viernes, 22 de julio de 2016

¿Quién mató al Abad?

Bienvenidos a esta abadía, hermanos. Os ruego que me sigáis. Ha sucedido algo terrible...


Poco más o menos así empieza la velada. Pero pongámonos en situación:
Estamos junto al Rincón de los Poetas, una calurosa noche de verano. El alcaide nos recibe apesadumbrado. Han hallado muerto al Abad, se sospechaba de un pobre mendigo pero, lamentablemente, este ha aparecido suicidado en la cárcel. 

Tales hechos son impropios de esta fortaleza fronteriza, con lo que nos anima a que lo ayudemos a esclarecerlos. No había guardia civil en aquellos tiempos, claro, así que hay que echar mano de los que se animen a visitar la Fortaleza. 

Cual Fray Guillermo de Baskerville nos adentramos en el misterio de cabeza. En mi caso más aún: Guillermo, en la peli de Jean-Jaques Annoud, es un señor ya con una edad, calvo, con barba, atractivo, inteligente y con respuestas para todo. Como yo, que también tengo barba.

Dejando a un lado los ecos de Umberto, nos metemos de lleno en la aventura a la que hemos sido llamados. 

No empezamos con las manos vacías (y terminaremos necesitando un troley para llevar todas las pruebas). Contamos con la carta de bienvenida donde se nos explica el caso, amén del saludo del alcaide. Con un mapamundi de la Mota (si, que pasa, en Alcalá somos más de Bilbao que los vascos) donde se indican los puntos de interés. Una plantilla en la que cada personaje rubricará las dos pistas de cada uno que consigamos y un boli, evidentemente.

No, no hay scriptorium, y se echa de menos, pero es parte de la aventura escribir las pistas apoyado en el lomo del compañero o en una piedra con mil años. A lo largo de nuestras múltiples idas y venidas podremos encontrar diamantes escondidos. No seas tonto y cógelos. Vale, no son de verdad, pero dan puntos.

¿A quien podemos encontrar? Varios personajes nos esperan. La boticaria que al ser la única está de guardia, el ya mencionado alcaide, el corregidor, su mujer, el diácono, la pizpireta tabernera, e incluso el propio abad de córpore insepulto. Todos ellos nos irán contando lo que, a su parecer, ha sucedido.

Pero a cambio tendremos que resolver sus enigmas. Quid pro quo.
Algunos enigmas serán más sencillos, otros menos. Para algunos tendremos que recorrer media fortaleza, para otros leer las pistas que la propia piedra nos dá, para otros sacar la calculadora ....

Cada enigma resuelto hará que el personaje en cuestión nos de otra píldora de información.

Y todo eso hasta la hora de la misa. Que es sagrada. Una misa sepelio del pobre Abad en la que no sólo sucederán hechos inenarrables, sino que además terminada nos quedaremos completamente solos. Ya no hay más tiempo, hay que resolver el enigma.  

Aquí seremos puntuados. Los diamantes recopilados, la solución al misterio, la explicación de la misma... incluso nuestras vestimentas.

Importante subir vestido de época, ya que nos dará algún punto más. Importantísimo llevar calzado apropiado; andar entre adoquines hora y pico o dos horas no está hecho para sandalias por muy fresquitas que sean. Sobra decir que, como siempre que se sale para un par de horas, es menester salir bebido, cenado y meado. Y con una muda limpia por si se tuerce la cosa.


En resumen: tenemos un enigma que resolver a través de varios minienigmas, necesitaremos ingenio, memoria, paciencia, mil ojos y un poco de cabeza.  E insistencia, hay personajes a los que deberemos sacar la información con cuentagotas y realizando las preguntas exactas.

Una noche en La Mota. Sólo por eso merece la pena asistir. Pero además es entretenido y dinámico, muy dinámico. 

Estás tardando en meterte en su web e ir reservando. Ideal para grupos de amiguetes, una manera de pasar una noche diferente. Todo por apenas dosmil quinientas peseticas, quinientos duretes.

Algo de lo aquí mentado seguramente sea distinto cuando subas, estuve en la prueba y se están puliendo y añadiendo algún que otro detalle. Básicamente es toda una partida de rol en un tablero del siglo XIII, de tres hectáreas y pico y a más de mil metros sobre el nivel del mar. 

Salud y suerte.

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