lunes, 25 de enero de 2016

La Teoría de las Ruedas Desinfladas

Tras leer hace unos días un post de mi amiguete "Figui", sobre la teoría de las ventanas rotas, me ha dado por pensar. Y no queda sólo ahí el mérito de este pedazo de coacher, en hacerme pensar, sino que más allá incluso he llegado a conclusiones. Si, yo que lo más que llego es al Pireo, hoy he llegado a conclusiones. Y, además, las voy a poner aquí, que para eso el blog es mío y si me enfado lo borro.

Básicamente la teoría esta viene a decir que ver algo roto nos da carta blanca para seguir rompiéndolo. Aplicado a la vida o a los negocios se puede resumir en que si tu mismo eres el que no le da valor a algo, no te quejes porque vengan de fuera a defenestrarlo. 

Lo leí y no le eché más cuentas de las que se le echan a este tipo de posts. No deja de ser una obviedad, cosas de Pero Grullo, pero a las que un importante estudioso del tema le ha puesto un nombre ingenioso. Pero luego, porque uno tiene su punto de profundidad, profundicé. Razón no le falta. Tal vez el ejemplo del coche sea demasiado obvio, pero no esta nada lejos de la verdad.

No le cobres un día una reparación a un cliente, mañana vendrán diez que han visto "la ventana rota". Hazle un favor a alguien un día, y mañana tendrás a cinco pidiéndote cuarenta veces más. Y no, no digo que sea malo dejar de cobrar un servicio (dejar de cobrarlo económicamente, claro, que siempre que se hace es porque el beneficio de ese cliente satisfecho vale más), o hacer favores, ni mucho menos. Pero si que ciertas puertas (o ventanas) hay que abrirlas (o romperlas) con precaución.

Y sobre todo, que es nuestro coche/empresa/vida. ¿No cuido lo mío y pido a los de fuera que lo hagan? En fin, para ejemplos millones.

El caso es que aprovechando la metáfora del coche, me dio por plantear la Teoría de la Rueda Floja. En principio, como todas estas cosas, la pensé en el tema laboral, pero se puede extrapolar (si tienes una máquina de extrapolar). Pero vamos a lo que vamos.

¿Cuando se nota que una rueda está perdiendo aire? Si es por un pinchazo en el momento. Si es por desgaste o por un simple clavo puede tardar días o incluso meses. Durante ese tiempo puede notarse desde fuera que la rueda está floja. Y, si el piloto es avispado, tal vez pueda notarlo desde dentro.

Pero es que ese coche que pierde aire está en una carrera, y de las de fondo, de esas tipo Paris-Dakar. Sólo que esta carrera se llamaría Emprender-Triunfar. Y claro, se puede dar el caso de que, pese a tener un equipo importante de mecánicos y herramientas en el coche, cuando se note la pérdida de aire puede ser tarde.

¿Qué hacer entonces?

La primera opción es abandonar, y se ve a cada paso que des por la calle: Bajos en alquiler que en apenas unos años han tenido cuatro negocios distintos. A ver, tampoco es eso. Sabemos que se sufre en cualquier competición, y que desde Emprender hasta Triunfar hay un trecho bastante grande. 

La segunda opción sería parar en el arcén, observar el estado del vehículo y actuar en consecuencia. Este paso es el más difícil. Unas veces no hay arcén, y si paramos nos pasa la competencia por encima. Otras veces podemos parar y a la hora de volver a retomar el camino apenas si podamos ver el polvo que han levantado los otros coches. Y en ocasiones podremos volver a la carrera tras haber perdido algunos puestos, pero aún con posibilidades. Más aún si tenemos neumáticos nuevos que estamos convencidos durarán más que los del adversario.

Y la tercera opción, que es de la que muchos queremos salir, sería aquella en la que andamos diciendo "si paro pierdo tiempo, más vale perder poquito a poco que no todo del tirón. ¿Quién sabe? Lo mismo un chino de la carretera tapona la salida de aire del neumático y podemos llegar a la meta".

Evidentemente, una vez que la rueda termina de desinflarse, nos damos cuenta de que no era la rueda, sino la llanta, el disco del freno, la transmisión... Andar de esas maneras ha acarreado problemas que, de haber parado en su debido momento, nunca hubieran surgido.

Así que ¿Cuando parar?

A las primeras de cambio no, evidentemente. Todo emprendedor debe tener en mente que todo proceso lleva su tiempo. Al cerrar un negocio a los pocos meses sólo conseguiremos perder la inversión inicial, la reforma del bajo, la papelería, la....

Cuando apenas si estamos andando con el eje ya es tarde. No es que tengamos que parar, es que el coche ha dicho hasta aquí hemos llegado. ¿Nos lamentamos? ¿Acaso no nos habíamos dado cuenta de que la rueda estaba floja? Pues claro que si, pero en ocasiones lo más difícil es parar, mirar hacia delante con perspectiva, y salir con los pulmones y los neumáticos llenos.

Lo idea es controlar en cada momento el estado de los neumáticos, de la salud en general del coche (de nuestra empresa, de nuestra vida). Tener siempre en mente que en cualquier momento tendremos un accidente que nos obligue a parar, eso es inevitable. Pero también averías que podremos prever si llevamos un buen control. Sabremos así en qué momento parar y hasta dónde podemos estirar la maquinaria.

Así que, a modo de conclusión, ¿Haces mantenimientos periódicos y monitorizas las constantes vitales de tu empresa? ¿Tienes una reserva por si, pese a todo lo que se controle, sucede un imprevisto? ¿Me compras una moto que la mía se me rompió este verano?

Si has contestado que si a la primera, enhorabuena, pocas sorpresas tendrás por el camino y, sean las que sean, estarás preparado.

Si también has contestado que si a la segunda enhorabuenísima. Es difícil, y caro, como son siempre estas cosas, pero te garantiza seguir siempre en la carrera aún a costa de perder un par de posiciones.

Si además de todo eso has contestado que si también a la tercera... Pásate por la tienda y te doy los datos concretos del modelo. O mándame tus datos por privado, que ya me encargo yo de hacerte llegar la factura.

Salud y suerte.

martes, 19 de enero de 2016

A Cada Cerdo le Llega su San Martín

Tiempos de cambios en los que nos movemos últimamente. Y desde hace años. Es más, desde que el mundo es mundo todo ha sido un cambio tras otro. Si me apuras incluso desde antes. Si, desde siempre, así que sobra la intro, para perogrulladas tenemos ya los informativos de la tele.

El caso es que hay cosas que tienen su tiempo. Unas se pueden alargar (en el tiempo, me refiero) y otras están pidiendo a gritos un sepelio.

Esta semana he cerrado un blog que tenía, para la tienda. Con su dominio y todo, más bonico que un San Luis. Ahí iba subiendo mis pareceres varios sobre los distintos aparatejos que pasaban por mis manos.Con sus foticos, sus concusiones, sus proses y contrases...

Desde hace tiempo, y por eso de que uno no puede estar siempre con lo último (más que nada porque aún hay gente que exige lo primero), venía actualizándolo poco a poco.

¿Ha servido para algo? ¡Pues claro que si! ¿Cuando he hecho yo algo que no tuviera utilidad práctica? ... Vale, si, es de lo poco que he hecho útil. Consultas de todo tipo iban llegando. Bueno, para ser sinceros de todo tipo no, sólo de uno "po a mi no me va el cacharro este". Como solían ser posts sobre cacharros de marca propia, la solución era sencilla: correo al encargado con la consulta, esperar respuesta, y pasársela al usuario comentador.

Hasta ahí todo bien. Incluso ha servido para que otras tiendas se animen y suban sus unboxing, sus reviews, sus youtubes, ... No voy a decir que haya inventado la rueda, pero no se puede negar que fui de los primeros en echarla a rodar.

Ahora hay compañeros cojonudísimos que lo hacen mil veces mejor que yo. Tampoco hay que correr mucho, con no decir tacos y escribir más de una vez al año habría bastante. Hay videos desternillantes de unos y demos practiquísimas de otros. Hay de todo lo que yo no pude hacer en vídeo por esa enfermedad ficticia que me impide hablar en público.

Y hay, sobre todo, una enorme central que provée de todo lo necesario para rellenar blogs, facebuques, tuíteres y demás.

¿Qué pinto yo ahí? Pues básicamente solventar dudas. Que si, que mi curro es solucionar problemas, pero los míos y los de mis clientes, no los de un chaval de a quinientos kilómetros. Ese trabajo le corresponde a otro.

Así que tomé la decisión. Perdón, LA DECISIÓN. Ahora si mola más. Anulé el recién renovado dominio, devolví los recibos de wordpress (que a día de hoy sigo sin ni puta idea de como termina de funcionar, es una de las mil asignaturas pendientes que tengo) y eliminado de raiz. De root, que decimos los del gremio.

¿Y sabes que pasa? Que se queda uno en la gloria. Da pena, para que negarlo. Crear algo y ver como con el tiempo se va enmoheciendo y poniendo verde por las puntas no mola. Pero por otro lado es un peso que se quita uno de encima. Y de peso encima ando ya sobraete.

¿Qué será lo próximo? Pues ojalá fuera todo tan sencillo como eliminar un blog. Pero lamentablemente hay cosas que cuestan bastante más.

De momento tengo este blog, donde poder decir teta y culo sin problemas, y tengo incluso una vida por ahí, apenas tras la puerta de la tienda, que convierte en accesorio todo lo demás.

Tal vez algún día retome el blog corporativo, quién sabe, pero de momento es un martilleo constante en la cabeza que en estos momentos no necesito.

Y vosotros diréis, oh lectores míos, ¿A mi qué cojones me importa que cierres o no tus chuminás? Pues básicamente era un ejemplo entre lo beneficioso y el lastre hay un sólo paso. Y hay que tenerlo siempre presente. Ajolá (que diría mi colega Matías) fuera todo igual de sencillo. Pero no por no serlo hay que dejarse lastrar.

Y ya está, estoy aburrido de escribir y tengo faena en el taller.

Salud y suerte.