jueves, 4 de junio de 2015

Entre cascos y vacunas.

Difteria, tócate la polla. En estos tiempos de revivals, vintagismos y añoranzas ochenteras, no todo iban a ser hombreras y mullets, también había que traer la difteria.

Y aquí entramos en el debate de siempre: ¿El estado tiene que ser como una madre o como un jefe?

Si es como un jefe seguimos como hasta ahora. ¿Que te manifiestas? Golpe de remo. ¿Que dás por culillo? Golpe de remo. ¿Que...?

Pero ¿Y si el daño el daño no es directo? Tu puedes cuidar a tus hijos como quieras, o como puedas, o como tus pocas luces te den a entender. Yo de hecho le elegí a mi hija un día la ropa y, pese a llevar rojo y rosa a la vez, en menos de dos semanas volvieron a hablarme en el cole. Es un daño indirecto, y se solventa en breve. Diciéndole a su madre que me deje la ropa sacada, por ejemplo.

Así que la base, digamos, está en "haz lo que te salga de tus santos cojones, pero sin estorbar a nadie".

Así por ejemplo tenemos una severa legislación en cinturones de seguridad y cascos. Yo voy por el pueblo con mi motillo (aka secador de pelo) y me tengo que poner el casco. Mientras, en mitad del tráfico del llanillo, me adelante una bicicleta que lleva a un chaval de tres años detrás y ambos van sin casco. Y oye, que me parece cojonudo. Pero también me parecería poder llevar yo a mi hija al cole en moto, o andurrear por el pueblo sin casco.

Pero entonces podría caerme y quedarme tonto: gasto para el estado.

Fumo también, que soy una joya. No fumo en locales cerrados, no fumo en el coche, no fumo en casa... Pero me pondré malito en breve y tendré que ir al médico: gasto para el estado.

Estos dos ejemplos son sólo los que más a mano tenía. Son actuaciones que sólo me perjudican a mí. Ahí el estado pasa de ser jefe a ser madre. No os extrañe que os llegue una multa tipo "por no llevar el cuello tapado: 500€".

Pero luego está el tema de las vacunas. Un gilipollas (con todos mis posibles respetos) decide que las vacunas son un arte del demonio y no vacuna a sus hijos. Cojonudo que lo haga en su rancho. Pero no me traigas al niño al colegio con los míos.

Y ya no es que se legisle o no al respecto, que yo les impondría cárcel por delito contra la salud pública a los padres. Es ya por pura lógica.

Antes no se vacunaba, claro está. Ni teníamos facebook, ni luz eléctrica, ni... Lo que sí teníamos es esa expresión que aún usan las viejas de "tuve12 hijos, y me quedan 8". Evidentemente en aquellos tiempos no era raro. Si no era una pulmonía era la varicela, si no difteria o si no vete tu a saber. Más tirando a ensayo error que a otra cosa.

Pero de aquello hace ya unos cuantos años.

¿Queremos seguir como entonces? Vale. Podéis iros con los amish y que el bute de la civilacización os mantenga en vuestros pastos.

Esperemos que se tomen medidas contra los antivacunas. Y, ya puestos, sigan con los homeopáticos, los charlatanes varios, ... Para algo tiene que servir el estado. Como sigamos así, nos detendrán a todos por hacer una manifestación quejándonos de la epidemia que cuatro gilipollas han creado por su imbéciles. Mientras pasearán sus microbios y virus en las party hard de sarampiones.

Y si, en tu casa puedes hacer lo que te salga de los webs, pero si sacas la picha para mearte en mis macetas, amigo, eso ya es otro cantar.

Salud (a casi todos) y suerte.

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