miércoles, 4 de marzo de 2015

ReligiOFF

España es un estado aconfesional, se considera así desde 1978, con la aprobación de la Constitución Española
Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones
Constitución Española, art. 16.3

Mucho se ha hablado estos días sobre la asignatura de religión en los colegios. Mucho se ha hablado por ahí, que yo no había abierto aún la boca, y ya es mi turno.

Se habla mucho, también, de la relación entre ciencia y fe. Relación similar a la que puede haber entre capar ranas y El Señor de los Anillos, o entre la saga Crepúsculo y pillarse la picha con la cremallera. Bueno, esto último si es similar: duele y no quieres comentar con nadie que lo has vivido.

Pero, ¿Qué relación hay entre ciencia y fe? La fe, la religión, la superstición, la mitología... No son más que la rama de perejil que adorna el plato: sólo sirve para "tapar" algún hueco que quede a la vista.

Y los huecos se van llenando. A base de tiempo, de experiencia y de conocimiento. En la edad media (que para algunos viene siendo esta mañana) se llenaba todo de hojas de perejil, porque poco sabíamos de como hacer una buena deconstrucción de gazpacho en tres temperaturas.

Hasta ahí si era lógico echar mano de la religión. La ciencia poco alcanzaba para llenarnos el plato del conocimiento, y entonces entraba la religión y a base de ramas de perejil y cebolla caramelizaba rellenaba el plato.

Pero héteme aquí que al ser humano le dio por pensar. Poco, y a pocos. Pero suficiente para poder ir rellenando el plato y, si acaso, dejar unos palitos de pan para mojar sopas.

Y el tiempo, ese ser caprichoso que lo mismo manda a un McFly a tomar por culo al far west que nos devuelve la ropa de tu abuelo convertida en megatrendingchupiguay, ha dado uno de sus giros inesperados y nos ha devuelto a aquellos tiempos remotos en los que lo más trending era pasar por la barbacoa al astrónomo de turno.

Y tenemos, en las escuelas públicas, una asignatura de religión revisada y aumentada y digna del mismísimo Torque.

Ya se que muchos diréis: "Si no quieres que tu hija estudie religión, no la apuntes y asunto resuelto". Y no os falta razón. Pero lamentablemente tenemos que vivir en sociedad. Y tu pensión (la mía no, que soy autónomo) la pagará un chaval que comprenda, por ejemplo, el origen divino del cosmos. O sea consciente de como la mano de dios (del hombre de las estrellas, no del pelusa) ha ido guiando al ser humano en su historia y evolución.

¿De verás quieres eso? Ahora espérate que salga de clase de religión o entre en naturales (o conocimiento del medio o como cojones se llame eso ahora) y el profe le explique la evolución de las especies. ¡Qué especies ni que hostias!

O cuando entre en filosofía y se de cuenta de que algunos insensatos piensan que se puede alcanzar la felicidad por uno mismo. ¿Sin contar con el hombre de las estrellas? ¿Así a pelo? ¡Amos ya!


Y todo, para terminar de rizar el rizo, porque lo pone en una selección de las mejores historias (las que mejor encajan con lo que yo digo) que entre otras cosas hablan de un chaval que murió trescientos años antes. Olé. Biblia lo llaman, para abreviar. Ni Paco Umbral se ha empecinado tanto en hablar de su libro como estos señores.

Como todo en esta vida tiene su lado bueno, y es que os servirán los libros de texto de vuestros padres. De vuestros abuelos seguramente no, que estaban bastante más avanzados.

Así que, niños y niñas que aún tenéis acceso a esta herramienta del demonio que es internet, sabed ante todo dos cosas: que la religión no deja de ser una fantasía para explicar lo que la ciencia explicará más adelante; y que no hay cosa más sana que tener dudas. El adoctrinamiento y las soluciones a todo no son más que una exigencia del guión cuando el protagonista se va de la serie.

Y todos estos problemas, conste, a mi no me atañen. Porque, gracias a dios, sigo siendo ateo.

Salud y suerte.

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