martes, 20 de diciembre de 2016

Rescate en el Museo

Te levantas un día, tontico perdío y resacoso (como debe ser) y te encuentras con esto en tu correo:

Buenas tardes. Me presentaría, pero por razones obvias prefiero mantenerme en el anonimato.

Habéis sido recomendados como el mejor equipo de ladrones de obras de arte del país por un socio mío, así que me tomo la libertad de enviaros instrucciones relativas a cierta reliquia de mi interés que se encuentra actualmente en el interior del Museo Arqueológico de Alcalá la Real. Hablo del boceto de la Virgen pintado por Martinez Montañésen su infancia, cuya autoría acaba de demostrarse recientemente.

Para "adquirir" esta obra, aparte de vuestra probada habilidad, tengo la ayuda de una persona en ese espacio, y que secretamente hará más fácil vuestra tarea una vez estéis dentro. No tengo más detalles al respecto.

Lo que si puedo indicar es que tengo la información relativa a cuando se puede perpetrar el préstamo vitalicio: debéis entrar como turistas cerca de la hora del cierre, pagar el ticket para después esconderos y quedar dentro una vez cierren el useo. A partir de ahí tendréis una hora justa para conseguir llegar al despacho del director donde se encuentra la obra.

No debéis abrir ninguna ventana exterior, pues tienen sensores y podrían descubriros. Y no podéis forzar ninguna puerta. Sólo será posible abrirlas con llave. Será necesaria la máxima discrección. Me han recomendado también que llevéis un pequeño bloc de notas donde anotar la información relevante.

Confío en la habilidad por la que sois famosos, y espero que la misión sea exitosa. Seréis generosamente recompensados si salís del museo con la obra.

Gracias.
-Un amigo.

¿Ahora que hacemos? Por un lado eso de robar es caca, está feo. Pero por otro lado seremos "generosamente recompensados". Estamos en crisis y cualquier agujero es trinchera, así que... ¡¡Al tajo!!

Mi equipo y yo nos plantamos en la puerta del Palacio Abacial a diez minutos del cierre. La excusa era que pernonctábamos en el pueblo pero saldríamos mañana temprano, así que teníamos que verlo justo en ese momento.

Aprovechando que el guapísimo chaval que nos atendió, con su pelo rizado y su barba empezando a canear, estaba a otros menesteres, nos escondimos en la primera planta. Pasó cantando al estilo del sereno de toda la vida: "Se cierra el museeeeeeo.Vayan salieeeeeendo". La oscuridad, los expositores y las pilastras nos sirvieron de ayuda. Finalmente acabó su ronda y se fue, dando por hecho que habríamos salido ya.

En la sala una caja de caudales esperaba ser abierta. Tres dígitos que deberíamos adivinar. Nuestro misterioso amigo nos dijo que nos dejaría pistas. Pero, caramba, ¡Ya podía haberlas dejado más a mano!

Lo que pasó después es demasiado largo para relatarlo.Cada caja nos mandaba a otra instancia, con otra caja pidiendo a gritos ser descifrada. Entonces se pusieron a prueba nuestras habilidades lógicas, matemáticas, literarias, observatorias, ajedrecísticas, funambulísticas y de todo tipo en general. No puedo negar que nos costó, pero finalmente conseguimos la llave del despacho de la dirección del museo. Bien es cierto, y hay que reconocerlo, que un fantasma de lo más dicharachero nos fue guiando someramente cuando nos atascábamos en alguna pista.

Finalmente conseguimos la ansiada llave del despacho. Ahora quedaba lo más difícil: entrar a la habitación sin ser vistos por el vigilante. ¿Este tío no duerme? ¿No tiene casa? ¿No había cerrado ya? Lo bueno de los trabajos monótonos, como pasear por una u otra sala, es precisamente eso: que son repetitivos. Así que aprovechamos una de sus idas y venidas para acceder al despacho y hacernos con la desea y carísima reliquia.

Hubo momentos, sinceramente lo digo, en los que temí por mi vida. O por mi libertad. ¿Y si nos pillan? Robar en el Museo Arqueológico parece no estar muy bien visto. Tal vez sí entre el hallazgo y la propia exposición de la reliquia. Pero una vez expuesta ya es para el disfrute público.

Ahora me encuentro dividido. Por un lado me arrepiento de haber perpetrado un robo. Pero por otro más que sastisfecho de haberlo conseguido sólo con la ayuda de mi ingenio y mi equipo. Me siento como el Dioni en la copla de Sabina: "fue total lo del robo sin un mal tiro".

Ahora sólo espero que la reliquia de Matinez Montañés vaya a parar a buen puerto. Al fin y al cabo era un alcalíno como nosotros. Y si entre nosotros no nos ayudamos... ¿Quién lo va a hacer?

Aún tenéis tiempo de realizar vuestro propio atraco, se ve que no era una, sino varias las reliquias allí guardadas. Llamad sin falta a Palacio y concertad una cita. Eso si, entrad como si nada, que no sospechen...

Salud y suerte.

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