martes, 9 de febrero de 2016

Inteligencia EmocioAnal

Con las emociones pasa igual que con las opiniones. Y con estas, como decía Harry Callahan,
son como los culos: todo el mundo tiene uno. 

¿Y qué carajo hago yo hablando de inteligencia (que manda huevos hable yo de eso) y además emocional (cuando soy tan sensible como una trócola ovina)?

Pues que nos hemos comprado un librico en casa que habla del tema. Y leer sé, despacito y moviendo los labios (superiores), pero sé.

El caso es que uno, que fue de letras en sus tiempos, tiene siempre a la hora de aprender cosas aquello que decía Juan Ramón Jiménez de
Intelijencia dame el nombre exacto de las cosas.

(Nótese que casi en el mismo párrafo he citado a Juan Ramón Jiménez y a Harry el Sucio, no es más que una de las muchas razones por las que debería contratarme alguien).

El caso obvio es que si, todos sabemos qué son las emociones. Ahora bien, si nos pregunta diremos algo así como "es esa cosa de cosa que te da como cosica y... bueno, ya sabes". Pero el caso es que emociones tenemos todos, y todos nos emocionamos.

Pero ante un mismo hecho podemos sentir cosas bien distintas. Si un tío achicharrado vivo te cuenta su historia podemos sentir muchas cosas distintas: Unos lloraremos de congoja pensando en Darth Vader y su triste final, y otros lo harán de ternura extrema pensando en el Paciente Inglés. No deja de haber paralelismos, pero las reacciones son completamente distintas.

Y ahí es donde entra el tío de Platero y la inteligencia emocional: hay que ponerle nombre a las cosas. Y más aún a las emociones. Que no son como el moreno de Perdidos, el hermano de Jacob, que le llamaban Némesis por decirle algo. Ni como el de la Tienda de Comic de los Simpsons, que es Jeffrey Albertson pero a to quisqui le suda los huevos como se llame.

A las emociones hay que ponerles nombre por dos razones muy sencillas: para diferenciarlas y para asumirlas.

Cualquier choni dirá, ante cualquier situación que "estoy to loco". Pero unas veces sentirá exictación, otras expectación, otras ira, otras frustración... No seas como un choni, define qué es lo que sientes.

Una vez definido el sentimiento, ya se puede ver qué hacer. Los de mi calaña, que conocemos mejor a Harry el Sucio que al Ramón ese de antes, tenemos una solución prácticamente igual para casi todo: "¿Qué estás to loco? Con dos hostias se te quita." Pero claro, hay gente que no lo ve bien. Y eso que en el 99% de las ocasiones con la mera amenaza se soluciona el conflicto.

Así que hay que pasar al plan chungo, al realmente chungo, al plan B al que ni el PP querría tener que acudir: hablar.

¿Habrá algo peor? ¿Pero es que no hablamos ya demasiado? Pues mira tu por dónde que no. Al menos no de este tema.

Tras leer el librico (si me acuerdo como se llama luego edito el post y lo comento) te das cuenta de que ante la Ira , la frustración, la decepción... sólo hay que hacer dos cosas: analizar y corregir.

Eastwood estaba frustrado de cojones y por eso sólo pedia amor y comprensión: "Alégrame el día". ¿Hay algo más bonito que pedirle a alguien que haga de cada momento un momento especial? Pero claro, lo decía apuntándote al entrecejo con un Colt 43. Entonces su problema era sólo de comunicación.

Lo primero, hemos dicho, es identificar la emoción. Lo segundo buscar como entenderla y asumirla. Y lo tercero potenciarla o contrarrestarla según el caso.

Ahora volvemos al chicano tirado en el suelo, Harry apuntándole con su Colt y, tras gaurdar la pipa y ayudar a levantarse al tendido le dice "Sólo quiero sentirme querido. Trato de hacer de esta ciudad un sitio mejor, pero en lugar de agradecérmelo todos me odian por ello. No te amenazo de muerte por gusto, de verdad, sino que es mi manera de decirte que dejes las malas juntas y vuelvas a tu verdadera pasión que es escribir obras de teatro para niños con diarrea. Tu puedes ayudarles, y lo sabes". Abrazo y fundido a negro.

Como película sería una puta mierda pero, como lección, digna de enmarcar.

Así que, niños y niñas que léeis esto: empatizad, comprended, escuchad, asimilad y sólo así podréis controlar y hacerle frente a las emociones que sintáis. No siempre estáis to locos. A veces sí, porque ser gilipollas es gratis, pero en otras ocasiones con sólo identificar lo que sentís podréis salir al mundo con un Colt 43 y gritarle al vecino "¡Alégrame el día!"

Salud y suerte

2 comentarios:

Rocío dijo...

Chapó, yo no habría podido definir mejor qué es y para qué sirve la inteligencia emocioanal.

Rocío dijo...

Chapó, yo no habría podido definir mejor qué es y para qué sirve la inteligencia emocioanal.