martes, 19 de enero de 2016

A Cada Cerdo le Llega su San Martín

Tiempos de cambios en los que nos movemos últimamente. Y desde hace años. Es más, desde que el mundo es mundo todo ha sido un cambio tras otro. Si me apuras incluso desde antes. Si, desde siempre, así que sobra la intro, para perogrulladas tenemos ya los informativos de la tele.

El caso es que hay cosas que tienen su tiempo. Unas se pueden alargar (en el tiempo, me refiero) y otras están pidiendo a gritos un sepelio.

Esta semana he cerrado un blog que tenía, para la tienda. Con su dominio y todo, más bonico que un San Luis. Ahí iba subiendo mis pareceres varios sobre los distintos aparatejos que pasaban por mis manos.Con sus foticos, sus concusiones, sus proses y contrases...

Desde hace tiempo, y por eso de que uno no puede estar siempre con lo último (más que nada porque aún hay gente que exige lo primero), venía actualizándolo poco a poco.

¿Ha servido para algo? ¡Pues claro que si! ¿Cuando he hecho yo algo que no tuviera utilidad práctica? ... Vale, si, es de lo poco que he hecho útil. Consultas de todo tipo iban llegando. Bueno, para ser sinceros de todo tipo no, sólo de uno "po a mi no me va el cacharro este". Como solían ser posts sobre cacharros de marca propia, la solución era sencilla: correo al encargado con la consulta, esperar respuesta, y pasársela al usuario comentador.

Hasta ahí todo bien. Incluso ha servido para que otras tiendas se animen y suban sus unboxing, sus reviews, sus youtubes, ... No voy a decir que haya inventado la rueda, pero no se puede negar que fui de los primeros en echarla a rodar.

Ahora hay compañeros cojonudísimos que lo hacen mil veces mejor que yo. Tampoco hay que correr mucho, con no decir tacos y escribir más de una vez al año habría bastante. Hay videos desternillantes de unos y demos practiquísimas de otros. Hay de todo lo que yo no pude hacer en vídeo por esa enfermedad ficticia que me impide hablar en público.

Y hay, sobre todo, una enorme central que provée de todo lo necesario para rellenar blogs, facebuques, tuíteres y demás.

¿Qué pinto yo ahí? Pues básicamente solventar dudas. Que si, que mi curro es solucionar problemas, pero los míos y los de mis clientes, no los de un chaval de a quinientos kilómetros. Ese trabajo le corresponde a otro.

Así que tomé la decisión. Perdón, LA DECISIÓN. Ahora si mola más. Anulé el recién renovado dominio, devolví los recibos de wordpress (que a día de hoy sigo sin ni puta idea de como termina de funcionar, es una de las mil asignaturas pendientes que tengo) y eliminado de raiz. De root, que decimos los del gremio.

¿Y sabes que pasa? Que se queda uno en la gloria. Da pena, para que negarlo. Crear algo y ver como con el tiempo se va enmoheciendo y poniendo verde por las puntas no mola. Pero por otro lado es un peso que se quita uno de encima. Y de peso encima ando ya sobraete.

¿Qué será lo próximo? Pues ojalá fuera todo tan sencillo como eliminar un blog. Pero lamentablemente hay cosas que cuestan bastante más.

De momento tengo este blog, donde poder decir teta y culo sin problemas, y tengo incluso una vida por ahí, apenas tras la puerta de la tienda, que convierte en accesorio todo lo demás.

Tal vez algún día retome el blog corporativo, quién sabe, pero de momento es un martilleo constante en la cabeza que en estos momentos no necesito.

Y vosotros diréis, oh lectores míos, ¿A mi qué cojones me importa que cierres o no tus chuminás? Pues básicamente era un ejemplo entre lo beneficioso y el lastre hay un sólo paso. Y hay que tenerlo siempre presente. Ajolá (que diría mi colega Matías) fuera todo igual de sencillo. Pero no por no serlo hay que dejarse lastrar.

Y ya está, estoy aburrido de escribir y tengo faena en el taller.

Salud y suerte.

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