin darme cuenta cada razón por la que hay que liarse la manta a la cabeza y poner los huevos por delante del falso bienestar saliriominimesco.

Para montar un negocio valemos todos, pero para "emprender", para sacar de donde no hay, hay que tener ADN. Hay que portar ese pecado original de ser "Joven y Roquero". Y no me refiero ni a ser joven ni a ser roquero, sino a tener la actitud que ello entraña: mínimo respeto a la propia vida, menos aún a los mandamases que se creen por encima y, sobre todo, salir a comerse el mundo aunque simplemente vayas a vender biblias de casa en casa. La actitud es un 50% del éxito.


¿Quién ha intentado montar algo y le han llamado desde gilipollas y loco para arriba? Normal. De hecho vivir en este asqueroso planeta ya dice muy poco de nuestra inteligencia. En cualquier caso la solución es pasar de ellos, creer en uno mismo. Y es que "si has de vivir en el valle del rock te alcanzará la maldición nunca tendrás reputación ¿qué más da? mi rollo es el rock". Pues mi rollo es montármelo solito. No onanísticamente hablando.

  
Y mucho más podemos aprender de estos clásicos. Básicamente que los tiempos cambian, las circunstancias. Esta puta crisis, que se está convirtiendo en habitual y las vacas gordas quedan relegadas a los mojones de Botero, no nos da más alternativa que salir a la calle y gritarle a mundo que aquí estoy yo y lo que hago es la rehostia. Que "esa falsa humanidad de los que se dicen buenos" me la trae floja: no necesito que impidas que me caiga, sino que hagas que pueda levantarme. No me des créditos a mil porciento de interés, dame un punto de apoyo.

Pero te caerás, espero. "Que se cumplan todos tus sueños" es una antigua maldición gitana y una horrorosa peli yanki. Y no sólo una, sino varias. Yo he tenido altibajos donde el "alti" ha brillado por su ausencia. Lo que hace unos años era "un mes malo" ahora es la tónica. Y lo que antes era "un mes horrible" ahora te das con un canto en los dientes por tener cinco seguidos. Y es que, finalizando aquí la cita de los grandes clásicos, el camino hacia la cima es largo si lo que quieres es Rock'n'Roll.


 Porque de eso se trata, ¿No? De hacer rockandroll. Para hacer pop y mierdas sirve cualquiera, pero tu, yo, todos los que en general leemos este blog (unos catorce la última vez que pasé lista) somos pocos y valientes, somos feos, fuertes y formales. Somos, en resumen, esa estirpe del fugitivo que creció y se multiplicó. Y no hay cojones ni vaginas en este mundo que nos digan que NO podemos hacer.

Cuesta, si. Agota, si. Merma, si. Pero... ¿Queremos que nos manejes o queremos...?



Salud y suerte.

domingo, 19 de enero de 2014

Había una vez...

... Un lobito bueno
Al que maltrataban
Todos los corderos.

Había un notario
Que contaba chistes
Y un antidisturbios
Que leía a Nietzsche.

Había también
Autónomos varios
Que eran sostenibles
Y tenían su paro.

Había una vez
Un señor de ciencias
Que halló una vacuna
Sin emigrar fuera.

Y había también
Una escuela laica
De calidad, libre
De curas y fachas.

Todas estas cosas había una vez
Cuando yo soñaba el mundo al revés.
(Bis)

Salud y suerte!