jueves, 28 de julio de 2016

Hola. Me llamo 31R4F4 y soy Level 7

Ah, ¿No es esto Entrenadores Pokemon Anónimos (EPA de aquí en adelante)? De todos modos sigo con la presentación. Por si las moscas... o los Ninjasks.

¿Habéis escuchado hablar del fenómeno Pokemon GO? Supongo que si. En prensa, radio, televisión, mil blogs, webs....

Es todo un fenómeno, analizado por mil y una criaturas a lo largo y ancho del universo mundo. Pero este es mi análisis.

Hay análisis de psicólogos, de periodistas, de pedagogos, de cuñaos, de más cuñaos, de mil y un cuñaos más.... Pero luego hay una pequeña parte de jugadores que son (somos) algo alejados del cliente tipo de este tipo de juegos.

Hoy, sin que sirva de precedente y ya que este blog es mío, hablaré de mi:

Un señor empresario, casado, con tres hijas. Casado con una mujer y que tiene tres hijas, no vayamos a confundirmos. Y la grande ya con su trabajo y estudios y todo. Cuarenta años a la vuelta de la esquina. Bien es cierto que por mi trabajo no soy el típico cuasicuarentón trajeteado, sino que luzco camisetas de superhéroes, zarcillo de batman.

Pero vayamos al grano. Juego al Pokemon GO. ¿Porqué? Pues porque soy pobre. Si tuviera pelas tendría de nuevo moto e iría a currar en ella. Pero como no tengo pues me hago andando los diversos trayectos. Unos días escuchando música. Otros descubiendo nuevas fachadas por el casco antiguo, y otras jugando a cazar bichicos.

Zombies de Pokemon revisando los últimos avistamientos de bichos
El 90% de los artículos que he leído sobre los cazabichos raros es negativo. Y no negaré que estoy de acuerdo en alguno de los puntos:

Vas por la calle más pendiente del móvil que de la gente (esto es extremadamente nuevo, jamás había sucedido hasta hoy). Se gasta un cojón de pato en datos y batería. Y el móvil se pone más caliente que un soldado en Ibiza.

Y poco más. Ahora lo positivo: las pokeparadas esas de los cojones suelen estar en puntos de interés de la ciudad. ¿Sabes que hay chavales que sólo conocen a Martinez Montañez porque hay una pokeparada en su estatua? Y en los pilares, en la casa del Fernandez Tapias (el del peluco gordo del excelentísimo), en las diversas iglesias... Me juego doce pokeballs a que hay chavales que no han paseado por el casco antiguo hasta que han empezado a jugar.

Y luego tienes los gimnasios. En lugares medianamente amplios donde te puedes sentar en un banco y pasar la tarde machacando bichucos ajenos.

Yo aún no me he metido en ninguno, así que poco puedo contar, pero si los veo y están en unos espacios dignos de sentarse a echar un rato.

¿Qué conseguimos con todo esto? Según los detractores acérrimos tener a zombies deambulando por las calles. Según yo tener a la gente visitando lugares diversos del pueblo, pasando una horica sentados en el parque, haciéndose cinco o diez kilómetros de caminata al día.

Entonces: Si los chavales salen a la calle, andan bastante, se socializan y tienen tema de sobra para romper el hielo, descubren lugares nuevos de su ciudad, ... ¿Dónde está el problema?

Pues en que es un videojuego. Punto pelota. 

Antes engüeraban frente a la tele infectándose de rayos catódicos malignos. Luego pasaban lo mejor de la vida frente a la pantalla del ordenador. Más tarde andaban poseídos por aparatejos portátiles malignos. Volvieron a engüerar en el sofá, pero ya frente a un plasma de mil pulgadas. Ahora salen a la calle de nuevo.

Así pasa lo que pasa, que cualquier día cogen un karasnikof y la lían parda.

Mucho mejores son los runners que salen a la calle con mil euros de tecnología encima (reloj o pulsera deportiva, móvil para contabilizar pasos, MP3 para escuchar música, cascos hergonómicos que nunca se caen, alpargatas de a salario mínimo para no hacerse daño en los tobillos, calzones para marcar paquete...)

O los que se pasan media noche dando por culo con la motucho de cross de 49cc y dos tiempos.

Pero salir a correr mola, claro, es sano. Salir con la moto mola, claro, porque mola y punto. Pero... ¿Salir a jugar? ¿A un videojuego? ¿A una cosa que tu abuela no entiende y el periodista de turno tampoco pero como es cincuentón pasa de molestarse en hacerlo? No hija no, eso es caca.

¿Mi recomendación? Pues la de siempre en estos casos. Probadlo. Si tus hijos juegan, pruébalo. A ellos les gusta, y a ti te gustan ellos, que para eso son como de la familia. Si tus colegas lo tienen pruébalo, lo mismo no son todos tontos menos tu. O si, pero mejor corroborarlo.

Un amiguete mío lo probó. ¿Cómo se mueve el muñegote? Preguntaba. No, hijo mío, eres tu el que se tiene que mover y así... ¡A la mierda! Y lo desinstaló. Chapeau, al menos lo ha intentado.

Evidentemente, al igual que todo en esta vida, hay que usarlo con tiento. En cuanto alguien diga "hoy no puedo estudiar lo que me ha quedado para septiembre porque voy a cazar pokemons" o "salgo antes del curro, a ver si con suerte pillo uno por el camino"; golpe de remo.

Resumiendo, que el jueguecico mola porque al menos sales a la calle e inteactúas con tu entorno. No mola si necesitas tu dosis diaria o te desentiendes de otros quehaceres.

En los años ''50 los niños eran un coñazo en verano porque sólo estaban leyendo chuminás que le comían la cabeza. En los '60 también, porque estaban soseídos escuchando música de esa moderna. Enlos '70 porque estaban deseando coger dos duros para irse a nosequé playa a endrogarse y fornicar. En los '80 porque no se separaban de la tele. En los '90 porque no soltaban el mando de la consola nada más que para ir a mear. En el 2000 carcomido el cerebro por el internet. En 2016 con el puto pokemon to el día.

Y así será hasta el infinito. Y más allá!!! Así que mejor dejar de amargarse por el tema y dedicarse cada uno a lo suyo. Ya dejó de molar eso de quejarse de todo lo nuevo.

Salud y suerte. Y buena caza.




viernes, 22 de julio de 2016

¿Quién mató al Abad?

Bienvenidos a esta abadía, hermanos. Os ruego que me sigáis. Ha sucedido algo terrible...


Poco más o menos así empieza la velada. Pero pongámonos en situación:
Estamos junto al Rincón de los Poetas, una calurosa noche de verano. El alcaide nos recibe apesadumbrado. Han hallado muerto al Abad, se sospechaba de un pobre mendigo pero, lamentablemente, este ha aparecido suicidado en la cárcel. 

Tales hechos son impropios de esta fortaleza fronteriza, con lo que nos anima a que lo ayudemos a esclarecerlos. No había guardia civil en aquellos tiempos, claro, así que hay que echar mano de los que se animen a visitar la Fortaleza. 

Cual Fray Guillermo de Baskerville nos adentramos en el misterio de cabeza. En mi caso más aún: Guillermo, en la peli de Jean-Jaques Annoud, es un señor ya con una edad, calvo, con barba, atractivo, inteligente y con respuestas para todo. Como yo, que también tengo barba.

Dejando a un lado los ecos de Umberto, nos metemos de lleno en la aventura a la que hemos sido llamados. 

No empezamos con las manos vacías (y terminaremos necesitando un troley para llevar todas las pruebas). Contamos con la carta de bienvenida donde se nos explica el caso, amén del saludo del alcaide. Con un mapamundi de la Mota (si, que pasa, en Alcalá somos más de Bilbao que los vascos) donde se indican los puntos de interés. Una plantilla en la que cada personaje rubricará las dos pistas de cada uno que consigamos y un boli, evidentemente.

No, no hay scriptorium, y se echa de menos, pero es parte de la aventura escribir las pistas apoyado en el lomo del compañero o en una piedra con mil años. A lo largo de nuestras múltiples idas y venidas podremos encontrar diamantes escondidos. No seas tonto y cógelos. Vale, no son de verdad, pero dan puntos.

¿A quien podemos encontrar? Varios personajes nos esperan. La boticaria que al ser la única está de guardia, el ya mencionado alcaide, el corregidor, su mujer, el diácono, la pizpireta tabernera, e incluso el propio abad de córpore insepulto. Todos ellos nos irán contando lo que, a su parecer, ha sucedido.

Pero a cambio tendremos que resolver sus enigmas. Quid pro quo.
Algunos enigmas serán más sencillos, otros menos. Para algunos tendremos que recorrer media fortaleza, para otros leer las pistas que la propia piedra nos dá, para otros sacar la calculadora ....

Cada enigma resuelto hará que el personaje en cuestión nos de otra píldora de información.

Y todo eso hasta la hora de la misa. Que es sagrada. Una misa sepelio del pobre Abad en la que no sólo sucederán hechos inenarrables, sino que además terminada nos quedaremos completamente solos. Ya no hay más tiempo, hay que resolver el enigma.  

Aquí seremos puntuados. Los diamantes recopilados, la solución al misterio, la explicación de la misma... incluso nuestras vestimentas.

Importante subir vestido de época, ya que nos dará algún punto más. Importantísimo llevar calzado apropiado; andar entre adoquines hora y pico o dos horas no está hecho para sandalias por muy fresquitas que sean. Sobra decir que, como siempre que se sale para un par de horas, es menester salir bebido, cenado y meado. Y con una muda limpia por si se tuerce la cosa.


En resumen: tenemos un enigma que resolver a través de varios minienigmas, necesitaremos ingenio, memoria, paciencia, mil ojos y un poco de cabeza.  E insistencia, hay personajes a los que deberemos sacar la información con cuentagotas y realizando las preguntas exactas.

Una noche en La Mota. Sólo por eso merece la pena asistir. Pero además es entretenido y dinámico, muy dinámico. 

Estás tardando en meterte en su web e ir reservando. Ideal para grupos de amiguetes, una manera de pasar una noche diferente. Todo por apenas dosmil quinientas peseticas, quinientos duretes.

Algo de lo aquí mentado seguramente sea distinto cuando subas, estuve en la prueba y se están puliendo y añadiendo algún que otro detalle. Básicamente es toda una partida de rol en un tablero del siglo XIII, de tres hectáreas y pico y a más de mil metros sobre el nivel del mar. 

Salud y suerte.