martes, 25 de diciembre de 2018

Autoentrevista con el Autor: Parrafadas (Volumen I)

Portada de librúsculo
Hoy nos hemos peinado y perfumado para atender a una de las jóvenes promesas de las letras patrias. Como no ha tenido a bien venir, nos hemos de conformar con el autor de Parrafadas: Tres Cruces y Nueve Relatos Más (disponible aquí).

A la vejez viruelas. Cuando corona la edad de la respuesta al universo, la vida y todo lo demás, Rafa Vera decide pasar de juntar palabras a juntar párrafos y meterlos con calzador en un librúsculo.

Hemos quedado en la cafetería del Hotel Ritz. Bueno, «habíamos», con la joven promesa. Como no apareció cambiamos al salón de Rafa para realizar la autoentrevista.


ENTREVISTADOR: Buenos días. Por favor, vístase un poco. Vale que estemos en su casa, pero eso no quita para ocultar sus partes pudendas.
RAFA VERA: Mal empezamos. Vale, me vestiré. ¿Quiere otra tostada?
E: De acuerdo, pero cuando se tape eso, vaya a ser que roce el pan.

(Ya desayunados pasamos al salón donde nos atiende, una vez vestido)

E: ¿Qué es Parrafadas?
RV: Parrafadas es una compilación de diez relatos escritos en los últimos años. Quiero pensar que son más adultos y serios que los que solía escribir anteriormente. Pero claro, quiere uno tantas cosas en la vida...
E: ¿De dónde viene Parrafadas?
RV: Casi todos los relatos seleccionados fueron escritos para presentarlos a algún certamen. Unos con más fortuna que otros. Lo tomo como un ejercicio: cuando no se me ocurre qué escribir busco certámenes y así tengo ya un tema o una extensión de partida.
E: ¿Cuando nace Parrafadas?
RV: Va usted a gastarle el nombre, haga el favor de llamarlo de otra forma. Ese libro del que usted me habla, sus partes, al menos, comenzaron a pisar este valle de lágrimas allá por el año 2016. Hay más relatos, muchos más, unos anteriores y otros posteriores. Si todo va bien ya irán apareciendo en sucesivos volúmenes.
E: ¿Por qué existe ese libro del que yo le hablo?
RV: Por nada en especial. Llevaba tiempo dándole vueltas. Hubiera preferido otras formas de edición y publicación, pero la economía no da para más. Vi la opción de comenzar autoeditando y me decanté por ella. No es más que una prueba, un experimento. Si va bien me replantearé el tema. Si va mal pues aquí no ha pasado nada. Estoy orgulloso de la compilación, pero ni me considero autor ni mucho menos tengo un ego que alimentar con cifras de ventas, aplausos y presentaciones.
E: ¿Por qué debería alguien, con dos dedos de frente, adquirir o incluso leer su librúsculo?
RV: Ahí me ha pillado usted. Aunque varios relatos ya han sido publicados, otros permanecían aún en el cajón. No es como cavar olivos, pero si hay un esfuerzo detrás de esas páginas. Son diez cuentecicos sencillos, variados, escritos de la manera más seria que he podido. Además necesito una moto, así que venga, compre usted ya, rápido, que me lo quitan de las manos.

(Rafa Vera se levanta de la mesa y se dirige al baño quitándose la bata. ¡Maldición! Me dijo que se había vestido. Voy a arrancarme los ojos. Aquí termina la entrevista.)


Tres cruces: una historia en tres actos.
El Llanto: un pasaje de la historia.
Metro: un metro largo en exceso.
El Alfiler Heredado: un preparativo de boda.
La Mujer de la Mella: una mujer que ya no puede más.
El Relato de Adrián Rey: un clásico versionado.
La Abuela ya no Mira al Mar: una vida malgastada.
El Regalo de Aquilino Buenamesa: un descubrimiento inesperado.
El Viejo Artista Jubilado: un regreso merecido.
Ángel y el Tren: una obsesión en forma de poema.

Por cierto, antes de que se me olvide: de puede adquirir aquí en digital y árbol muerto. Por si no lo había dicho.

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